Hemos visto grandes peleas en el césped durante la historia del fútbol y, de vez en cuando, desgraciadas imágenes como las del Fluminense-Cerro Porteño, nos recuerdan esta parte oscura del deporte rey. Sin embargo, bastante menos frecuente es que dos compañeros del mismo equipo muestren su carácter violento a golpes en pleno partido y, desde luego, mucho menos cuando tu equipo se está jugando el campeonato. Seguir leyendo…




















