17
Dic

Pese a ser uno de las personalidades más trascendentes de su historia, el fútbol argentino ha sido bastante injusto con él. Excluyendo a Mario Kempes y Diego Maradona, no existe ningún jugador que haya aportado tanto a la selección argentina como Daniel Alberto Passarella, el hombre que alzó la primera Copa del Mundo para la Albiceleste. Sin embargo, la medular figura del Gran Capitán suele estar ausente cuando el hincha medio realiza un once ideal histórico del equipo nacional.
Algo parecido sucede con el seguidor de River Plate. Ariel Ortega, Norberto Alonso, Enzo Francescoli, Marcelo Gallardo o Ramón Díaz no han ganado -en términos generales- más cosas que las que Passarella ha obtenido defendiendo la camiseta del club millonario. El histórico dorsal 6 del equipo del porteño barrio de Núñez no ha sido menos tampoco en eso de saber ser símbolo y jefe de las alineaciones en las que le ha tocado estar. Él es y ha sido -como jugador y entrenador- una de las caras más representativas del equipo de la Banda Roja. Seguir leyendo…
27
Sep
Poco o nada ha cambiado el discurso en River Plate desde la llegada de Daniel Passarella. El ‘kaiser’ llegó para engrasar una maquinaria muy venida a menos tras el adiós de Astrada y las incidencias con el ‘Mostaza’ Merlo, pero lejos de conseguirlo, está inmerso en una crisis deportiva galopante y con serios problemas en lo extradeportivo, ya que la directiva le ha dejado el camino lleno de obstáculos.
En Núñez vienen de interminables problemas con sus barras y con el presidente Daniel Aguilar (que incluso les dio trabajo dentro de su plantel) mirando para otro lado consciente de lo que se le viene. Lo que le cae no es ni más ni menos que la Copa Sudamericana, una eliminatoria que levantar ante Botafogo y con el termómetro en tensión debido a la última derrota (bochornosa) ante el recién ascendido Tigre (4-1).
Todo ello hace que el Monumental sea testigo y juez del futuro de Daniel Passarella en el banco. Y es que si River no da la vuelta a la eliminatoria ante su público y con un ambiente propicio a ello, resulta difícilmente imaginable que al héroe de aquella Argentina del 78 le vuelvan a perdonar la cabeza. La afición le ha perdido el respeto, le insulta sin compasión y no ve en el al líder que pueda levantar la crisis de una institución que hace aguas peligrosamente y cuya realidad pasa por aplacar, al menos en lo deportivo, todas las cábalas ilegales que mantienen en su cúpula, donde reside el gran problema.
Además, se rumorea que el vestuario le ha dado la espalda una vez que decidió otorgar la titularidad a Carrizo en la portería en lugar de a Ojeda (el primero regresó a River sólo por un problema de pasaporte en la Lazio). Esa situación ha originado la ruptura entre ambas partes y Daniel tiene todas las de perder.
Los Millonarios (ya les gustaría serlo en algo más que en la retórica), están obligados a ganar por dos goles ya que cayeron en Río de Janeiro (1-0) y el mismo resultado les llevaría a los penaltis. Ahora, por vez primera, no valdrá el mal de un Boca que cayó eliminado de la competición este miércoles. Toca mirarse el ombligo a sí mismo.
Foto: ESPN