Análisis e historias del fútbol internacional contadas por los mejores especialistas.

Categoría: Engancha TV

El masajista más osado del mundo

El fútbol no cede. Como si de una constante ruleta de sensaciones, singularidades y retos por cubrir se tratara, no existen límites. Cuando todo parece haber sido visto, comentado y criticado, aparece un protagonista nuevo con ganas de poner a prueba la sapiencia del reglamento y, de paso, los nervios de los que se ven directamente involucrados. No será tan chistoso el momento para los aficionados perjudcados, pero sin duda, es una de las imágenes más impactantes del año. No fue un gol, no fue una parada, no fue un delantero estrella ni tampoco el portero de moda, sino… el masajista.

Se disputaba un encuentro perteneciente a la Serie D brasileña entre los equipos del Aparecidense y Tupi. Con un igualadísimo y peleadísimo 2-2 en el marcador, el Tupi buscaba imperiosamente marcar un tanto más para seguir vivo en el torneo y cuando parecía inminente la concreción del golmerced a una gran jugada colectiva… apareció el defensor menos esperado de la noche. Um colaborador del equipo, el mismísimo masajista, no dudó en entrar poco a poco en el césped hasta que decidió frenar hasta en dos ocasiones la pelota con sus propios pies como si del último defensor de su equipo se tratara. Demostró tanta habilidad en el instinto para sacar la pelota en la línea de gol, como para reaccionar de inmediato y correr sin mirar atrás mientras todos querían ‘matarlo’. La persecución, digna de carreras de galgos, no sirvió para frenar al osado protagonista de la noche. Seguir leyendo…

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Luther Blissett: El anonimato del nombre

Luther Blissett - Watford

Corría el año 1994, la atención futbolística se centraba en el Mundial de Estados Unidos. Mucha expectación en torno a la cita. Cuando un hecho, a priori, sin importancia, tiene lugar en Italia. Cuatro jóvenes se cuelan a un tren, siendo detenidos por ello. La sorpresa llega cuando se les pregunta por sus nombres, todos aseguran llamarse Luther Blissett. Los adolescentes no cambian su identificación ni en comisaría, ratifican que su nombre es ese, Luther Blissett. Poco a poco, comienzan a surgir una serie de acontecimientos que se salen de la norma, y todos ellos, cuentan con una misma firma, Luther Blissett. Al mismo momento, en otro lugar del planeta, concretamente en Inglaterra, un futbolista que acaba de retirarse, trata de seguir vinculado al fútbol como director técnico. Este exjugador, se llama Luther Blissett. No hay nexo de unión aparente. Muchas preguntas en el aire.

Luther Loide Blissett había sido un jugador más en la historia del fútbol. Una historia breve, pero intensa, en la que un sinfín de nombres han aportado su granito de arena para contribuir en la grandeza del bello deporte. Muchos no dejan de ser meros extras en películas dónde los protagonistas son otros. Blissett, podríamos decir que había sido un actor de dos frases, sino estamos exagerando. El jugador inglés, de origen jamaicano, fue uno de los primeros futbolistas negros en jugar con la selección inglesa. Con ésta internacionalidad dijo su primera frase en la película. Aunque, Viv Anderson le eclipsara en la escena. Inciso. (A razón del origen jamaicano de Blissett, recomiendo el visionado de la película ‘This is England’, explicación del movimiento Skin en Inglaterra y de la unión fundacional de este movimiento, entre jamaicanos y británicos). Luther Blissett habría sido otro anónimo más, pero una vez retirado, su nombre empezó a sonar en Italia, y luego en todo el mundo. Diferentes acciones anónimas llevaban la firma del jugador. Quizás su paso fugaz por el Milán era la explicación a este embrollo. Seguir leyendo…

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Premier: Liverpool sigue soñando ante Manchester City (3-2)

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Gladbach: Kramer, una fotografia indispensable

Kramer - Gladbach 2014

Las fotografías que colgaba en su pared, no tenían fin. Una habitación blanca, completamente inmaculada de muebles, de cuadros y de cualquier cosa que consumiera espacio a su única y verdadera devoción. Era un chico inteligente, muy aplicado, silencioso y en constante compañía de un aparato que, en su vida, representaba aquello por lo que realmente podría ilusionarse. Su inseparable cámara de fotos, su inseparable intención de plasmar todo aquello que hacía lucir su cabeza y su inseparable capacidad para disparar con la habilidad de quien tiene un don. Un día, decidió compartir aquél sueño profesional con el de la pelota, que le había conseguido colocar ya como uno de los chicos más interesantes de la nueva oleada de jóvenes del fútbol alemán. Agarró el foco, agarró el balón y buscó fotografiarse en cualquier contacto, movimiento, giro o lanzamiento. Quería retratarse a sí mismo, quería ver cómo ambas líneas de vida, tomaban fuerza unidas bajo su inspiración. El resultado fue negativo. No le convenció, le horrorizó y le avergonzaba verse como protagonista, por lo que decidió seguir tras el objetivo tanto en la fotografía como en el fútbol. Hoy, Christoph Kramer ya es profesional. Responde al perfil de futbolista determinante y de fotógrafo juicioso, pero ante todo, de una persona que se siente mejor bajo el protagonismo de otros para ser eficiente 100%.

Kramer es hoy mediocentro defensivo, de 23 años recién cumplidos, diestro y de un portero físico tan impresionante como su capacidad para multiplicarse en tareas por toda la medular del Borussia Monchengladbach. Corpulento gracias a su impactante 1,90 de altura, es el pivote que da equilibrio desde labores de contención, ruptura, destrucción y, sobre todo, robos de balón en líneas de pase rival y en lectura táctica muy bien automatizada y aprovechada gracias a su fuerza-presencia. Posee gran zancada, mucha capacidad de trabajo y un desarrollo físico muy por encima de lo que suele ser habitual en una Bundesliga que últimamente no explota este tipo de jugadores y que hacía tiempo que no generaba referentes con este corte (seguramente los últimos han sido los hermanos Lars y Sven Bender). Pero además, si uno revisa las estadísticas, comprueba que la mayoría de primeras jugadas y pases iniciales en transición ofensiva, nacen de sus pies, reflejando así su habilidad para mover el balón y ayudar en creación, porque su capacidad técnica es igualmente muy destacable. Seguir leyendo…

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Los Simpsons con España en el Mundial 2014

Los Simpsons nunca pierden de vista el mundo del fútbol y más con un Mundial a la vuelta de la esquina. En el episodio 16 de la temporada 25 llamado ‘You don’t have to live like a referee’ (No tienes que vivir como un árbitro, la serie traslada a sus protagonistas al Mundial de Brasil 2014 y convierte a Homer en el árbitro de la final, que enfrenta a las selecciones de Brasil y España.

En una de las escenas de ese episodio se puede ver uno de los jugadores de la Selección española ofreciendo dinero al árbitro para evitar ser expulsado. Homer le muestra la cartulina roja y el futbolista español reacciona ofreciendo dinero para que intente cambiar su decisión. Se trata tan solo de una broma que reafirma que Matt Groening, autor de los Simpsons, está siempre muy atento al mundo del fútbol como se ha podido ver a lo largo de la extensa carrera de la serie en televisión.

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Europa League: Valencia y Sevilla se complican su futuro

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Basilea: Mohamed El Nenny, talento Port Said

Mohamed El Nenny - Basel

“Jamás había temido tanto por mi vida. Venían a buscarnos, nos amenazaban desde las gradas durante el partido y, nada más terminar, corrieron tras nosotros con cuchillos. Es imposible hacer comprender la magnitud de altercados así, más aun cuando se han perdido vidas en una lucha absurda”. Son palabras de la estrella absoluta del fútbol egipcio, el icono nacional Mohamed Aboutrika, que recordaba el contexto más escandaloso que nunca pensó relatar con el fútbol como inesperado protagonista. Un partido de la Premier League de Egipto entre su equipo, el gigante continental Al Ahly, junto al más modesto Al-Masry, se vio inmerso en una batalla sin precedentes con ningún tinte futbolístico más allá del de servir de exposición para los violentos. Aquél 1 de febrero de 2012, la pelota rodó sin control. Al-Ahly se proclamaba como defensor de la Primavera Árabe mientras Al Masry apoyaba al régimen de Mubarak. La cancha, desgraciado escenario para semejante batalla política, aglutinó hinchas enfervorecidos con piedras, botellas y armas blancas en busca de todo aquello que desprendiera olor contrario a sus ideas. Los propios helicópteros tuvieron que evacuar a los jugadores y aficionados visitantes. La Tragedia de Port Said se saldó con 74 vidas y más de 900 heridos.

Aquella noche no solo reinició la actividad violenta en las calles del país, sino que repitió diferentes altercados en busca de soluciones a un estado socio-político tan dubitativo como peligroso. El fútbol quedó a un lado, se suspendieron todos los partidos que quedaban para completar la temporada y el problema se instaló en cada una de las casas de los jugadores con ciertas aptitudes profesionales. Egipto, una de las potencias futbolisticas africanas, atravesaba un momento espléndido. Pese a tener que afrontarlo con amenazas, partidos disputados en lugares altamente protegidos y bajo estrictas medidas de seguridad, la selección no decepcionó y, mientras su país luchaba, alcanzaron con brillantez las últimas fases para buscar una clasificación mundialista que no llega desde 1990. Pese al bochornoso desastre final en el cruce decisivo (con el país a golpes en cada esquina), muchos de los jóvenes valores nacionales reaccionaron en busca de soluciones que no condenaran su futuro, intentando aislarse del contexto de un país que no podía ofrecerles garantías. Uno de los que entendió que su talento no podía alejarse de la élite y uno de los más firmes tesoros del fútbol egipcio, acabó por encontrar su camino: Mohamed El Nenny. Seguir leyendo…

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Borussia Dortmund: Milos Jojic, lecturas imaginativas

Jojic - Borussia Dortmund

Sonreía, sonreía y sonreía. Los niños de escuela se reían de él y sus padres le pedían por favor que no fuera tan expresivo con su boca. Pero su personalidad alegre y entusiasta, le impedían pensar en aquellos consejos y en las irónicas bromas de sus compañeros. Unos incisivos muy impactantes para su pequeña edad y unos dientes prominentes, habían generado incluso timidez en sus familiares y amigos, aunque cuando el niño de la casa notó que aquello podría convertirse en un problema, apareció su abuelo para solucionarlo como solo la experiencia sabe hacer. “Zeka, Zeka, Zeka” (“liebre, liebre, liebre”). Aquél extraño apodo, recordando al animal cuyos finos y afilados dientes son su seña de identidad, iban a acompañar toda la infancia de Milos Jojic, pues el más anciano de la casa, había decidido agarrar el problema por los cuernos y asumir sus llamativos dientes como una muestra de paz interior y transparencia absoluta. Desde esa mañana donde un golpe cayendo al suelo le hizo sangrar, el pequeño serbio entendería que ante los problemas, solo hay una solución eficaz, intentar superarlos sin miedo.

Y esas premisas las ha extrapolado durante su corta carrera con la pelota, logrando en apenas unos años pasar del anonimato de una ciudad desconocida a la grandeza de una Champions League que esta semana le puede dar una oportunidad de oro. En tierra de desesperanza futbolística actual (pues Serbia ha visto como el resto de selecciones de los Balcanes la superaban últimamente hasta el punto de que incluso Bosnia se ha clasificado para el Mundial) y con una crisis galopante de estrellas que amplien las perspectivas futuras a corto plazo, la presencia de Milos Jojic es un soplo de aire fresco llegado con asombro. Y no sólo por su capacidad y talento, sino porque ha llegado a admitir que existe un hobby que le agrada incluso más que tener un balón en los pies, “soñar con un libro en la mano”. Su propia biografía ya tiene un buen número de páginas brillantes para poder escribir y, seguramente, muchísimas más aun por vivir, empezando desde esta misma semana en el mayor escenario posible. Seguir leyendo…

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Un desarrollo de Pedro Puig