27
Ene

El Rey de la Bicicleta. El soldado incondicional de Dunga. El mejor producto de la academia de Vila Belmiro desde Pelé en adelante. El fantasista que jamás terminó de cuajar en el Real Madrid. El de los cuarenta preservativos. El internacional más querido por la afición de Brasil en los últimos años. El enfant terrible que se marchó ofendido y en medio de la indiferencia del público español. El adolescente que quería ser una de las grandes R de la historia del Barcelona y sumarse al club de Romário, Rivaldo, Ronaldo y Ronaldinho. El crack que quería tomarse revancha fichando para el Chelsea y tuvo que conformarse con ser el antojo de un nuevo rico de la Premier. El hechicero de la ginga endemoniada. El hombre que vivió 41 angustiantes días cuando secuestraron a su madre. El juguete roto que no acepta no ser un fijo en el once titular del Manchester City. El fichaje conflictivo rechazado por el vestuario más sólido de Europa. El nostálgico que cree que solo puede reconducir su carrera regresando al Santos. Seguir leyendo…
01
Sep
Alex Ferguson lo catalogó del “dinero que habla en el césped” mientras Rafa Benítez augura que “las inversiones económicas cambiarán la Premier”. Ya nadie puede ignorar que el asalto al trono británico que idea el Manchester City es una amenaza real, una admonición al terreno vedado en el que se había convertido el fútbol inglés y un golpe en clave de rebeldía de un ‘vecino’ cansado de ser el más feo. Esta renovación absoluta de los cánones citizens, plagados de gestas de segunda fila y partidos concretos recubiertos de nostalgia, supone para muchos un auténtico impacto para el corazón celeste, cuyo latir eterno merodeaba en busca de una nueva épica desde la humildad, su referencia histórica. Sin embargo, un par de pudientes árabes, barbudos turbanteados con oro y aburridos en sus tierras de petróleo, han rediseñado la historia de un perenne aunque simpático derrotado.
Desde la segunda línea, sin protagonismo alguno y tras un año en el que llegó, vio y no venció (hasta el punto de querer marcharse), Robinho ojea el horizonte con la sonrisa recalcada en su cara, la misma que tuvo que lucir valientemente cuando, ni corto ni perezoso, se marchó al City Stadium para ser “el mejor jugador del mundo”. Aquella declaración de intenciones, insípida en su momento, insustancial por el destino en el que se iba a llevar a cabo y hasta irónica para la gran masa futbolística, toma forma meses después y ahora se convierte en un ultimátum cuyo primer objetivo es la Premier. Seguir leyendo…
21
Ene
Salió del Real Madrid con las palabras que jamás habría mencionado alguien al que pudiéramos denominar crack. Molesto por los ‘coqueteos’ del Real Madrid por la estrella de moda y seguro de que el único problema para ser el mejor jugador del mundo era la camiseta que vestía. Esa que le dio a conocer en Europa y que ahora le hace añorar días de grandeza, los mismos que quiere recuperar cueste lo que cueste.
Robinho protagonizó este martes su enésima salida de tono. El extremo brasileño, concentrado en Tenerife con su equipo, se marchó sin avisar y sin el correspondiente permiso de la directiva citizen. Con todas las alarmas encendidas, sin evitar que los rumores crecieran y dejando con el culo al aire a su equipo, incapaz de poder explicar dónde estaba esa estrella que les costó una refinería entera del petróleo que tanto parece querer malgastar su jefe, el multimillonario jeque Mansur empieza a hartarse.
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