Racing-Barcelona (0-3)
Mallorca-Real Madrid (0-0)
A partir del próximo año, el Balón de Oro y el FIFA World Player pasarán a ser un solo galardón. Un cambio que no tiene repercusión sobre la importancia del Mundial para conseguirlo, ya que aquél que levante la antigua Copa Jules Rimet, tendrá muchísimo terreno ganado para proclamarse como Mejor Jugador del Año. Analizamos uno a unos los candidatos que estarán en la final de Sudáfrica 2010.
Wesley Sneijder: Hace apenas un año, su carrera dio un vuelco espectacular. No logró asentarse en el que había sido el sueño de su vida, jugar en el Real Madrid. Un par de años con altibajos que, debido a problemas en el ajuste de cuentas de pretemporada, abrieron las puertas al holandés por el beneplácito de un Florentino Pérez que ahora debe asumir su error ante todo el madridismo. Una sola campaña después, aquél pequeño ajaccied que no encontró su acomodo en el Bernabéu, se convirtió en la estrella de Inter de José Mourinho y en el catalizador del juego creativo en un equipo físico. Fue el pilar clave para que los neroazzurri ganaran Coppa, Serie A y, desde luego, la Champions League. Seguir leyendo…
Como cada mañana Mel amanecía antes que el sol para esconderse en el corazón de la Tierra. Era minero. Desde su humilde hogar en Tuilla descendía los 900 metros del Pozo Mosquitera para extirpar carbón a la mina. Esa fue su rutina día tras día durante 27 años. Salvo los lunes. Los lunes eran especiales. Era el momento de compartir su pasión con sus compañeros en la oscuridad. Hablaba de fútbol, de goles, de penaltis no pitados, y sobre todo de su Oviedo, el equipo del que era devoto desde que niño.
Nada era más importante para él que el club de sus amores. Hasta que le traicionó. Mel tenía un hijo con aptitudes para el fútbol. El niño soñaba con ser futbolista. Él soñaba con que jugara en su Oviedo. Durante su juventud él mismo había coqueteado con el balompie. Era un delantero, pero las necesidades económicas y las exigencias de una profesión tan dura como la de minero le cerraron las puertas de la profesionalidad. Ahora estaba dispuesto a esforzarse para ofrecerle la oportunidad que él no disfrutó. Seguir leyendo…
España está en semifinales. El fantasma de cuartos de final se presentó en forma de Paraguay, pero David Villa lo espantó con su quinto gol del Mundial. La Roja volvió a sufrir, continúa sin brillar, pero cuenta con el mejor delantero del momento que acude al rescate cuando más se le necesita. Ahora espera Alemania en la reedición de la final de la Eurocopa del 2008.
La alegría de los incansables aficionados sudafricanos mantuvo el torneo en pie cuando los primeros partidos aglutinaban especulaciones y precauciones, pero a medida que la necesidad creció, el riesgo dejó ver los auténticos cracks llegados a Sudáfrica. Antes de arrancar, el mundial africano iba a ser la excusa perfecta para coronar a algunos de los mejores jugadores del planeta pues así lo había demostrado a lo lardo de la campaña pero ahora, con los cuartos de final en el frente y grandes selecciones eliminadas, las verdaderas estrellas mantiene el tipo a base de espectáculo y eficacia. Estos son los verdaderos cracks que no está dejando hasta la fecha Sudáfrica 2010.
Mesut Ozil: Quien escribe, gran admirador del pequeño enganche del Werder Bremen, depositó todas sus esperanzas en que podría ser el gran aporte del Mundial cuando tocó analizar detalladamente cada selección en los días previos. Todas mis quinielas colocaron a Mesut Ozil como el jugador revelación del torneo porque había quedado liberado de sus labores defensivas, porque su talento podría hacer olvidar la sensible baja de Ballack y porque su técnica cambiaría el estilo de esta Alemania. Ahora más que nunca, el mediapunta de origen turco es el icono de una nueva generación de teutones capaces de cambiar la dinámica histórica de una selección brillante. Es su Mundial. Seguir leyendo…
El fútbol es una inagotable fuente de frases lapidarias. Unas sorprenden por su simpática excentridad -como la mayoria de las que pronunciaba el genial George Best-, otras, en cambio, se han ganado la inmortalidad gracias a su aplastante obviedad. La máxima de Vujanic Boskov “fútbol es fútbol” es un ejemplo de sencillez absoluta que no está de más recordar cada cierto tiempo para evitar perder el rumbo. Y es que en tiempos de botas ultraligeras, balones de vuelos impredecibles , y entrenadores de ideas revolucionarias, los conceptos más básicos se olvidan o deforman hasta convertirse en irreconocibles.
Inspirándonos en Boskov podemos inventar nuestra propia tautología: Un delantero centro debe jugar de delantero centro. Tan sencillo y a veces tan difícil de cumplir. Que los jugadores rendirán más cuanto más se acerquen a su posición ideal debería ser un axioma futbolístico, pero constatemente se puede ver como Samuel Eto’o se convierte casi en un lateral defensivo con el Inter de Milán, Cristiano Ronaldo se vista de nueve en Portugal, o Capello disfraza a Gerrard de interior izquierdo. Buscando un ejemplo más cercano, vemos como Vicente del Bosque ha reiventado a David Villa como extremo izquierdo. Seguir leyendo…
Otra vez sufriendo. Otra vez sin brillar. Pero España quema otra etapa. La Roja entra en cuartos de final gracias a un partido trabajado y complicado que decidió con un gol de David Villa. Portugal fue un enemigo más fiero de lo esperado, pero la entrada de Fernando Llorente en la segunda mitad ayudó mucho a los españoles y a partir de ahí crecieron para firmar el pase a cuartos de final donde le espera Paraguay.
La victoria oculta defectos que la derrota sitúa bajo la lupa. España sumó su segundo triunfo en el Mundial ante un rival incómodo como la selección de Chile y cierra la fase de grupos como líder. Los datos son motivos de alegría, sobre todo en comparación con la situación de otras selecciones de la llamadas grandes, pero se trata de un espejismo, de una defensa bajo la que Vicente del Bosque pueda declararse inocente de los cargos. Siempre nos hayan dicho que los números sólo apuntan a la verdad. No es así. Ellos también mienten. Al menos tienen una doble lectura. De lo contrario, la Selección hubiera arrasado en la primera fase.
Las estadísticas disfrazan a España como la selección más peligrosa del Mundial. Las sensaciones, sin embargo, son antónimas. Por números, la Roja es el equipo que más dispara a puerta, que más centra y que más llega al área rival, pero ningún parametro valora el calidad de esos ataques ni el peligro que generan. El hecho de que tras la segunda jornada Italia ocupara el segundo puesto en estas estadísticas, habiendo marcado un gol de penalti injusto y otro tras un saque de esquina en el que cantó estrepitosamente Justo Villar, desmonta por completo la coartada de los números. Seguir leyendo…