España ya conoce el camino que debe recorrer para estar presente en la próxima Eurocopa 2012organizada por Polonia y Ucrania. La Roja, que tendrá que jugar fase de clasificación pese a ser vigente campeona de Europa, se ha visto encuadrada en el Grupo I junto a la República Checa, Escocia, Lituania y Liechtenstein. ¿Qué te parece el grupo¿ ¿Alguno de los rivales tiene potencial para arrebatar el primer puesto a la Selección?
La Selección española regresará este miércoles al escenario en el que los sueños se hicieron realidad para millones de españoles. El estadio Ernst Happel volverá a acoger a la Roja. Se tratará únicamente de un partido amistoso ante Austria, pero también en la ocasión ideal para recordar lo que sucedió durante aquel verano del 2008 en el que los chicos de Luis Aragonés se proclamaron campeones de la Eurocopa.
No estaba entre las candidatas pese a ser un digno anfitrión pero, pasito a pasito y con humildad, Ucrania se ha convertido en Campeón de Europa Sub 19. Inglaterra, que ya había dejado muestras de su potencial en el torneo, volvió a ceder en la finalísima (como ya le sucediera en Sub 21). Un tempranero testarazo del punta del Dinamo de Kiev, Garmash, clave ya en semifinales con un ‘doblete’, desniveló una cita que pasó a ser lenta, con parones constantes y único peligro a balón parado. En uno de ellos, ya en la segunda parte, Korkishko se sacó un lanzamiento terrible que colocó a los ex soviéticos en lo más alto. Ucrania, que estuvo a cinco minutos de quedar eliminada en la primera fase (sólo se salvó con un gol postrero de Rybalka ante Suiza cuando jugaban con uno menos), ha logrado la heroica y se corona por vez primera en su historia. Un éxito mayúsculo.
El verano internacional no cesa. Después del Europeo Sub 21 que coronó a Alemania y dejó tocado el nuevo proyecto de la ‘rojita’ de López Caro y antes de que llegue el Mundial Sub 20 de septiembre, Ucrania se viste de gala para recibir a las mayores promesas del continente. El Europeo Sub 19 arranca este martes en Donetsk con la España de Luis Milla (estrenando nueva filosofía en esta categoría) como una de las grandes favoritas, algo que defienden sus cinco coronas, las mismas que defiende en lo más alto Francia.
España presenta un equipo que, pese al cambio de seleccionador, conserva en gran medida su estilo y la fuerza como colectivo pues la mayoría de los jóvenes vienen siendo habituales desde categorías y torneos inferiores. Un grupo conocido al que le gusta la pelota, el orden defensivo y la velocidad en tres cuartos de campo, cualidades todas ellas que ya le han servido para triunfar con esta misma ‘piña’ en el Sub 17 del año 2007 y que ahora llega con ganas de clonar éxito tras dejar en el camino a Alemania (actual campeona) en la fase previa. Allí, España sólo dejó escapar una derrota en seis partidos, sumando cinco victorias que le colocaron entre los más grandes. El poderío de Rochela, la llegada de Fran Mérida, el desborde de Thiago Alcántara, el crecimiento del estupendo Iago Falqué y el gol que siempre acompaña a Dani Aquino son las armas para creer en las posibilidades de una ‘rojita’ que tendrá rivales de gran calibre.
Era una de las citas más esperadas del año y nos ha dejado multitud de detalles, muchos nombres que analizar y una multitud de sensaciones (negativas para los españoles y optimistas para muchos otros), sobre lo que nos puede deparar el fútbol europeo en los años venideros. El Europeo Sub 21 de Suecia ya es historia pero no existe mejor colofón final que echarle el cierre con un exhaustivo recorrido por todos los participantes y galardonar a aquellos que, por decreto y tras el reflejo plasmado en suelo escandinavo, dominarán el fútbol continental en breve.
En El Enganche tenemos la sana costumbre de meter el bisturí en estos torneos (ya lo hicimos en Sudamericanos anteriores como en 2007 o 2009) y el Europeo Sub 21 no va a ser una excepción. Dispuesto a resistir los ataques en contra de ciertos seleccionados y sabiendo que la elección en algunos puestos puede crear dudas y controversias, este es nuestro 11 ideal.
Dos potencias, dos clásicos y dos filosofías. Alemania es la concentración personificada, Inglaterra el físico indomable. Con España, Italia o Suecia ya olvidadas en un torneo cuya equidad ha vuelto a ser la nota dominante, germanos y británicos aparecían como una renovación al dominio genérico que estaban imponiendo otros que antes parecían inalcanzables y que ahora les miraban con recelo. Sin embargo, toda la igualdad de esta fase final se quedó en un lado, escondida e ignorada por una exhibición de confianza, profesionalidad y carisma liderada, de nuevo y para no perder la costumbre, por Ozil.
La finalísima, trastocada por muchas bajas en ambos combinados, invitó a la improvisación a Pearce y Hrubesch, obligados a alternar no sólo su once inicial, sino también su esquema táctico. Ese test a la profundidad de banquillo se plasmó notablemente en los dos esquemas desde el primer instante. Alemania cambiaba su planteamiento y por vez primera en el campeonato dispuso de un mediocentro tapón, Hummels, que jugaba por delante de la defensa y por detrás del mediocampo, más numeroso que nunca. Aogo y Marin se quedaban en el banquillo lo que sumado a la baja de Dejagah, dio la alternativa a jugadores prácticamente desapercibidos hasta ahora como Johnson y Sandro Wagner. Inglaterra, sin Agbonlahor ni Campbell, apostó por dar mucho más físico a su mediocampo y planteaba una batalla donde Walcott, solitario en la punta como eje ofensivo y Johnson, eran los únicos hombres capaces de crear algo diferente y fracturar el orden germano. La baja por sanción de Hart, el meta clave del torneo hasta la fecha, también supuso una ausencia definitiva para el destino británico.
Cuando analizábamos hace ya unas semanas las selecciones participantes en el Europeo Sub 21 de Suecia, ya comenté el poderío como bloque que tenía a su disposición Alemania y la pegada que aseguraba la Inglaterra. De una manera u otra ambos se fueron haciendo acreedores de ese cartel de aspirantes al título y serán ellos quienes, finalmente, se disputen un torneo que ha dejado muchísimos detalles en esta tarde de viernes que les coloca en la finalísima del próximo lunes en Malmoe.
Los de Stuart Pearce han pasado por todos los estados de ánimos posibles en apenas dos horas, jugueteando primero con Suecia y siendo ‘bailado’ después por ese mismo rival que había sido enterrado previamente. Un gol tempranero nada más empezar a cargo de Cranie, hizo tambalear los cimientos escandinavos, basados en la alegría, la ambición y la tremenda fuerza ofensiva de su letal pareja de goleadores. Al primero le siguieron dos golpes más en la primera mitad, uno a balón parado tras remachar Onuoha un balón dividido y otro en un desvío malogrado de zaguero sueco Bjarsmyr.
La pesadilla española en el Europeo Sub 21 ha encontrado un perfecto símil. Si los de López Caro mostraron una apatía irreconocible pese a jugarse el pase y quedaron eliminados por su falta de ideas ofensivas y un elenco de supuestas ‘estrellas’ muy por debajo de su nivel, Serbia puede clonar dichas premisas y hacerlas suyas ya que su andar por tierras suecas ha sido prácticamente idéntico. Los balcánicos, animadores históricos de estos torneos, llegaban con jugadores de perfil alto como Sulejmani, Smiljanic, Tosic o Kacar, todos ellos llamados a ocupar un puesto en la absoluta nada más pasar este torneo, pero han sido derrumbados por el entusiasmo sueco, la experiencia italiana y, sobre todo, por la falta de creatividad y claridad en sus hombres clave. Un reflejo semejante al español con el mismo castigo.
Pero la cita entre serbios y suecos dejó muchísimo más detalles. Los escandinavos aseguran pasión, juego directo y mucho dinamismo pues el peso de ser anfitriones y el respaldo inagotable de su afición no le permiten una pausa cuando en juego estaba el pase semifinales. Producto de ese desenfreno local, en apenas un cuarto de hora un fallo estrepitoso de marcaje bastó para que Berg abriera el marcador y para que, aprovechando un inexistente penalti, el del Groningen repitiera desde el punto fatídico instantes después. Sólo un saque de esquina mal defendido por los locales permitió a Kacar abrir la cita con el que suponía el primer tanto serbio del torneo (reflejo de su irrisoria capacidad ofensiva). Toivonen, en un balón largo y con un toque sutíl, volvió a poner una renta suficiente como para que la cita no se complicara y Suecia, el equipo más ambicioso del torneo, se asome a semifinales merecidamente.