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Ayer Club Atlético Tetuán. Hoy Mogreb Atlético Tetuán. Dos clubes diferentes y una verdad desconocida.

Por José David López (@elenganchejd)

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Ocho siglos de presencia musulmana en España y cinco siglos de presencia española en Marruecos habían generado relaciones singulares entre ambos países. La ocupación de Melilla y Ceuta (1497 y 1580 respectivamente), así como la debilidad financiera del país, favoreció la expansión española al sur, como excusa para proyectar así sus tensiones al exterior. Aquella necesidad sociopolítica aumentó con el tiempo y fomentó la aparición del comercio hispano-marroquí, sobre todo con interés inusitado en una zona litoral bañada por el mar Mediterráneo y por el océano Atlántico. Allí, en el sur un territorio tapón entre las grandes potencias europeas que querían rentabilizar su presencia allí (España, Francia, Reino Unido y Alemania) debido al enorme tráfico comercial. Un lugar estratégico para seguir dominando territorios en el norte del continente y también para poder ampliar sus rutas hacia América, por lo que la pelea por tan incalculable valor alimentó guerras y tensiones con extrema facilidad.

La creciente debilidad del sultanato marroquí y la mayor capacidad extranjera en la zona hicieron temer al primero que decidió firmar el Tratado de Fez con Francia en 1912. Se formalizó así un protectorado que unificó criterios definitivos con España, a la que se le reconoció el territorio norte, estableciéndose el protectorado español con capital en Tetuán. Las constantes revueltas de aquellos años habían generado contactos entre españoles y descendientes expulsados uniendo a sefardís, judeoespañoles y una buena parte de musulmanes. Todos con origen peninsular, lo que sirvió para conservar viva y eterna la llama de su procedencia pese al fin del protectorado y la independencia marroquí en 1956.

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La altísima actividad revolucionaria norteafricana siempre fue acompañada de la futbolística. Pese al contexto bélico y guerrillero, los soldados españoles y marroquíes encontraban un mismo estímulo en la pelota. Su aliento para sonreír en tiempos de amargura, su hamaca playera, su cigarro postorgasmo, era el fútbol, una perfecta vía de escape que alimentó la proliferación de torneos y clubes en la zona. Aprovechando la presencia constante de muchos jóvenes con ganas despojarse de sus armas y cascos y vestirse de corto en busca de goles, fue precisamente un sargento muy apreciado por todos, Lorite, quien se ganó adeptos por su causa, la creación de un club diferente. El fundador, por su mejor dominio de los trámites oficiales, fue el teniente Fernando Fuertes de Villavicencio (que previamente, según las fuentes de la época, había llegado a jugar en el Atlético de Madrid), formando así junto a Eduardo Domo (presidente) y Manuel Requena (secretario), la primera Junta Directiva del Atlético Tetuán.

Las diferentes decisiones institucionales pronto hallaron solución en los sentimientos disparados de sus creadores. La camiseta, rojiblanca y con pantalón azul, evidencia el pasado atlético de Villavicencio, mientras que el escudo muestra el cariño bilbaíno de varios de sus integrantes, pues casi simula al del Athletic. Incluso el himno hace referencia a los bilbaínos. El equipo estaba dirigido desde el banquillo por José Calderón y disputaba sus partidos en el estadio de Tetuán (también llamado Varela y hoy Saniat R’mel). Debutó amistosamente en 1933 y de manera oficial en octubre de 1934, en pleno proceso de Protectorado Español.

La Copa de S.A. el Jalifa reunía a otros diez clubes de la zona (C.D. Magreb, Unión Larache, Melilla F.C, Melillense, Deportivo Español, Ceuta Sport, Español F.C, Larache, África S.C y Sociedad Hípica). El Atlético Tetuán debutó con victoria pero terminó la campaña en 4ª posición. La simpatía despertada por algunos de sus jugadores, el creciente interés por el deporte rey y la cercanía con varias ciudades muy adeptas a la pelota despertaron el progreso del club desde su afición, que empezó a multiplicarse cada semana especialmente empujados por los que llegaban desde Ceuta. Su segundo curso fue el de consolidación de un trabajo bien desarrollado, logrando levantar su primer título como campeones del norte de Marruecos y accediendo así a la participación directa en la Copa de España. En el regreso de Melilla a Tetuán, se formó una caravana de automóviles que tocaban la bocina para celebrarlo; las autoridades locales multaron a los conductores por alterar la paz y los policías acabaron uniéndose a los festejos…

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Hoy los lazos de Tetuán con España son prácticamente inexistentes.

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No fue hasta 1940 cuando Atlético Tetuán regresó a la actividad. Los cambios fueron drásticos en la reorganización de la entidad y, sobre todo, en la reestructuración federativa, pues ese mismo año se creó la Federación del Norte de África que se integra en la Federación Española de Fútbol. La pelota había perdido fuerza en diferentes puntos del país y la guerra había limitado a muchos clubes de tal manera que la Federación Española se vio obligada a organizar una Segunda División provisional, ya que muchos de los equipos que integraban la categoría antes de la guerra no estaban en condiciones de competir tras el conflicto. Entre los invitados hubo tres clubes de la Federación Hispanomarroquí: Ceuta Sport, Escuela Hispano Árabe de Tánger y, por supuesto, Atlético Tetuán.

Todos interpretaron la triple invitación como un gesto de agradecimiento del régimen hacia estas ciudades por su ayuda al bando franquista durante la Guerra Civil. Los dos primeros aceptaron y se convirtieron en los dos primeros equipos norteafricanos en debutar en la Segunda División española (paso efímero porque terminaron en las dos últimas plazas). Los tetuanís no aceptaron la posibilidad de participar en el fútbol más profesionalizado y optaron por disputar el Campeonato Hispano-Marroquí, lo que ralentizó cualquier proceso progresivo, pero le permitió generar una afición natural, un crecimiento escalonado y un sentimiento sincero en busca de sus propias gestas sin ayudas externas. Así se demostró cuando el trabajo lució dos años más tarde, cuando fueron líderes en el Campeonato marroquí y lograron la clasificación para la fase de ascenso a Segunda División. No conseguiría el reto.

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El Atlético Tetuán fue invitado ingresar junto a otros equipos de la FHF en una Segunda División provincial española, pero lo rechazó.

Once con el que debutó en Primera el Atlético Tetuán
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Reportaje: José David López

Edición: Francisco Ortí y José David López

Ilustraciones: Francisco Ortí, Yassin Hamdan y Fouad

Fotos: Getty, FIFA y agencias.