El balón es la herramienta de trabajo de la que depende el monstruo económico y afectivo que ha generado alrededor suyo un deporte británico llamado football. Un objeto a veces caprichoso y dotado casi de vida propia sobre el que prestidigitadores de un mundo esférico pretenden ejercer toda su magia, su influencia. Un mundo real por otra parte en el que otros se dedican a ponerte los pies a tierra demostrándote con un balonazo que ese objeto es muy real y el primer enemigo al que deben de neutralizar.
En cambio otros mantienen una relación especial con dicho objeto, más que transportarlo lo llevan con suavidad, lo acarician y acompañan pegado a su bota, con la que crean ilusiones en uno o más de los sentidos y la mente, haciendo parecer realidad lo imposible. Etéreas apariciones, desapariciones, transformaciones, uniones, lecturas de la mente, y diversos fenómenos espontáneos con los que rompen las leyes de la física y la lógica, desafiando la explicación racional. Seguir leyendo…


















