Tenerife era sinónimo de tragedia para el Real Madrid. Han pasado muchos años desde aquellas debacles de principios de los noventa, pero era inevitable que aparecieran el fantasma de las Ligas pasadas duranta la previa del encuentro. Sin embargo, en cuanto el balón echó a rodar Gonzalo Higuaín se encargó de espantar cualquier miedo y asegurar los tres puntos (1-5) para alzarse con el liderato de manera provisional.
El Tenerife tiene una virtud y un problema. Su rendimiento es antagónico en casa y a domicilio. En el Heliodoro Rodríguez López ha ganado 14 de los 15 puntos logrados. Es el clásico problema de los equipos canarios por la pesadez de los viajes, tanto para los visitantes que llegan a las islas, como para cuando ellos visitan la Península. Y el domingo llega el campeón.
Esos 15 puntos hacen que el Tenerife esté a sólo dos de puestos de descenso, reduciendo la ilusión de una tranquila salvación. Cimientos para eso hay, pero hasta ahora la asignatura pendiente son los partidos fuera de casa, donde sólo han conseguido empatar ante el Valladolid.
La base es la del ascenso, cosa poco habitual. Los refuerzos no han pasado de secundarios. De Román Martínez, Bellvís, Aitor Núñez y Dinei sólo el lateral zurdo juega con frecuencia. La mejor noticia del verano fue la continuidad del cedido Alfaro. Hasta ahora, al jugador del Sevilla y a otros muchos les está costando el cambio de categoría.
Durante los últimos meses el levante español se ha visto ensuciado andanzas de sus políticos. La trama Gürthel, los trajes de Francisco Camps, el Bigotes y todo el elenco de personajillos de las corruptelas valencianas se han convertido en los bochornosos protagonistas de culebrón veraniego cuya estela de vergüenza se prolonga hasta la actualidad. En estos casos, el fútbol suele acudir para relajar tensiones, pero esta vez dio la espalda. Los equipos de la Comunidad Valenciana no atravesaban un momento demasiado bueno. Hasta hoy.
Los problemas económicos, la posible venta de estrellas y los cambios en la presidencia enervaban a un valencianismo al que ni los buenos resultados del inicio de campaña lograron calmar. Las victorias no apagaron las críticas contra su entrenador Unai Emery y hasta el presidente se atrevió a valorar sus rotaciones. Todo lo malo ha quedado enmudecido con el sensacional partido protagonizado por el Valencia en Almería (0-3). Los ché mostraron su mejor cara ante los de Hugo Sánchez y golearon liderados por su cuarteto de lujo. Villa, Mata, Silva y Pablo Hernández sitúan al conjunto ché en puestos de Champions.
Desde que comenzó el verano cuando se habla de la Liga española es para hacerlo sobre el Barcelona y el Real Madrid. Los dos mastodónticos proyectos del fútbol español eclipsan al resto de equipos. A priori parecía que la lucha por el título liguero sería un coto privado para azulgranas y merengues, y después de que se haya disputado un mes de competición queda claro que así es, con permiso del Sevilla, quien pese a su tropiezo en la primera jornada está siguiendo la estela de los dos grandes.
El sábado no fue más que la prolongación de lo que se ha venido viendo a lo largo del mes de septiembre. Barcelona y Real Madrid son dos elefantes que pelean contra moscas. Así lo sufrieron Málaga y Tenerife, que fueron aplastados por el poderoso caminar de los dos colosos. El Sevilla tampoco desentonó y goleó al Athletic de Bilbao en San Mamés, bajando a la tierra al conjunto bilbaíno. Ninguno de los tres exhibió un fútbol portentoso, pero si una pegada letal. Y que es en la facilidad goleadora donde más se están acusando las diferencias.
Nuestro gol de la jornada: Getafe 0-1 Valencia (Villa, 21)
En un inicio de campaña previsible, con Barcelona y Real Madrid arrollando, la nota inesperada la dan Atlético y Villarreal, en puestos de descenso con sólo dos puntos en cuatro jornadas junto al Xerez. Dos equipos que cuentan en las quinielas para jugar en la segunda Liga, es decir, en la lucha por los puestos europeos, ya han perdido cinco y siete puntos con respecto a sus dos teóricos rivales.
El Atlético le dio una vuelta de tuerca más a su crisis empatando en los últimos minutos ante el Almería. Así las cosas, un nuevo capítulo de su irregularidad se puede cerrar próximamente si vuelven a pinchar ante Valencia y Oporto, ambos en casa. El futuro de Abel no es muy halagüeño, pero aún así, uno nuevo se abriría si llega otro técnico, pues el problema no se encuentra en el entrenador. Fue Piatti, joven prometedor al que esperan en Almería tras un año de adaptación, el encargado de anotar los dos goles del equipo de Hugo Sánchez.
Al principio del verano el paisaje que se dibujaba en el futuro del Valencia resultaba desolador. Sin Villa. Sin Silva. Sin Mata. Con una deuda descomunal y una perenne inestabilidad social. Dos meses después la realidad es totalmente distinta. Los cracks se han quedado, el agujero económico se ha mermado y los problemas sociales, aunque vivos, parecen anestesiados. A ello hay que sumarle que el inicio de temporada es inmejorable. Los ché sorprendieron venciendo con autoridad al Sevilla en la primera jornada y se han confirmado goleando al Valladolid (2-4).
El Valencia ha paseado sus lujos ofensivos por Zorrilla para sumar su segunda victoria consecutiva en dos jornadas y avanzar a ritmo de gigante, el que marcan Real Madrid y Barcelona. El tridente letal formado por David Villa, David Silva y Juan Mata no tuvo piedad de los continuos errores defensivos cometidos por la zaga pucelana y se llevaron tres puntos que les mantienen en la cabeza de la tabla. Del Valladolid se puede decir que ofreció buenas sensaciones en ataque, pero que deberá encontrar orden defensivo para no pasar problemas esta temporada.
En la Liga de los Cristiano Ronaldo, Kaká, Ibrahimovic y Messi no todo son coches de lujo y jugadas imposibles. Ganar la Copa de Europa no es el objetivo de todos, ni entrar en los puestos de Champions es una obligación. En la Liga española existe una realidad más humilde, donde los esfuerzos se concentran en lograr la supervivencia en la rebautizada como mejor liga del mundo. Son los equipos cuyo objetivo es la salvación. Algunos sueñan con la boca pequeña con mayores ambiciones, pero su principal batalla es la permanencia.
Bien por presupuesto, bien por historia reciente en varios equipos aparece el estigma del descenso. Al menos están condenados a luchar por ello. La estadística señala a los recién ascendidos como carne de descenso, mientras que otros equipos como Osasuna, Mallorca, Sporting o Valladolid se han convertido en protagonistas habituales de los peores nervios de final de temporada.