
A las 20:45 de la tarde del miércoles, todos los condicionantes parecían darse para vivir una gran noche en el Santiago Bernabéu: el Real Madrid llegaba con la moral alta después de la remontada ante el Sevilla y haber logrado el liderato en la Liga; todos los jugadores punteros (menos Xabi sancionado) llegaban en un estado de forma óptima; la afición había colapsado los accesos al coliseo blanco por carretera y a pie desde prácticamente hora y media antes del encuentro, deseosa de llevar en volandas a su equipo… Sin embargo nada de eso sirvió para acabar con la ‘maldición de octavos’.
Y es raro, porque luego durante el partido fue el Madrid el que más se mereció la victoria y el pase a los cuartos de final. En la primera parte bien se pudo haber ido con cuatro goles a su favor si hubiera tenido sólo un poco más de acierto de cara a gol, sobre todo Higuaín. Y aunque es verdad que en la segunda parte se fue diluyendo hasta desaparecer por completo (ni siquiera terminó el partido achuchando a Lloris), al Lyon tampoco se le vio tan fuerte como para pensar que pudiera eliminar al conjunto blanco hasta que Pjanic no marcó el gol. Es por ello que la lectura de esta eliminación es complicada.
Lionel Messi inauguró la noche de los argentinos en España con un hat trick ante el Valencia, y Gonzalo Higuaín le puso la guinda con otros tres goles. El triplete del incomprensiblemente discutido Pipita y un tanto de falta de Cristiano Ronaldo condenaron a un Valladolid que sólo pudo marcar por mediación de Raúl Albiol. Este resultado hunde un poco más a los pucelanos, y mantiene al Real Madrid como colíder de la Liga BBVA.
Ni Diego Forlán ni Sergio Agüero ni José Antonio Reyes. Esta vez fue Ibrahima Balde quien rescató al Atlético de Madrid en el tiempo de descuento. El Zaragoza se adelantó con gol de Jiri Jarosik y la expulsión de Reyes pareció sentenciar la victoria a favor de los maños, pero la aparición del delantero senegalés supuso un punto para los rojiblancos.
Goles, remontada y liderato. Una primera media hora nula del Real Madrid, que salió pausado pese a conocer el resultado del Barcelona, animó al Sevilla, que se encontró con un segundo regalo al iniciarse la segunda mitad. Los goles de Negredo y Dragutinovic reactivaron a los blancos. Pellegrini acertó buscando la reacción con Guti y Van Der Vaart, que dieron aores renovados a un Madrid que igualó por medio de Cristiano Ronaldo y Ramos. Al final, ya en el descuento, el propio Van Der Vaart obtuvo reconocimiento para delirio personal y del Bernabéu, que se ve líder de nuevo (3-2).