Análisis e historias del fútbol internacional contadas por los mejores especialistas.

Categoría: El Enganche

Anderlecht: Tielemans, el todo-campista del futuro

Tielemans - Anderlecht

La maquinaria estuvo parada durante décadas. No existía solución, se había estropeado, los cables no encontraban su conexión adecuada y las chispas saltaban sembrando duda en todas direcciones. La paciencia estaba al límite, el caos se apoderó de las generaciones noventeras-inicios de siglo, e incluso las decepciones dejaron de serlo ante la falta de posibilidades reales de mejora. El horno quema panecillos sin parar. Los amasaba como siempre, los calentaba a la misma temperatura pero, cuando tocaba morderlos, todos se habían quemado. Sin mecánico capaz de renovar la receta, Bélgica cayó al anonimato internacional que algún día había ocupado y que otrora repercutió en la grandeza no solo de sus selecciones, sino incluso de sus clubes. Cuando la realidad había superado negativamente cualquier pesadilla de ficción y la derrota era un automatismo irremediable, un par de atisbos en divisiones inferiores avisaron de que la solución podría estar llegando.

Bélgica ha reactivado sus mejores perspectivas de cara al Mundial de ese verano tras haber roto cualquier negatividad anterior. El motivo es que aquél vetusto horno de estrellas ochenteras ha vuelto a encontrar el punto justo de cocción y la masa resultante ha superado cualquier test previo. Los Scifo, Ceulemans, Gerets y compañía, necesitaban ya ser apartados del recuerdo más latente y ahora los ‘Diablos Rojos’ disfrutan de una camada que lleva muchos años siendo la esperanza del país y una de las grandes atracciones a nivel global. Talento unido en un mismo momento y cualidades de primerísimo nivel que absorben el mercado internacional tal, protagonizando los traspasos más sonados (Hazard, Fellaini, Vertonghen, Alderweireld, Benteke, Lukaku, De Bruyne, Chadli…) Dentro de esas jóvenes promesas que dejan de serlo o que están a un paso de explotar definitivamente, el fútbol belga sigue empeñado en demostrar que no acabará aquí, sino que su buen trabajo de base tiene muchas alegrías futuras. Hoy, aquellos niños buscan hacerse adultos en la elite, aunque algunos ya estén obligados a ser elite casi sin haber dejado de ser niños. El último chico de la esperanza es Youri Tielemans. Seguir leyendo…

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El masajista más osado del mundo

El fútbol no cede. Como si de una constante ruleta de sensaciones, singularidades y retos por cubrir se tratara, no existen límites. Cuando todo parece haber sido visto, comentado y criticado, aparece un protagonista nuevo con ganas de poner a prueba la sapiencia del reglamento y, de paso, los nervios de los que se ven directamente involucrados. No será tan chistoso el momento para los aficionados perjudcados, pero sin duda, es una de las imágenes más impactantes del año. No fue un gol, no fue una parada, no fue un delantero estrella ni tampoco el portero de moda, sino… el masajista.

Se disputaba un encuentro perteneciente a la Serie D brasileña entre los equipos del Aparecidense y Tupi. Con un igualadísimo y peleadísimo 2-2 en el marcador, el Tupi buscaba imperiosamente marcar un tanto más para seguir vivo en el torneo y cuando parecía inminente la concreción del golmerced a una gran jugada colectiva… apareció el defensor menos esperado de la noche. Um colaborador del equipo, el mismísimo masajista, no dudó en entrar poco a poco en el césped hasta que decidió frenar hasta en dos ocasiones la pelota con sus propios pies como si del último defensor de su equipo se tratara. Demostró tanta habilidad en el instinto para sacar la pelota en la línea de gol, como para reaccionar de inmediato y correr sin mirar atrás mientras todos querían ‘matarlo’. La persecución, digna de carreras de galgos, no sirvió para frenar al osado protagonista de la noche. Seguir leyendo…

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Luther Blissett: El anonimato del nombre

Luther Blissett - Watford

Corría el año 1994, la atención futbolística se centraba en el Mundial de Estados Unidos. Mucha expectación en torno a la cita. Cuando un hecho, a priori, sin importancia, tiene lugar en Italia. Cuatro jóvenes se cuelan a un tren, siendo detenidos por ello. La sorpresa llega cuando se les pregunta por sus nombres, todos aseguran llamarse Luther Blissett. Los adolescentes no cambian su identificación ni en comisaría, ratifican que su nombre es ese, Luther Blissett. Poco a poco, comienzan a surgir una serie de acontecimientos que se salen de la norma, y todos ellos, cuentan con una misma firma, Luther Blissett. Al mismo momento, en otro lugar del planeta, concretamente en Inglaterra, un futbolista que acaba de retirarse, trata de seguir vinculado al fútbol como director técnico. Este exjugador, se llama Luther Blissett. No hay nexo de unión aparente. Muchas preguntas en el aire.

Luther Loide Blissett había sido un jugador más en la historia del fútbol. Una historia breve, pero intensa, en la que un sinfín de nombres han aportado su granito de arena para contribuir en la grandeza del bello deporte. Muchos no dejan de ser meros extras en películas dónde los protagonistas son otros. Blissett, podríamos decir que había sido un actor de dos frases, sino estamos exagerando. El jugador inglés, de origen jamaicano, fue uno de los primeros futbolistas negros en jugar con la selección inglesa. Con ésta internacionalidad dijo su primera frase en la película. Aunque, Viv Anderson le eclipsara en la escena. Inciso. (A razón del origen jamaicano de Blissett, recomiendo el visionado de la película ‘This is England’, explicación del movimiento Skin en Inglaterra y de la unión fundacional de este movimiento, entre jamaicanos y británicos). Luther Blissett habría sido otro anónimo más, pero una vez retirado, su nombre empezó a sonar en Italia, y luego en todo el mundo. Diferentes acciones anónimas llevaban la firma del jugador. Quizás su paso fugaz por el Milán era la explicación a este embrollo. Seguir leyendo…

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Italia: Ezio Vendrame y la taquicardia del fútbol romántico

vendramevicenza

Por Fran Alameda (@Fran_Alameda)

Todos los extremos funcionan de manera taxativa, exacta, predecible incluso en lo inverosímil y alejados de la pura realidad. El fútbol es epicentro de pasiones de todo tipo de forma vida, hasta el icónico y romántico caso del fútbol sin el fútbol o el fútbol como hobby y solo como esto en cualquier división por profesional que pueda parecer. Ezio Vendrame es un tipo forjado en la leyenda de lo contado. Apenas trascienden imágenes que confirmen lo que las letras impresas de su tiempo y él mismo (aún sigue vivo) cuentan.

Ezio Vendrame (1947) nace al fútbol en el Udinese, donde se forja hasta los veinte años. A partir de su salida, su vida futbolística constituye un frenesí de idas y vueltas, de jugadas, de momentos, de detalles, de anécdotas que trascienden lo futbolístico para implantarse en algo próximo al itinerario casi de la ficción. El gemelo de George Best, como se le conocía cuando era futbolista por algo más que su estricto parecido físico con el mito del United, pasó por once equipos distintos en su carrera profesional. Fruto, claro, de su indisciplina, de su displicencia y de su carácter a caballo entre lo rebelde y lo decadente, entre el compromiso y el romántico alejado de cualquier interés por competir (“para mí ganar es una condena”).

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Premier: Liverpool sigue soñando ante Manchester City (3-2)

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Gladbach: Kramer, una fotografia indispensable

Kramer - Gladbach 2014

Las fotografías que colgaba en su pared, no tenían fin. Una habitación blanca, completamente inmaculada de muebles, de cuadros y de cualquier cosa que consumiera espacio a su única y verdadera devoción. Era un chico inteligente, muy aplicado, silencioso y en constante compañía de un aparato que, en su vida, representaba aquello por lo que realmente podría ilusionarse. Su inseparable cámara de fotos, su inseparable intención de plasmar todo aquello que hacía lucir su cabeza y su inseparable capacidad para disparar con la habilidad de quien tiene un don. Un día, decidió compartir aquél sueño profesional con el de la pelota, que le había conseguido colocar ya como uno de los chicos más interesantes de la nueva oleada de jóvenes del fútbol alemán. Agarró el foco, agarró el balón y buscó fotografiarse en cualquier contacto, movimiento, giro o lanzamiento. Quería retratarse a sí mismo, quería ver cómo ambas líneas de vida, tomaban fuerza unidas bajo su inspiración. El resultado fue negativo. No le convenció, le horrorizó y le avergonzaba verse como protagonista, por lo que decidió seguir tras el objetivo tanto en la fotografía como en el fútbol. Hoy, Christoph Kramer ya es profesional. Responde al perfil de futbolista determinante y de fotógrafo juicioso, pero ante todo, de una persona que se siente mejor bajo el protagonismo de otros para ser eficiente 100%.

Kramer es hoy mediocentro defensivo, de 23 años recién cumplidos, diestro y de un portero físico tan impresionante como su capacidad para multiplicarse en tareas por toda la medular del Borussia Monchengladbach. Corpulento gracias a su impactante 1,90 de altura, es el pivote que da equilibrio desde labores de contención, ruptura, destrucción y, sobre todo, robos de balón en líneas de pase rival y en lectura táctica muy bien automatizada y aprovechada gracias a su fuerza-presencia. Posee gran zancada, mucha capacidad de trabajo y un desarrollo físico muy por encima de lo que suele ser habitual en una Bundesliga que últimamente no explota este tipo de jugadores y que hacía tiempo que no generaba referentes con este corte (seguramente los últimos han sido los hermanos Lars y Sven Bender). Pero además, si uno revisa las estadísticas, comprueba que la mayoría de primeras jugadas y pases iniciales en transición ofensiva, nacen de sus pies, reflejando así su habilidad para mover el balón y ayudar en creación, porque su capacidad técnica es igualmente muy destacable. Seguir leyendo…

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Oporto: Mangala, cuando el físico es dominio

Mangala - Porto

La naturaleza otorgó al fútbol la capacidad de apasionar. No solo gritar, reír, soñar, llorar o saltar como si del último suspiro de vida se tratara, sino de convertirlo en una válvula de escape social. El instrumento para responder ante batallas globales en el césped y de reivindicar ante los ojos de un mundo que mira desde cualquier punto de un televisor planetario. Y el máximo, el espasmo más poderoso, el momento álgido de toda manifestación deportiva, siempre fue el gol. Ese instante, ese asombro, ese desequilibrio que, convertido en arte, acaba por hacer perder la razón al científico más sereno. El gol se transforma en sensaciones, produce reacciones inmediatas y profundiza en quienes se sienten identificados con los colores del que celebra. El gol se pagó, se paga y se pagará más caro que cualquier otro brillo o talento existente, pero las variaciones tácticas y el renovado entramado esquemático del fútbol moderno, han ido reconvirtiendo esas sensaciones. Tanto, que aquél que impide desatar pasiones y frena los alborozos de quienes pagaron la platea, es hoy recompensado por limitar el espectáculo. A menos brillo, más revalorización. A menos creatividad, más solidez. A menos goles, más defensas

Es por ello que lejos de preocuparse por acumular desequilibrios en labores ofensivas que pueden desencajar cualquier partido y lejos de entrar en batallas comerciales con inversiones inalcanzables para encontrar esa perla diferencial, muchos clubes han apostado por relanzar su base defensiva. En la búsqueda del equilibrio, de la sobriedad y de un entramado táctico que agite los nervios del rival, muchos técnicos encuentran en la lealtad de sus pilares defensivos, el éxito para el bloque. Por ello, son decenas la de clubes que ahora reorganizaron sus premisas de mercado y examinan desesperadamente cada metro en búsqueda de una especia más revalorizada que nunca: el central. Y dentro de esa lista de zagueros con futuro (muy cerca de Hummels-Thiago Silva) que levantan interés en todos los gigantes europeos y que tarde o temprano acabará encandilado por algún contrato irrechazable, aparece en los primeros puestos, Eliaquim Mangala. Seguir leyendo…

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Everton: Dixie Dean, mito y leyenda del gol

Divie Dean - Everton

Tomando la leyenda como una expresión literaria primitiva que tiene su origen en la tradición oral y su contenido viajando a caballo entre hechos verdaderos y fabulosos, no cabrá duda de que llegaremos a comprender un poco más estas crónicas históricas del recuerdo, que cubren la necesidad histórica que tiene el hombre de aludir a lo maravilloso. A través de ella además conoceremos las costumbres, sentimientos, ideales, actitudes y maneras de entender la vida de una sociedad a través del tiempo y el espacio. Por su parte la literatura –en este caso la futbolística- entiende el mito como la narración de acontecimientos sagrados y primordiales, ocurridos en el principio de los tiempos entre seres de calidad superior: dioses y héroes arquetípicos, civilizadores, legendarios y simbólicos.

Por lo tanto y arrancando de estos dos conceptos literarios fundamentales para la crónica histórica del fútbol, la figura y el perfil histórico de William Ralph Dean, -considerado como mayor goleador de la historia del fútbol inglés- encaja a la perfección en el grupo privilegiado de personajes que en el desempeño de su arte, pensamiento, profesión e incluso tránsito vital, fueron elevados a la categoría de mitos y leyendas. Ese fue el caso de Billie Dean, un chico que comenzó a desafiar al destino aquella tarde gris de un 10 de junio de 1926, cuando un accidente de motocicleta, le dejó seriamente tocado y le produjo graves lesiones en su cabeza. Unas lesiones que superó en un milagroso y corto espacio de tiempo tras 36 horas inconsciente, demostrando así su impresionante fortaleza y resistencia física, algo que quedó patente a lo largo de toda una carrera que en aquel día y medio pendió de un hilo. Seguir leyendo…

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Un desarrollo de Pedro Puig