28
Jun
La producción made in Hollywood que estaba protagonizando Estados Unidos tuvo un final infeliz. El poder del obamístico lema ‘Yes we can’ había conducido a la selección Yankee a las puertas de la gloria, pero cuando los estadounidenses ya acariciaban la Copa Confederaciones éste le fue arrebatado de las manos con crueldad por la todopoderosa Brasil, que suma su tercer entorchado de la historia en la adolescente competición FIFA. Estados Unidos está acostumbrado a ser el líder del mundo occidental, pero en lo que a fútbol se refiere Brasil no tiene rival.
La Canarinha ha perdido la alegría de tiempos pasados. Su fútbol ya no es tan vistoso ni despierta tanta admiración como antaño, pero Dunga ha sabido inyectar a sus jugadores un carácter ganador y una fe inquebrantable, que a la postre han sido sus principales armas para proclamarse campeón de la Copa Confederaciones. El mejor ejemplo de ello se produjo en la final ante Estados Unidos, en la que los brasileños fueron capaces de rehacerse tras marcharse con derrota por 0-2 al descanso y acabar ganando 3-2 en un derroche de confianza y entrega, aunque no de su característico fútbol. Seguir leyendo…
28
Jun

España se enfrascó en una pelea que no estaba en el guión ante Sudáfrica mostrando un juego mediocre al que no nos tiene acostumbrados. Se cerró así la aventura de la Confederaciones con un expediente que se puede calificar de fracaso por las expectativas creadas previamente. Y es que finiquitó por completo la línea de perfección que venía desarrollando desde la Eurocopa, frenando la euforia de cara al Mundial.
España acabó con una decepcionante tercera plaza la Confederaciones pero, al menos, se lleva una importante lección. Y es que la selección ha aprendido a no fiarse de ningún rival por muy débil que parezca. Así ocurrió ante Estados Unidos o Sudáfrica, tipo de enemigos que pueden dar un susto en un mal día en el Mundial. Seguir leyendo…
28
Jun
Sostener los pilares de una selección pentacampeona del mundo es, además de un honor, una grandísima responsabilidad. Si además se le atribuye un afán histórico por generar espectáculo en cada partido y se exige mezclar esas doctrinas con un resultadismo que permita la perfecta coexistencia de todas ellas, no existe intelecto futbolístico capacitado para soportar semejante pilastra de obligaciones. Brasil es fútbol y satisfacer continuamente las altas exigencias de una torcida pasional y crítica como ninguna, se antoja prácticamente inútil. Sólo aquellos paladines del 70 (Pelé, Carlos Alberto, Tostao, Gerson, Rivelino…) que acariciaron la cúspide de la perfección futbolística, pudieron alcanzar las cotas exigidas para la Seleção, pero a su vez, obligaron a todos los que iban a vestir esa camiseta a convertirse en mitos para igualar aquellas exhibiciones.
La selección canarinha actual es un intento más por conseguir esa amalgama de sensaciones positivas. Un conato más que añadir en busca del éxito, aunque por una vía mucho más directa y oficiosa que refinada y laboriosa. Dunga, que como ‘viejo destructor’ concibe el fútbol actual desde la perspectiva de los resultados, impone su perspectiva al estilo de un conjunto que ha dejado de lado su desfile técnico para estructurarse en torno a un mecanismo defensivo potente y a un ‘tridente’ ofensivo que aproveche a la perfección las opciones de contraataque. Es cierto que los otrora ‘cracks’ y magos del balón (Ronaldinho, Ronaldo, Adriano), han envejecido por la vía rápida de la inmoralidad pero su propósito busca otras rutas al éxito que abogan por la experiencia al primer nivel, la madurez psicológica-física y el saber estar. Por ello, resulta casi imposible divisar representación de jugadores ‘novatos’ en sus planes y sólo unos afortunados se han ‘colado’ en sus planes para la Copa Confederaciones. Representan la voz del pueblo. El puro reflejo del Brasileirao. Son el ‘plan B’ de Dunga. Seguir leyendo…
25
Jun

Un contratiempo enorme, porque Sudáfrica estuvo muy cerca de repetir la gesta de Estados Unidos y colarse en la final contra todo pronóstico. La selección africana no sólo hizo sudar a Brasil, sino que fue superior, pero un golazo de falta sobre la hora de Daniel Alves le arrebató el sueño. A la selección, y a todo un país volcado en este torneo. Una derrota que no tapa la brillante imagen que ha dejado la anfitriona, que debería ilusionarse con su selección de cara al próximo Mundial y hacer que el fútbol llegue a la altura del rugby como deporte mayoritario en el país. Y, de paso, provocar un exilio de varios de sus mejores jugadores hacia Europa.
La selección anfitriona tuvo más oportunidades. Los de Joel Santana, con un planteamiento muy similar al del encuentro contra España, sorprendieron a los hombres de Dunga. Una defensa ordenada y muy agresiva se conjuntó con una sorprendente velocidad de medio campo hacia arriba. Brasil no supo traducir lo que fue mucho más que un simple muro defensivo, protegido bajo palos por la portentosa agilidad de Khune, que sin embargo pudo hacer más en el gol. Seguir leyendo…
25
Jun

Exteriorizar alegría y optimismo es el mejor bálsamo para afrontar problemas. Lo recomiendan expertos en psicología pero, evidentemente, en tiempos de recesión económica mantenerse fresco y emocionalmente activo es una tarea al alcance de unos pocos dadivosos. Pese al mal momento financiero que atraviesa el planeta, jamás faltarán rincones para regocijarse. Uno de ellos está enclavado históricamente en Río de Janeiro. Enormes montañas de granito emergen de doradas playas, impecables edificios coloniales conviven con los modernos rascacielos de cristales, así como bosques esparcidos en medio de grandes zonas residenciales. Una ciudad de contrastes.
Tierra de diversión y frivolidad, calles peligrosas e imprevisibles bajo la protección del impotente Cristo Redentor, un símbolo del amor y una llamada a la fraternidad de un pueblo enloquecido y pasional con todo lo que le identifica. La capital mundial del calor es una ciudad llena de vida, que adora la playa, la samba, el carnaval y, por supuesto el fútbol, que desde hace años tiene un lugar reservado a su propio Rey en la misma cúspide del Cerro de Corcovado. Allí, junto al Cristo, defensor de la ciudad, aparece Joel Santana, el guardián del fútbol carioca. El Rey de Río. Seguir leyendo…
25
Jun

Absolutamente imprevisible, con una dolorosa incapacidad y aleccionados por un combinado que la gran mayoría se había encargado de desprestigiar o casi ignorar. Dos goles. Dos golpes. Sólo había hueco para la final, para tocar la gloria porque Italia se había quedado en el camino, porque nadie suponía rival de entidad y porque incluso Brasil parecía menos verdeamerelha que nunca. La prensa, los periodistas, la afición, todos habíamos previsto el pase de España, la victoria que nos colocara a un paso de repetir éxito y otro momento cumbre en la historia de un fútbol el nuestro, escrito a base de sudores. Sufrimientos basados en noches como la de este 24 de junio en Bloemfontein, mucho más acorde con una leyenda, la Roja, que aún estaba anclada en otra noche, la del Prater de Viena.
Pérdida de humildad: No hay lugar a la crítica fácil, sino al análisis de errores que se pagaron más que nunca y que reflejaron lo terrenal de una selección que parecía imbatible y que, de haber ganado, así lo hubiera dejado patente en la historia. Quizás eso, el carácter crecido de un equipo que se vio ganador, fuerte, convencido de su integridad y de la supremacía sobre sus rivales, que perdió su principal punto fuerte, la humildad que todo ‘gigante’ necesita. Se apreció en los diez primeros minutos porque mientras Estados Unidos (que ya estaba bastante satisfecha con haberse plantado en semifinales) presionaba, intimidaba y buscaba el gol por el camino ambicioso, España se mostró contemplativa, pausada y con semplante serio, el de esas tardes en las que supuestamente la camiseta ganará por ti. El Barcelona de los Xavi, Piqué, Puyol…sabe que esto, en tiempos de máxima idolatría, no debe permitirse. Seguir leyendo…
24
Jun

El universo fútbol suspiraba por una final entre España y Brasil en la Copa Confederaciones. Estados Unidos se ha encargado de romper en añicos ese sueño. Los estadounidenses, imbuidos por el espíritu del ‘yes we can’ que ha inundando de esperanza su país, sorprendieron a la Roja con una trampa defensiva para la que los de Vicente del Bosque no encontraron respuesta durante 90 minutos de acéfalo asedio. Los Yankees se cuelan en la final contra todo pronóstico venciendo a los españoles (2-0) y se encasillan como los grandes animadores del torneos gracias a sus imposibles gestas.
La derrota ante Estados Unidos supone una dura cura de humildad para España, que afrontaba el encuentro como un trámite a la espera de que llegara el gran partido ante Brasil. Se rompió el registro el victorias consecutivas, se rompió la racha de partidos sin perder, sin encajar un gol, y, sobre todo, se rompió la ilusión que nos vestía con el traje de equipo más en forma del mundo y capaz de desnudar a cualquier rival con un virtuosista estilo de juego. La ambición española, ávida de enfrentarse a los más grandes, sufre un serio derechazo en el mentón y puede que hasta sea positivo de cara a la cita mundialista que aguarda en el verano del 2010. Seguir leyendo…
24
Jun
A los más puristas nos cuesta reconocer que el fútbol está cada día más lejos de ser el deporte que dignificaron nombres que suenan a leyenda para convertirse en un producto con el que llenarse los bolsillos. Florentino Pérez es uno de los que más claro lo tiene y explota el lado más marketiniano de su galáctica superproducción -en términos coloquiales, un equipo con muchos jugadores famosos-, pero si hablamos de vender un producto los mayores especialistas los encontramos en Estados Unidos.
La industria del espectáculo estadounidense está acostumbrada a convencer al cliente para que compre un producto mediocre como si fuera la panacea gracias a campañas publicitarias abrumadoras. Yo mismo, aunque he logrado resistirme, me he sentido tentado de ir al cine para ver Transformers 2 aún sabiendo que me saldría más rentable tirar el dinero directamente a la basura. Lo peor es que este canto de sirena publicitario no sólo vende películas con efectos especiales, libros de autoayuda, o cuchillos capaces de degollar al líder Decepticon (la primera parte de Transformers sí que me la tragué), sino que también es generar un efecto similar con personas que dejan de serlo para convertirse en un producto. La política es el terreno favorito de este tipo de prácticas y el ejemplo más claro es el matamoscas más locuaz del mundo. Seguir leyendo…