CABECERA1

El ‘Casi’ es una esperanza rota, un sueño robado por el despertador, un álbum de cromos inacabado o ese beso que nunca te atreviste a dar.

Por Francisco Ortí (@FranciscoOrti)

cabecera
separadorlanus
separadormallorca
pasadorfinalmallorca
separadorvalencia
fondocruyff

Valencia es una ciudad de extremos. De todo o nada. De blanco o negro, y en ese contexto una personalidad gris como la de Héctor Cúper tuvo problemas para encajar. Es habitual que lejos de Mestalla no se entiendan las críticas del valencianismo hacia sus entrenadores y con Cúper se vivió la situación más impactante de todas. Durante las dos temporadas en las que el argentino ocupó el banquillo del Valencia, el equipo se clasificó para dos finales de Copa de Europa. Sin embargo, en más de una ocasión el técnico tuvo que escuchar como la grada le exigía que presentara su dimisión. La primera vez que Mestalla entonó el ‘¡Cúper, vete ya!’ fue el 21 de febrero del 2000, en su primer curso como valencianista. El Valencia estaba empatando 1-1 contra el Real Madrid y en el minuto 90 el argentino quitó al Piojo López para dar entrada a Juan Sánchez. Mestalla explotó en su contra, acusándole de conformista y defensivo. Estas críticas estaban alimentadas por la alargada sombra de Claudio Raineri. Cúper llegó a Valencia después de que la exitosa etapa del técnico italiano, lo que elevó el nivel de exigencia del cuadro ché. “El Valencia le recibió con las más altas que cupiera esperar. Aunque en aquella época aún no éramos demasiado conscientes, el equipo estaba en pleno auge y subiendo. Acababa de ganar una Copa del Rey (el primer trofeo en 19 años, el primero que recordábamos muchos) y era un conjunto respetado en la Liga”, nos cuenta David Torres, delegado de ElDesmarque Valencia.

Esa reprimenda fue clave para que llegaran los éxitos a Mestalla. Cúper se transformó. Entendió lo que necesitaba la grada e intentó incluirlo en su manual de estilo. Pocas semanas después de escuchar el ‘¡Cúper, vete ya!’ estuvo muy cerca de reproducirse la escena, pero el técnico rectificó a tiempo. En un partido ante el Mallorca, el delantero Adrian Ilie se lesionó y el argentino iba a dar entrada en su lugar al defensa Joachim Bjorklund. El sueco estaba preparado en la banda cuando comenzó a escucharse un murmullo en la grada. Eso hizo reaccionar a Cúper, que cambió de decisión, volvió a sentar al central y llamó al delantero Óscar. Esa fue la prueba definitiva de que Cúper supo interpretar a Mestalla. También tuvo que lidiar con problemas en el vestuario. Camarasa y Piojo López, dos pesos pesados, se revelaron en su contra y aseguraron que se aburrían durante los entrenamientos. A Cúper no le tembló la mano con ninguno de los dos. Camarasa fue rebajado a entrenar con el filial, mientras que a Piojo López le concedió seis días de descanso obligatorio. Tras esto, el argentino no volvió a leer críticas de sus jugadores en la prensa.

fotovcf1

Pese a que supo adaptar su estilo a las exigencias de Mestalla, nunca pudo escapar completamente del estigma de ser un entrenador ultradefensivo. De hecho, la fortaleza defensiva era una de las señas de identidad de su Valencia. “La clave del éxito era una defensa sólida sobre la se edificaba el equipo. Además, se podía confiar en la calidad de los de arriba. Cúper se sentía cómodo con el 0-0”, explica Torres. Con Cañizares en portería, y una defensa formada por Angloma, Djukic, Pellegrino y Carboni, el Valencia era un equipo inexpugnable. En el centro del campo Farinós, Mendieta y Kily González mezclaban músculo, garra y talento a partes iguales. Mientras que Adrian Ilie, Gerard y el Piojo López eran los encargados de desequilibrar en ataques. Sobre estos cimientos se construyó uno de los mejores Valencia de la historia. Un equipo que fue capaz de superar a la poderosa Lazio en cuartos de final de la Copa de Europa y descuartizar al Barcelona en semifinales, con aquellas noches mágicas del Piojo López. El Valencia se clasificó la final de la Liga de Campeones como el gran favorito para obtener el título, frente a un Real Madrid que había cuajado una temporada decepcionante. Pero el gafe de Cúper en las finales volvió a aparecer. La suficiencia que había mostrado el Valencia hasta ese momento desapareció por completo antes de la final de París.

pasadorvcf1
pasadorvcffinal
pasadorinterfinal
separadorinter
graficacuper
finalcuper

Reportaje: Francisco Ortí

Edición: Francisco Ortí y José David López

Ilustraciones: César Durán, Akyanime y Diana Estefania

Fotos: Getty y agencias.