Thomas Beck es un hombre metódico. Cada mañana cuando se despierta abandona la cama invariablemente por el costado derecho. Luego camina siete pasos y medio hasta llegar al cuarto de baño y se lava dos veces la cara con agua a la temperatura correcta. Ni muy fría ni muy caliente. En la cocina calienta un vaso de leche y le añade una cucharada de café soluble. De vuelta en la habitación, se enfunda en el traje que había dejado preparado la noche anterior y pone rumbo a su trabajo.
Beck trabaja en una oficina del Bank of the Prince of Liechtenstein. Allí ocupa su asiento color negro de su despacho, repasa las cuentas de sus principales clientes, almuerza un café y un sandwich junto a su compañero, y de nuevo vuelve a su despacho. La rutina domina la vida de Thomas Beck, pero hay un momento en el que es completamente libre. Un momento en el que no importa nada. Y es que cada tarde, nada más terminar su jornada en el banco se libera del traje, lanza el maletín y se calza unas botas de tacos para convertirse en jugador amateur de fútbol. Seguir leyendo…
Es uno de los países más pequeños del mundo, el idioma oficial es el alemán y es sobradamente conocido por ser un paraíso fiscal apetecible para quien domina los temas financieros en tiempos de crisis. Su gran vinculación con Suiza le obligó a usar el franco helvético como moneda oficial y en materia política, el querido e idolatrado príncipe Hans-Adam, lidera la monarquía constitucional reforzada tras la crisis de 2003. Son datos transcendentales para conocer a un país, Liechtenstein, pero, sobre todo, para entender las costumbres y el día a día de un pueblo cuyo amor por el fútbol es secundario, lo que degenera en una selección nacional humilde por naturaleza y con el futuro tristemente encarrilado hacia la oscuridad.
No es que el país sea el centro de grandes deportistas, pues su máximo representante es el ex esquiador Hanni Wenzel, doble campeón olímpico en 1980, pero los futbolistas ni tan siquiera tienen un campeonato al que acudir sino que se instalan en la Federación Suiza. No existe profesionalidad y aún está en sus primeros años de integración UEFA puesto que pese a que disputó su primer partido en 1981, no fue hasta 1996 cuando entró oficialmente en el organismo del fútbol europeo y a regirse por sus competiciones. Dos años más tarde lograron su primera victoria a imponerse a Azerbaiyán 2-1 pero, desde entonces, la situación ha mejorado levemente dentro de un margen siempre ligado a la máxima humildad. Hasta el punto que haber sumado ocho unidades en la última fase clasificatoria al Mundial 2006, tras sacar puntos ante Eslovaquia, Portugal y ser capaz de vencer dos veces a Luxemburgo, se ha considerado un salto notable. Seguir leyendo…
Intensa jornada de amistosos internacionales la que presenciamos ayer. Al mismo tiempo que España empataba con México, otros combinados nacionales de los llamados “grandes” tampoco mostraban su mejor cara. La nueva Francia de Laurent Blanc cayó derrotada por 2-1 frente a una selección noruega que de la mano de Erik Huseklepp dio el primer toque de atención a la nueva selección francesa.
Se palpa un mal ambiente en la Selección de Inglaterra. El desastroso papel de los ingleses en la pasada Copa del Mundo no ha pasado desapercibido y la confianza en Fabio Capello disminuye por momentos. Ni los hinchas ni sus propios jugadores confían en el italiano.
Hace unos días Wayne Rooney fue “cazado” con un cigarrillo en la mano y orinando en público. Ashley Cole negó el saludo al seleccionador en la Community Shield que enfrentó a su equipo, el Chelsea, al Manchester United. El mismo día, Carrick disputó 79 minutos de dicha final a pesar de haber alegando problemas físicos para no estar en la convocatoria del italiano. Paul Robinson y Wes Brown anunciaron su renuncia a la selección el domingo, después de haber sido convocados para el amistoso de hoy ante Hungría. Los problemas se le acumulan al vetusto Fabio que ha reconocido públicamente “no saber que hacer para mejorar la mentalidad de sus jugadores”. Todo un cuadro, vaya. Seguir leyendo…
A minutos de Times Square, con varios raros peinados nuevos, y muchas ganas de gustar. Así se presentó anoche el futuro del fútbol mundial. O el futuro de la selección de Brasil, que a veces es lo mismo. La generación 2014 -la que está prácticamente obligada a bordar la sexta estrella en la camiseta amarilla- es una orquesta que aún no afina tan bien como el afiatado equipo de Dunga, pero que bajo la inspiración de su nuevo cuerpo técnico toca melodías reconocibles, que todos queríamos escuchar desde hace tiempo. El narrador de la televisión estadounidense cerró su labor diciendo que hay que comenzar a temer a este nuevo Scratch. No puedo asociar fútbol con temor, me niego a hacerlo. Pero sí creo que el futuro aterrizó anoche en New Jersey. “Todo un palo”, como dirían los Redonditos de Ricota.
“Veámoslo un poco con tus ojos…”, invita Patricio Rey desde los surcos del vinilo de Un bahión para el ojo idiota. Visto con la mirada del torcedor brasileño el debut de la selección administrada (con apenas dos días de trabajo aún no puede decirse que sea entrenada) por Mano Menezes debe haber resultado muy esperanzador. No solo por aquello de que la Canarinha ha apelado al jogo bonito, sino porque lo ha hecho con un elenco de ejecutantes nuevos en gran medida. Seguir leyendo…
Destruir todo lo relacionado con la vida anterior, dejarla en cimientos, sin compañías, sentimientos o sensaciones pasadas. Nacer de nuevo con ideales renovados, conceptos alterados y una larga lista de mejoras por delante. Vivir con la maleta echa y no ponerle nombre al gato, como Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes. Ella, con su estilo, sus looks y su pre-figuración de la espontaneidad juvenil, transformó el cine en las calles de Roma bajo la mirada de una cámara que la convirtió en su ‘cara de ángel’ particular. Hoy, ese mismo pueblo romano quiere revivir su liberalismo, innovación y, sobre todo, atractivo, aunque sobre un césped y vestidos de azzurro.
Apenas un mes y medio después de haber protagonizado la mayor decepción del la historia de los Mundiales (recordamos que en Sudáfrica 2010 la selección Azzurri quedó última de su grupo superada incluso por Nueva Zelanda) y tras haber tocado el cielo en 2006, la descomposición de Italia era mayúscula. Sin estilo, con jugadores demasiado herméticos, veteranos y una deficiente capacidad creativa, destrozaron la imagen de un clásico que reaccionó tarde a las previsiones. Confirmado el descalabro, Cesare Prandelli fue nombrado seleccionador sin ninguna discrepancia y ya en su primera lista mostró una notable capacidad para olvidar el pasado y empezar de nuevo: ‘A partire da zero’.Seguir leyendo…
En la movilidad espacial de las personas y las creaciones culturales se establecen las condiciones para el fenómeno del mestizaje. La enorme amalgama de procedencias ha generado una fusión que ha hecho posible una sociedad pluricultural, diversa y, en la mayoría de los casos, satisfecha de sí misma. Raro es el país que en pleno Siglo XXI no presenta un alto nivel cultural. Sudáfrica 2010 es, por el simple hecho de celebrarse en un país marcado eternamente por las heridas del apartheid, el escenario idóneo para que ese mensaje de unión llegue con fuerza desde el siempre valioso impacto del fútbol.
Prueba del éxito de esta fusión social es la selección alemana (una generación cosmopolita como pocas) pero, sobre todo, Holanda. Finalista, vencedora en todos sus partidos, con ingredientes marroquíes, latinos, indonesios o antillanos y una tremenda capacidad para no mostrar fisuras en el sueño de conquistar su primer título universal. Dentro de ese vestuario, la voz cantante la lleva Giovanni Christian Van Bronckhorst, emblema e icono de lo mundano que colgará las botas tras la finalísima de este domingo ante España. Seguir leyendo…
Compactos, fuertes, organizados, eficientes hasta la saciedad y pragmáticos, son adjetivos que siempre han estado fuertemente ligados a la cultura y sociedad alemana, y como no podía ser de otra manera, el fútbol no es una excepción en este caso. Famosos son los axiomas que dicen que el fútbol brasileño es alegre, que el futbolista italiano es tosco, duro y batallador, que el argentino es el más pícaro sobre el terreno de juego, o que los ingleses son refinados y caballerosos. Fieles reflejos de cada nación que cada día que pasa tienen menos veracidad.
La nueva generación alemana no se corresponde con su canon histórico y ese boceto no refleja un ejército de obreros, sino una aglutinación de talento, calidad y velocidad ofensiva. La Mannschaft está formada por un escuadrón de arquitectos que lanza diseños preciosistas con la escuadra y el cartabón de su imaginación. Tras la ley Bosman, muchos jugadores salieron del país, lo que mermó el producto nacional y la aparición de foráneos sin talento que actuaron de tapón para los jóvenes valores. Tras una restructuración admirable y ayudados por el Mundial 06, la Bundesliga ha resurgido. Se encontraron bases dentro de una organización ejemplar y la sonrisa profesional de un semi-desconocido Joachim Löw se encargó de explotarlo al primer nivel. Seguir leyendo…