Análisis e historias del fútbol internacional contadas por los mejores especialistas.

Categoría: Premier League

Manchester City: El fracaso no es solo perder

Pellegrini - Manchester City

Por Rocío García (@Roo_GR)

La manera de contar páginas del temario la noche antes de un examen. De aprender a calcular las horas y dividir y encontrar la forma exacta de repartir hojas en minutos. Todo lo que conlleva la esperanza de que, mientras quede tiempo, siempre se puede. Así llega el Manchester City a esta fase, final y casi delirante, de la Premier: como un estudiante apurado que dejó todo para el último día y al que las cuentas sólo le salen de manera forzosa para ser campeón. Salir airoso, demostrar a sus padres que la inversión en pagar el curso valió la pena. Quiero decir, del mal el menos.

El año costó más de cien millones de euros para mejorar la plantilla y poder. Poder arrasar o poder, ahora, aprobar el curso. Sacar nota. Aspirar al sobresaliente, a ganar todo. La posibilidad de hacerlo, la sensación de quedarse a las puertas. Pero los deberes se le acumularon a Pellegrini contra el Sunderland en el último partido, donde se jugaba casi todo y sólo supo empatar. Puede que el cansancio, la fatiga, la presión y el “ganar o morir” que resuena en las plantillas obligadas a ganar siempre fuese más fuerte aquí, donde el dinero late y el proyecto no crece. Puede que ganar dé miedo, que apostar a todo y perder sea, a veces, un riesgo mayor que quedarse en la sombra.

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Everton: Leighton Baines, fingiendo no ser estrella

Leighton Baines - Everton

Proyectar una imagen mejorada de sí mismo es un acto radical ante un notorio déficit de auto-estima. Una careta invade el rostro, altera los gestos, revitaliza las expresiones y ensalza la simpatía. Una careta invade la realidad, altera la falsedad, revitaliza las mentiras y ensalza la soberbia. El egocentrismo exacerbado es una nueva modalidad social que multiplica sus casos durante los últimos años ante la ausencia de ambiciones y retos personales producto de la debilidad económica del momento. Esa carencia de convicción personal se desarrolla interiormente, permitiendo que una versión simulada de nuestro ‘yo’, se encargue de llevar el protagonismo durante las 24 horas del día. El objetivo no es otro que encontrar una alegría que estimule el ánimo, aunque en el proceso, oculto en la indefinición de un estado de crisis subjetiva, se desencadena justo lo opuesto, fingir ser quien no eres, fingir ser una ‘estrella’.

Esta nueva estrategia social creada en días turbios y de intensas charlas personales, desarrolla varias cualidades para auto-convencerse de lo contrario. Desde armar un papel brillante de su obra, hasta proyectar seguridad en su físico, minimizar las debilidades más reconocibles para protegerse o, desgraciadamente, usar a otros seres cercanos para diagnosticar males que le permitan sentirse más cómodo con su persona. El proceso, que estos años se estudia en diversas universidades psicológicas, busca únicamente superponer sensaciones inventadas donde debería nacer el respeto y aprecio sincero. El arduo trabajo de fingir es incluso más costoso que asumir la realidad y luchar frente a ella. Un pleito interior que conoce a la perfección Leighton Baines, hasta hace poco, incapaz de mirar atrás con cierta comodidad, reírse de sus mermas y disfrutar de sus errores pasados. Los mismo que, aun hoy, supera para no tener que fingir una notable evidencia, que ya es una estrella. Seguir leyendo…

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Liverpool: Sturridge, el amigo ideal

Daniel Sturridge - Liverpool

Volverán tiempos victoriosos. Esta frase, casi bélica, se la repetían una y otra vez los aficionados del Liverpool en los últimos años. Los defensores de la camiseta roja y del escudo aviar se alimentaban de grandezas pasadas, soñando con un mejor futuro, ante el paupérrimo presente. Un pentacampeón europeo, que no sólo no peleaba en la guerra continental, ni si quiera se le esperaba en la batalla. Mientras eran otros los que luchaban por la victoria, los restos de una ciudad derruida, comenzaban a levantarse. Tras desembolsar cantidades ingentes de dinero en soldados que poco o nada podían ayudar a la causa, comenzó a verse la luz al final del largo túnel. En el puerto de Liverpool desembarcaron grandes guerreros, que podían levantar a un monstruo dormido, y así lo hicieron. Mientras el Capitán General, Luis Suárez, lidera al equipo en pos de la victoria, a su vera cuenta con estrategas de lujo. Aunque uno en concreto es su hombro en el que apoyarse. No es solo un buen combatiente, es el amigo ideal que queremos al lado cuando nos estamos jugando el cuello. Daniel Sturridge es emblema del resurgimiento red.

Los héroes aparecen cuando no son llamados, pero cuando más se les necesita. La llegada de Sturridge a Liverpool no fue con honores. El jugador venía de ser relegado en el Chelsea, pasando de ser titular a probar de forma cada vez más frecuente los asientos en The Bridge. Sturridge, sabía que ese no era su sitio. La mayoría red no veía con muchas esperanzas la llegada del jugador y más teniendo en cuenta de dónde procedía. Todo lo que haya tocado el Chelsea, no se ve con buenos ojos. El equipo rico de Londres se convirtió en la última década en un contendiente constante, en un rival molesto para un club tan tradicional como el Liverpool. La ideología de la afición red también choca con la forma de entender el fútbol que tiene Abramóvich, aunque el club como entidad hace tiempo que perdió ese valor histórico. De esta forma casi timorata llegaba un hombre sobre el que pululaba una tremenda incógnita, que él mismo se ha encargado de borrar a base de estacazos. Seguir leyendo…

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Luther Blissett: El anonimato del nombre

Luther Blissett - Watford

Corría el año 1994, la atención futbolística se centraba en el Mundial de Estados Unidos. Mucha expectación en torno a la cita. Cuando un hecho, a priori, sin importancia, tiene lugar en Italia. Cuatro jóvenes se cuelan a un tren, siendo detenidos por ello. La sorpresa llega cuando se les pregunta por sus nombres, todos aseguran llamarse Luther Blissett. Los adolescentes no cambian su identificación ni en comisaría, ratifican que su nombre es ese, Luther Blissett. Poco a poco, comienzan a surgir una serie de acontecimientos que se salen de la norma, y todos ellos, cuentan con una misma firma, Luther Blissett. Al mismo momento, en otro lugar del planeta, concretamente en Inglaterra, un futbolista que acaba de retirarse, trata de seguir vinculado al fútbol como director técnico. Este exjugador, se llama Luther Blissett. No hay nexo de unión aparente. Muchas preguntas en el aire.

Luther Loide Blissett había sido un jugador más en la historia del fútbol. Una historia breve, pero intensa, en la que un sinfín de nombres han aportado su granito de arena para contribuir en la grandeza del bello deporte. Muchos no dejan de ser meros extras en películas dónde los protagonistas son otros. Blissett, podríamos decir que había sido un actor de dos frases, sino estamos exagerando. El jugador inglés, de origen jamaicano, fue uno de los primeros futbolistas negros en jugar con la selección inglesa. Con ésta internacionalidad dijo su primera frase en la película. Aunque, Viv Anderson le eclipsara en la escena. Inciso. (A razón del origen jamaicano de Blissett, recomiendo el visionado de la película ‘This is England’, explicación del movimiento Skin en Inglaterra y de la unión fundacional de este movimiento, entre jamaicanos y británicos). Luther Blissett habría sido otro anónimo más, pero una vez retirado, su nombre empezó a sonar en Italia, y luego en todo el mundo. Diferentes acciones anónimas llevaban la firma del jugador. Quizás su paso fugaz por el Milán era la explicación a este embrollo. Seguir leyendo…

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Inglaterra: Jay Rodríguez, el efímero billete a Brasil

Jay Rodriguez

Por Rocío García (@Roo_Gr)

Las estaciones tienen ese ir y venir taciturno y nervioso de quien espera para marcharse, el que espera que algo llegue. Perder trenes y autobuses solo reconforta cuando sabes que (casi) siempre hay uno más. La espera, sin embargo, no tiene cura. Es el tiempo exacto de preguntarte por qué no en otro momento aquel imprevisto y filosofar sobre la injusticia, como si alguien alguna vez hubiese asegurado que la vida era justa. Hay recorridos, además, cuya frecuencia tarda cuatro años. Cuarenta y ocho meses de espera para preguntarse por qué la vida, por qué la injusticia, por qué aquella tarde.  Cuarenta y ocho meses que tendrá Jay Rodríguez para pensar por qué aquel salto para controlar el balón contra el Manchester City le dejaba fuera de juego durante los próximos, como mínimo, seis meses, perdiendo el billete que lo llevaría por primera vez a Brasil.

Aquel ‘crac’ que dicen que se escucha cuando se rompe el ligamento cruzado anterior de la rodilla (quien escribe, lo corrobora), esa tarde sonó más fuerte. Jay Rodríguez lo escuchó, probablemente, como una explosión. Sólo habían pasado 25 minutos de partido de un Southampton-Manchester City en el Etihad. Un control en el aire y una mala caída hacían que el  delantero inglés cayese al suelo, con las manos en la rodilla derecha y en la cara, de manera alternativa, sabiendo que algo horrible acababa de pasar. Abandonó el campo en camilla segundos después, con ese gesto de preocupación que solo la trascendencia de la gravedad te da.

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Premier: Leicester, el premio a la constancia

Leicester - Premier

Mágicos. Desde el momento en el que equinoccio de primavera arranca y hasta que llega el solsticio de verano, así son los meses, mágicos. Los rayos de sol son cada vez más persistentes, el verdor comienza a inundar todos los parajes, las sonrisas comienzan a ser cada vez más amplías. Particularmente, veo una relación directa entre el buen tiempo y el bienestar personal. Por si fuera poco, en esos meses se desarrolla el grueso de la temporada futbolística. Tiempo en el que se decide todo. Como para no sonreír. Pues bien, mientras el clamor popular fija sus miradas en los estadios o lugares más destacados del planeta futbolístico, con los grandes campeonatos con muchas cosas en juego, un equipo ha confirmado su presencia en uno de ellos para el año que viene. El Leicester vuelve a la Premier tras diez años de ausencia. El trabajo y la constancia dan sus frutos.

Lo impredecible de las segundas categorías, y ni que decir tiene, categorías inferiores, permiten recordar un fútbol más romántico. Tiempos en los que no había ricos y pobres, sólo hombres luchando en un terreno de juego, por la victoria. En el segundo peldaño, se ve esa igualdad que otrora se veía en el primero, la historia no cuenta, sólo el presente, y la lucha diaria te permiten probar las mieles de la máxima categoría. La segunda división inglesa además, cuenta con el plus extra de la sobrecarga de partidos, durante la temporada regular se disputan 46 duelos, a estos súmale los duelos de las dos copas que se disputan en Inglaterra y un posible playoff y tienes equipos que juegan más partidos que la mayoría de equipos que disputan competición europea. Ascender  a Premier League es una odisea, pero el camino pedregoso, hace que el premio final sea más jugoso. El esfuerzo se ve recompensado. Seguir leyendo…

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Premier: Liverpool sigue soñando ante Manchester City (3-2)

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Liverpool: Brendan Rodgers, la rodilla que desafía a la Premier

Tienen el apodo de uno de los ‘gigantes’ del momento ya que se les conoce con los Sky Blues. También manejan un técnico con apellido afamado hasta la eternidad, pues les lidera Glenn Ferguson. E incluso van camino de cumplir su primer siglo de vida como buen reflejo de tradición dentro del fútbol británico. Sin embargo, los norirlandeses del Ballymena United, al noreste del país, no pasarán a la historia por este tipo de singularidades, sino porque desde hace unos meses, reciben a todo tipo de curiosos en torno a su vetusto Ballymena Showgrounds. No han ganado nada. No han logrado nada. Todo depende de un recuerdo, el de un chico que mientras practicaba fútbol gaélico y hurling, entró en su club con apenas once años. Fue rápido, porque logró debutar en el primer equipo a los quince y cuando cumplió la mayoría de edad, daba el salto al Reading inglés tras solo doce encuentros en tres años.

Podría ser la historia de cualquier joven que destacaba ya en sus primeros pasos antes de convertirse en una estrella pero aquél joven, enérgico defensor y bregador incansable, jamás llegaría a explotar. Su ilusión fue su ‘pozo’ pues nunca pasó del equipo reservas, debilitado de por vida a causa de una lesión genética en la rodilla de su pierna derecha que no le iba a permitir ni tan siquiera luchar por sus sueños. Así, a los 20 años, con la pierna dolorida cada vez que intentaba forzar y con el corazón en un puño por una interminable sensación de impotencia, acababa la corta carrera de Brendan Rodgers, al que el destino le tenía preparado un camino mucho más agradable que ahora, le viste de Red en Anfield para liderar al Liverpool. Seguir leyendo…

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Un desarrollo de Pedro Puig