A las 20:45 de la tarde del miércoles, todos los condicionantes parecían darse para vivir una gran noche en el Santiago Bernabéu: el Real Madrid llegaba con la moral alta después de la remontada ante el Sevilla y haber logrado el liderato en la Liga; todos los jugadores punteros (menos Xabi sancionado) llegaban en un estado de forma óptima; la afición había colapsado los accesos al coliseo blanco por carretera y a pie desde prácticamente hora y media antes del encuentro, deseosa de llevar en volandas a su equipo… Sin embargo nada de eso sirvió para acabar con la ‘maldición de octavos’.
Y es raro, porque luego durante el partido fue el Madrid el que más se mereció la victoria y el pase a los cuartos de final. En la primera parte bien se pudo haber ido con cuatro goles a su favor si hubiera tenido sólo un poco más de acierto de cara a gol, sobre todo Higuaín. Y aunque es verdad que en la segunda parte se fue diluyendo hasta desaparecer por completo (ni siquiera terminó el partido achuchando a Lloris), al Lyon tampoco se le vio tan fuerte como para pensar que pudiera eliminar al conjunto blanco hasta que Pjanic no marcó el gol. Es por ello que la lectura de esta eliminación es complicada.
Lionel Messi inauguró la noche de los argentinos en España con un hat trick ante el Valencia, y Gonzalo Higuaín le puso la guinda con otros tres goles. El triplete del incomprensiblemente discutido Pipita y un tanto de falta de Cristiano Ronaldo condenaron a un Valladolid que sólo pudo marcar por mediación de Raúl Albiol. Este resultado hunde un poco más a los pucelanos, y mantiene al Real Madrid como colíder de la Liga BBVA.
Son seis años repitiendo decepciones y ante tal dinámica de despropósitos, la culpabilidad deja de tener un protagonista acentuado para dividirse (o multiplicarse) en el entorno madridista. El Real Madrid ha vuelto a caer eliminado en los octavos de final de la Champions League siendo esta vez el favorito y un gran candidato al título por su condición de local en una hipotética final, lo que acrecienta el dolor del madridismo a estas horas.
Lo hace ante el Lyon (que alarga la maldición gala), un equipo en plena reestructuración al que se le ‘robó’ su máxima estrella pero que, como ya hicieran Arsenal, Roma o Liverpool, ha desdibujado a los blancos con la receta más ancestral del deporte rey, el orden y la inteligencia. Su condición de equipo de ‘clase B’, porque pese a quien pese desde la capital se veía la cita de esta noche como algo más que accesible, no ayudó a preparar el choque, a trabajarlo en el césped y ni tan siquiera fue favorable para derrumbarlo en la primera mitad antes de que Claude Puel decidiera mover ficha antes que Pellegrini (al que crucifica este resultado como se verá en la prensa desde ahora). Analizamos las claves del entierro europeo del Real Madrid, el más doloroso de los últimos tiempos.
El Real Madrid cosecha su segundo gran fracaso de la temporada. Después de caer en Copa del Rey ante el Alcorcón, los de Manuel Pellegrini se han quedado sin su ansiada final de Liga de Campeones tras ser eliminados por el Olympique de Lyon en el Santiago Bernabéu (1-1). Cristiano Ronaldo adelantó a los locales, pero un tanto de Pjanicmató las esperanzas del Real Madrid.
Goles, remontada y liderato. Una primera media hora nula del Real Madrid, que salió pausado pese a conocer el resultado del Barcelona, animó al Sevilla, que se encontró con un segundo regalo al iniciarse la segunda mitad. Los goles de Negredo y Dragutinovic reactivaron a los blancos. Pellegrini acertó buscando la reacción con Guti y Van Der Vaart, que dieron aores renovados a un Madrid que igualó por medio de Cristiano Ronaldo y Ramos. Al final, ya en el descuento, el propio Van Der Vaart obtuvo reconocimiento para delirio personal y del Bernabéu, que se ve líder de nuevo (3-2).
Corría el año 1946 cuando un futbolista canario de ascendencia irlandesa despuntaba con la camisa del Marino de Las Palmas, club con el que acababa de proclamarse campeón de Canarias. Aquel joven era un interior dotado de enorme habilidad y una técnica envidiable, con un estilo personal y peculiar de interpretar el fútbol. Con los puños cerrados, siempre asiendo con fuerza los extremos de las mangas de su camisa, porque según él estilizaban su figura y le aportaban equilibrio. Un futbolista bautizado por ello con el sobrenombre de “El Mangas”,y al que todos los aficionados al fútbol recordamos como Luis Molowny.
Un interior diestro de enorme talento por el que se interesó el Atlético pero por el que el Barcelona puso su maquinaria en funcionamiento para contratarle. Y con la intención de cerrar el pase envío a Cabot -directivo azulgrana- por barco desde la ciudad Condal a las Islas, un pase que no se cerró por la irrupción en la operación de Don Santiago Bernabéu, que en la estación de Reus compró La Vanguardia y al leer la noticia quiso dar un golpe de mano con la contratación del fino jugador canario.
Tenerife era sinónimo de tragedia para el Real Madrid. Han pasado muchos años desde aquellas debacles de principios de los noventa, pero era inevitable que aparecieran el fantasma de las Ligas pasadas duranta la previa del encuentro. Sin embargo, en cuanto el balón echó a rodar Gonzalo Higuaín se encargó de espantar cualquier miedo y asegurar los tres puntos (1-5) para alzarse con el liderato de manera provisional.
Por Alberto Piñero (Redactor Real Madrid en Defensa Central)
Estimado Manuel:
No sé qué habrá hecho usted mal en estos cinco meses y medio de competición oficial desde que llegara a la capital española, pero supongo que ya tendrá claro que algo habrá hecho que no ha gustado a una parte de los medios de comunicación. Porque como ha podido comprobar, los hay que no le perdonan ni una y que están deseando verle fuera del Real Madrid. Cuando se perdió ante el Alcorcón y tras consumarse la eliminación copera, aún albergaba algunas dudas. Pero después de lo de Lyon, no me queda ninguna duda ya de ello, e incluso empiezo a pensar que hay razones extradeportivas de por medio.
No sé si es que hay expertos que no entienden que el fútbol no es una ciencia y que cuando hay veinticuatro traspasos en verano se necesita un tiempo de adaptación. No sé si es que hay analistas que no ven que este Real Madrid es el que más puntos lleva en la historia del club a estas alturas de la Liga, y el más goleador de este campeonato. No sé si es que hay comentaristas que no perciben que este equipo empieza a dar unas pinceladas de fútbol que hacía tiempo que no se veían en el Santiago Bernabéu ni siquiera en temporadas donde se conquistaron títulos. Seguir leyendo…