Toni, Aguilera, Gamarra, Gaspar, Santi, Capdevila, Hugo Leal, Baraja, Valerón, Kiko y Hasselbaink. Es el once que alineó Radomir Antic en la última final del Atlético en Copa del Rey. Aquella final recordada por la pillería de Tamudo. Diez años después, el club colchonero vuelve a llevarse una alegría en el torneo del k.o. Claro que aquello fue una alegría a medias. Era más una consolación, pues ya se había consumido el descenso a Segunda.
Entre final y final, una década para hacer balance. Una década en la que las alegrías de la afición del Manzanares se pueden contar con los dedos de una mano. Está el ascenso a Primera, está el cuarto puesto de 2008, están los octavos de la Champions tras una inmaculada fase de grupos y está el cuarto puesto del año pasado. Hasta ahí. En materia de resultados, el club del Manzanares no ha sabido darle más alegrías a sus fieles seguidores.
El Getafe estuvo cerca de remontar la eliminatoria ante el Sevilla pero se encontró con un gran Andrés Palop. El Sevilla hizo bueno la victoria por 2-0 en el partido de ida, y la victoria del Getafe por la mínima con gol de Soldado fue insuficiente para ganarse el billete a la final copera. La gran actuación del portero valenciano fue clave para colocar a los andaluces en la final.
El Sevilla coloca pie y medio en la final de la Copa del Rey después de derrotar por 2-0 al Getafe en el partido de ida de la semifinal. Los andaluces se adelantaron al filo del descanso por mediación del recuperado Luis Fabiano, pese a que el Getafe estaba siendo superior hasta el momento. La sentencia llegó en el tramo final del encuentro cuando Mario introdujo el balón en su propia puerta al intentar abortar una peligrosa internada de Jesús Navas.
Cuartos de final de Copa del Rey y ni rastro de los tres primeros de la Liga. Sin Barcelona, Real Madrid ni Valencia algunos clubes que ven casi imposible lograr la Liga o una competición europea afrontan una bonita oportunidad de conquistar un título. Equipos como Atlético, Sevilla, Deportivo, Mallorca o Getafe podrían hacerse con la Copa del Rey.
El torneo copero, pese al modelo de ida y vuelta, a las gradas vacías y a la tardía franja horaria, sobrevive por noches como las de esta semana. Los choques del Pizjuán, el Calderón, Riazor o el Ono Estadi fueron vibrantes, resucitando la grandeza de la Copa pese a la obsesión de las altas esferas por recaudar más ingresos televisivos.
El Barcelona hincó la rodilla por primera vez en la última temporada y media. Los azulgrana perdieron el calificativo de todocampeón después de caer eliminados de la Copa del Rey a manos del Sevilla pese a haber logrado ganar por la mínimo (0-1) en el Ramón Sánchez Pizjuan. Los andaluces estarán en cuartos de final del torneo copero gracias a la victoria en el partido de ida en el Camp Nou (1-2).
Cuando se acerca un duelo entre el Valencia y el Deportivo de la Coruña la mente nos acompaña irremediablemente hasta 1994 para mostrarnos lo cruel que fue el fútbol ese año con el conjunto gallego. La escena es conocida por todos. El Superdepor está a un gol de ganar la Liga y dispone de un penalti para proclamarse campeón. Miroslav Djukic se acerca al punto fatídico con el rostro descompuesto. Preso de los nervios el serbio disparó mal. El balón y los sueños de gloria acabaron en las manos del inexperto portero González.
El fallo hundió a los coruñeses. La celebración de González les enfureció. El Valencia no se jugaba nada en ese partido y la reacción del portero fue entendida en Riazor como un gesto poco deportivo. Fue el inicio de una rivalidad entre dos equipos que todavía hoy perdura, especialmente cuando se cruzan en Copa del Rey, como sucederá este miércoles sobre el césped de Mestalla a partir de las 20.00 horas.