Dicen que lo de esperar hasta el último momento para hacer las cosas es una costumbre muy española, pero lo cierto es que el arte de aplazar los deberes se ha extendido por toda Europa. De hecho, parece que fuera de la península el germen está más arraigo. Al menos eso es lo que se puede deducir por los movimientos futbolísticos en lo que a fichajes se refiere. En todas las ligas han habido operaciones de última hora apurando el cierre del mercado. Repasamos los fichajes más sobresalientes del último día liga por liga:
Brasil traicionó su herencia y el fútbol le ha traicionado a él. En un partido que tenía controlado ha dicho adiós al Mundial y permite a Holanda convertirse en la primera selección que se gana el billete para las semifinales. Robinho adelantó a la Canarinha aprovechando un buen pase de Melo y un garrafal error de la zaga Oranje. Pero Holanda le dio la vuelta al marcador en la segunda mitad. Un centro de Sneijder se coló en la portería de Julio César con la colaboración de Felipe Melo, y, poco después, Sneijder volvió a aparecer para cabecear un corner peinado por Kuyt y ganarse un hueco entre los cuatro mejores del mundo.
Fiabilidad extrema y pegada absoluta, redondean un partido más de Brasil, que sin despeinarse, desactivó todas las buenas esperanzas que había levantado hasta ahora Chile. Bielsa decidió jugársela sin enganche y con más extremos, aunque la canarinha no tardó en castigar sus problemas defensivos en dos ocasiones consecutivas que lastraron el ritmo de partido. Juan por alto y Luis Fabiano tras pase de Kaká, encarrilaron una victoria que cerró Robinho en la segunda mitad. Brasil sigue firme y espera Holanda. Chile se marcha dubitativo.
Alex Ferguson lo catalogó del “dinero que habla en el césped” mientras Rafa Benítez augura que “las inversiones económicas cambiarán la Premier”. Ya nadie puede ignorar que el asalto al trono británico que idea el Manchester Cityes una amenaza real, una admonición al terreno vedado en el que se había convertido el fútbol inglés y un golpe en clave de rebeldía de un ‘vecino’ cansado de ser el más feo. Esta renovación absoluta de los cánones citizens, plagados de gestas de segunda fila y partidos concretos recubiertos de nostalgia, supone para muchos un auténtico impacto para el corazón celeste, cuyo latir eterno merodeaba en busca de una nueva épica desde la humildad, su referencia histórica. Sin embargo, un par de pudientes árabes, barbudos turbanteados con oro y aburridos en sus tierras de petróleo, han rediseñado la historia de un perenne aunque simpático derrotado.
Desde la segunda línea, sin protagonismo alguno y tras un año en el que llegó, vio y no venció (hasta el punto de querer marcharse), Robinhoojea el horizonte con la sonrisa recalcada en su cara, la misma que tuvo que lucir valientemente cuando, ni corto ni perezoso, se marchó al City Stadium para ser “el mejor jugador del mundo”. Aquella declaración de intenciones, insípida en su momento, insustancial por el destino en el que se iba a llevar a cabo y hasta irónica para la gran masa futbolística, toma forma meses después y ahora se convierte en un ultimátum cuyo primer objetivo es la Premier. Seguir leyendo…
Salió del Real Madrid con las palabras que jamás habría mencionado alguien al que pudiéramos denominar crack. Molesto por los ‘coqueteos’ del Real Madrid por la estrella de moda y seguro de que el único problema para ser el mejor jugador del mundo era la camiseta que vestía. Esa que le dio a conocer en Europa y que ahora le hace añorar días de grandeza, los mismos que quiere recuperar cueste lo que cueste.
Robinho protagonizó este martes su enésima salida de tono. El extremo brasileño, concentrado en Tenerife con su equipo, se marchó sin avisar y sin el correspondiente permiso de la directiva citizen. Con todas las alarmas encendidas, sin evitar que los rumores crecieran y dejando con el culo al aire a su equipo, incapaz de poder explicar dónde estaba esa estrella que les costó una refinería entera del petróleo que tanto parece querer malgastar su jefe, el multimillonario jeque Mansur empieza a hartarse.