ORBAIZCABECERA

Jugar al fútbol después de la retirada a través de los ojos de Pablo Orbaiz. Vive su tercer tiempo en el CD Valle de Egüés y nos lo cuenta.

Por José Hernández (@rainerbonhof)

Las piernas pesaban más que nunca y una sensación de vacío invadió el espíritu de los jugadores: ¿qué había podido pasar? La magia del juego terminaba de volverse esquiva para sus intereses, pero todos sabían que el fútbol presume de momentos como este para delimitar su supremacía natural. ¿Qué tendrá el fútbol para perdonarle tanto? Esa pregunta había atravesado la conciencia de Pablo Orbaiz en muchas ocasiones durante los últimos meses. Aquella tarde se disputó la tercera jornada del grupo 15 de la tercera división española y el Valle de Egüés perdió ante el Oberena un partido que ganaba por dos goles de diferencia a falta de tres minutos. Caminando hacia la ducha, Orbaiz esperó a sus compañeros para ofrecerles apoyo moral; él había pasado por ese momento muchas veces durante su carrera.

En el vestuario aguardaba impertérrito Iñaki Fanlo (el entrenador del equipo) intentando encontrar una explicación al desastre con el fin de convencer a sus futbolistas de que aquel 3-2 forjado en solo cinco minutos no era más que un accidente futbolístico. En la intimidad del vestuario Fanlo, Orbaiz y todos los integrantes del equipo apaciguaron sus nervios y conversaron. Los jugadores hablaron como siempre lo habían hecho y contaron esta vez con la condescendencia de un técnico experimentado en mantener viva la llama competitiva de un equipo aficionado: “Nunca puedes ser duro con un jugador amateur que ofrece todo lo que tiene en el campo”.

Partido del CD Valle de Egüés

Orbaiz con el Valle de Egüés

“Soy del Egüés de toda la vida. Tras retirarme me ofrecieron entrenar con ellos. Una cosa llevó a la otra y entré en el equipo”.

Orbaiz con el Athletic contra el Espanyol
Orbaiz contra Luis Figo
Orbaiz contra Bojan
Xavi y Orbaiz en un Athletic - Barcelona

01El Egüés, orgullo de un valle

A pocos kilómetros de la ciudad de Pamplona se encuentra el Valle de Egüés. En la Comunidad Foral de Navarra existen dos tipos de municipios, los simples y los compuestos, a los que pertenece el Valle de Egüés. Esta denominación administrativa se basa en que los municipios compuestos acogen a varios concejos, que no son otra cosa que pueblos y entidades de población más pequeñas. Dentro del conglomerado de aldeas, ondulaciones del terreno y campos de cereales que predominan en el Valle de Egüés, se encuentran los concejos de Egüés, Olaz o Alzuza. Incluso encontramos la localidad de Echálaz, con solo 5 habitantes y situada a ocho kilómetros del actual campo del CD Valle de Egüés. La historia del equipo es paralela a la evolución de este hermoso lugar de la merindad de Sangüesa. El origen del fútbol en Egüés se encuentra en los partidos de aficionados que se disputaban en las eras cercanas a los pueblos de la zona en los años cincuenta. Aquellos primeros equipajes subvencionados por el párroco de Egúés dieron lugar al nacimiento del equipo fundacional, que hizo sus primeras apariciones a finales y principios de los años setenta.

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De aquel conjunto se recuerdan las actuaciones de su portero, que era nada menos que Miguel Ángel Orbaiz Galar, padre de Pablo y actual presidente de la entidad desde hace 36 años. A su pasión por el fútbol y el Egüés debe Pablo Orbaiz gran parte de su éxito, pero no solo él, ya que sus hermanos Fran y Miguel también jugaron y han vivido siempre en plena relación con el equipo. La vinculación de Pablo con el Egüés se produjo de forma natural, puesto que antes de nacer, su padre ya presidía el club. De hecho, tras colgar las botas en 2013, Pablo Orbaiz comenzó a ayudar a su hermano como entrenador del segundo equipo infantil. “Yo entrenaba al infantil con mi hermano, pero es que esa ha sido siempre nuestra vida. Ayudar a los jóvenes ya que siempre hemos estado muy vinculados al club”

El Egüés se federó en 1974-75 y comenzó su andadura en la segunda regional del fútbol navarro. Tras cinco temporadas en la categoría logra el ascenso a primera regional, el primero de una serie de éxitos que culminará en 1985-86, cuando el C.D Egüés se plante contra todo pronóstico en la tercera división del fútbol español. El trabajo de la gente del pueblo tiene sus frutos, ya que hay que recordar que por aquel entonces el equipo representaba únicamente al concejo local de Egüés, de solo 150 habitantes. A finales de los ochenta un aficionado muy especial asiste cada semana a los partidos del equipo; es Pablo Orbaiz, un niño que emana fútbol en cada costado de su delgado cuerpo. En el pueblo le conocen y ya es uno más del club, aunque pronto Osasuna se fijará en él para incorporarlo a su escuela, sucediéndose un hasta luego en la relación futbolística entre ambos (Egüés-Orbaiz); no así en la sentimental.

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Iñaki Fanlo, entrenador del Valle de Egüés

Ignacio Fanlo, o Iñaki para la gente del pueblo, es el actual entrenador de Pablo Orbaiz en el Vall de Egüés. Con la cercanía que le caracteriza recuerda aquellos años en los que él mismo era integrante del equipo que logró mantenerse en tercera división durante los primeros años: “No me imagino la vida sin el Egüés. Para mí, por delante del fútbol está el equipo. Pablo Orbaiz siempre fue uno más, un aficionado que vivía los partidos a tope y que se involucraba en todos los acontecimientos del club. Un aficionado que allá donde estuviera siempre se interesó por el equipo”. Y es que los caminos de Orbaiz y el club de su vida tomaron rumbos irremediablemente diferentes. Sus dotes como pivote y organizador en el centro del campo provocaron que su nombre comenzara a sonar entre los jugadores más prometedores del fútbol español. A los 18 años debuta en el primer equipo de Osasuna y se convierte en el ídolo de todo el Valle de Egüés. Mientras tanto el equipo de su pueblo sigue sobreviviendo en la tercera división con todos sus amigos, su padre y aquellos que tanto ayudaron a Orbaiz en sus primeros momentos.

Llega el mundial de Nigeria 1999 y Orbaiz es integrante de una generación de futbolistas que más tarde se convertirá en gloriosa para el fútbol español. Fiel a su personalidad, Pablo no concede importancia a haber sido el capitán en aquella cita: “Me tocó a mí, pero en aquel equipo todos éramos iguales. Yo llevaba el brazalete y ya está, pero fíjate en el nivel de jugadores que había en la selección. El recuerdo que me queda de ese campeonato es una gozada. Mirar a los jugadores que estaban con nosotros y luego han sido quienes han sido fue un privilegio al alcance de muy pocos”. De la misma forma que supuso un privilegio su fichaje por el Athletic Club de Bilbao en el año 2000, el club en el que pasa la mayoría de su carrera y en el que alcanza la internacionalidad absoluta con España, algo impensable cuando dio sus primeras patadas al balón en el campo del humilde Egüés. En Bilbao, Orbaiz se enfrenta a los mejores jugadores del mundo y comparte vestuario con los ídolos del fútbol vasco y navarro, pero cuando vuelve al pueblo sigue siendo Pablo, el hijo de Miguel Ángel. Incluso hay quien se permite bromear comentando lo bien que le vendría al C.D Valle de Egüés que algún día jugara en el equipo. “Siempre fue un tema de conversación en el pueblo, que surgía en plan de broma. Lo que pasa es que al final iban pasando los años y era algo que no ocurría nunca. La verdad es que no era algo que tenía en mente”, añade Orbaiz.

Selección de España campeona del Mundial Sub'20 en Nigeria 1999

02Competir retirado

Jugar en el Egüés es un sueño cumplido para Pablo. Lejos de los focos, las ruedas de prensa y los largos viajes, su visión del fútbol ha cambiado. Orbaiz reflexiona sobre el punto en el que se encuentra y admite que seguirá jugando hasta que el cuerpo aguante y se siga divirtiendo: “En principio iba a jugar solo la temporada pasada, pero como estoy disfrutando tanto he decidido alargar. En mayo decidiré qué es lo que hago, pero no puedo decir cuándo terminará”. Mientras disfruta de los entrenamientos y partidos, busca tiempo para hacer otras cosas, formarse y aprender a vivir su nuevo día a día como jugador retirado. “El día después de mi retirada ya ha llegado, yo lo siento así. Aunque siga jugando para mantenerme y en este caso sea un orgullo hacerlo en tercera división, para mí el cambio grande llegó cuando abandoné la élite. Por tanto, no pienso que cuando termine en el Egüés vaya a sentir una sensación especial. Seguiré vinculado al fútbol seguro porque es mi pasión. No sé si llegaré lejos entrenando porque no me he marcado un objetivo definido”.

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“No sé si llegaré lejos entrenando porque no me he marcado un objetivo definido”

Orbaiz levanta el título de campeón del mundo Sub 20 con España en Nigeria 99

03El dolor de la derrota

Pablo Orbaiz es el tercer futbolista navarro que más partidos de liga ha disputado con el Athletic Club de Bilbao. Fue campeón del mundo Sub-20, internacional Sub-21 e Iñaki Sáez le hizo debutar con la selección española absoluta el 21 de agosto de 2002 en un partido amistoso ante Hungría. Siempre fue un jugador comprometido y profesional, valioso para todos los entrenadores que lo tuvieron a sus órdenes. Su puesto natural era el de mediocentro, aunque en ocasiones actuó como defensa. Un jugador combativo, con buen pase y disparo contundente desde larga distancia. Muy querido por la afición debido a su lealtad y profesionalidad indudable. “Yo concretamente he sido el típico jugador que se comía mucho la cabeza, estaba muy concentrado y sufría mucho las derrotas”.

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“Me siento muy realizado jugando en tercera división con el Egüés, se lo agradeceré eternamente a toda la gente del club”.

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Abajo a la derecha se puede ver a Pablo Orbaiz de niño con el CD Valle de Egües

Pablo Orbaiz de niño con el CD Valle de Egüés (abajo – derecha)

Reportaje: José Hernández

Edición: Francisco Ortí, José Hernández y José David López

Ilustraciones: Francisco Ortí

Fotos: Getty y agencias.