
Las categorías inferiores de la selección española han sido durante las últimas décadas, un potente hervidero constante de jugadores interesantes. El talento y la capacidad asociativa son sus premisas, las que han acabado por aportar mayores satisfacciones que nunca no sólo en torneos inferiores, sino al máximo nivel cuando esas enseñanzas alcanzaron la élite. Frescura, desborde, clarividencia y una escuela con el mejor de los currículums posibles para cada uno de los jóvenes que por allí pasan. Dar cobijo y asentamiento a tan frecuente y poderosa camada de juveniles prometedores, nunca ha sido fácil en clubes de primer nivel y aunque sí es cierto que el modelo de éxito más laureado futbolísticamente une los productos de la cantera con aportes extranjeros, sólo los ‘elegidos’ lograron tener continuidad en los ‘gigantes’ de la Liga española.
Desde tiempos ancestrales clubes como Real Madrid y Barcelona (lo de Valdebebas es digno de estudio cada temporada), acumulaban productos de su cantera por todo el mapa español, situando por cesiones o ventas a muchísimos de sus chicos en los clubes de Primera-Segunda División (rara vez hay un club que no tiene a un canterano que vistió de blanco). Pero la incapacidad económica de muchos clubes españoles estos últimos cursos, unido a la mayor aportación externa tras el entusiasmo globalizado generado por el potencial de los chicos en torneos internacionales inferiores, amplió el abanico de posibilidades de mercado al extranjero. Su hábitat natural no les concedió muchas oportunidades pero la magnífica reputación de sus escuelas les abre ahora puertas tan apetecibles, atractivas y gratificantes como las de la Bundesliga, que ha invertido cifras impensables (los tres fichajes de este verano sin contar al ya consolidado Javi Martínez, suman 18 millones de euros y en dos casos concretos ni siquiera han tenido minutos en Primera División) para arrancar su actividad con seis españoles. Seguir leyendo…
























