En un estadio de fútbol se aplauden grandes jugadas, labores destructivas, arreones ofensivos o paradas increíbles. Por encima de todas ellas, la máxima expresión pasional del fútbol sigue siendo el gol, ése momento sublime que enorgullece a unos y destroza las esperanzas del otro. El estilo actual demanda un gran goleador por plantilla y la mayoría de los equipos pagan cantidades astronómicas por estos ‘killers’ que deciden partidos. No hay espacios, existen pocas fisuras y saber rentabilizar cada ocasión se convierte en la obsesión de estos cazadores del área. Reciben más elogios que nadie, son considerados los grandes protagonistas de este deporte y mueven cifras mareantes en este mercado que apremia el gol por encima de todo.
Sin embargo, no todo es tan perfecto y hay quien tiene en esas premisas generales de cada delantero al peor compañero de viaje diario. Goza de más ocasiones que nadie, disfruta de la capacidad creativa de su equipo, tiene a disposición grandes asistentes y hasta se le ha dado tiempo necesario para madurar. Sin embargo, no parece haber solución posible para los incomprensibles fallos que repite una y otra vez Nicklas Bendtner, aspirante a goleador.
No era día para bromas en Stamford Bridge. La prensa del corazón hacía su agosto a puerta del escenario Blue en el partido de la jornada. Lo era por la capacidad de los equipos, por el duelo de técnicos italianos pero, sobre todo, por el contexto amarillista de unía en un mismo césped a John Terry y Wayne Bridge. El capitán londinense, verdugo para los ingleses tras sus polémicas en el último año, no ha recibido el saludo FIFA de cada partido por parte de Bridge, que esta misma semana dejó la selección inglesa a raíz de este escándalo. Tras ese gesto para el análisis extradeportivo, el Chelsea tropezó ante el ímpetu y las contras de Tévez y Bellamy, que ponen la Premier al rojo vivo(2-4) y evidencian los problemas de Ancelotti en defensa.
Lo hizo con el Chelsea y repitió con el Manchester United. La línea victoriosa del Everton no encuentra freno y con dos goles de canteranos y recambios de Moyes (Gosling y Rodwell), han tumbado a un United que queda a merced del Chelsea por el liderato.
La evolución deportiva ha experimentado un comportamiento similar a la evolución social, en el caso del deporte lejos queda aquella definición que lo reducía al simple cultivo del desarrollo muscular. El tiempo y la evolución nos ha enseñado que el deporte como tal, además de generar hábitos beneficiosos para nuestra salud es una sensacional válvula de escape y fuente inagotable de entretenimiento para el ser humano. Por todo ello el fútbol como disciplina deportiva aunque viva actualmente en un mundo absolutamente profesionalizado en el que el marketing juega un papel estelar, en el fondo no deja de ser un juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas.
En esta evolución experimentada hay una serie de personajes históricos que han contribuido de manera crucial en el desarrolló histórico del mismo. Y en el baúl histórico donde se guardan los documentos que contienen los primeros estadios evolutivos del fútbol encontramos a un pionero en toda regla, que actuó por primera vez sobre aspectos futbolísticos y teorías innovadoras aún no exploradas. Su nombre, Herbert Chapman.
Después de analizar lo que dio de sí el mercado invernal en la Serie A, metemos el bisturí en la Premier, que sigue siendo el destino de los principales cheques que se facturan pero que también ha viso reducido su volumen de gasto. Muchas cesiones, apuestas por jugadores jóvenes de cara a un rendimiento a largo plazo y regreso de ‘viejas glorias’ para finiquitar su carrera con buenas nóminas.
Victor Moses (Crystal Palace al Wigan): Cuando los rumores apuntan una vez tras otra a un joven casi desconocido que podría dar el salto a uno de los ‘gigantes’ del continente, nunca hay que ignorar su progresión. En esa nube mediática ha vivido Moses, el chico de moda en las Islas y el último refuerzo del Wigan de Roberto Martínez. Se trata de un joven extremo zurdo de sólo 19 años, internacional en todas las categorías inferiores de los pross a pesar de su ascendencia nigeriana y muy habilidoso. El chico, que perdió a sus padres en un asesinato a los 11 años, sacó su carácter y empezó a crecer, mostrado versatilidad en ataque, mucha pegada y velocidad. La crisis económica y deportiva del modesto equipo londinense le abrió las puertas al mercado y los Latics le darán sus primera gran oportunidad. Un crack de futuro. Seguir leyendo…
La historia del fútbol mundial ha dejado numerosos escándalos de personajes polifacéticos y singulares ya sea por sus salidas de tono, su carácter engreído o por sus hazañas antideportivas lejos de los terrenos de juego. Desde Vinnie Jones a Billy Bremer pasando por Gascoigne o Dennis Wise. Todos dejaron fiel reflejo de esta personalidad dubitativa en el fútbol inglés pero ninguno de ellos representaba un modelo, un ejemplo para su club y, desde luego, mucho menos para su país. Todas sus absurdas estupideces marcaron una época pretérita pero cuando pensábamos que aquellos personajes habían abandonado el día a día del fútbol inglés, apareció John Terry.
Nunca hubiéramos pensado hace unos años que aquél prometedor zaguero que se iba haciendo grande producto de sus incuestionables cualidades defensivas, podría ocupar tantas y tantas hojas de polémicas en torno a su persona, a sus maniobras lejos del césped y, desde luego, a todo lo que rodea a su vida privada. No sería de nuestra incumbencia si el bueno de Terry hubiera dejado el fútbol a un lado porque, de ser así, el ‘corazón’ ya tendría trabajo y la prensa deportiva dejaría de preocuparse por semejantes sandeces. Pero por desgracia, John Terry es el capitán de la selección más antigua del mundo y el icono del club que lidera la Premier League.