La dolorosa derrota de la selección española en la fase de clasificación para la Eurocopa de Bélgica y Holanda 2000 precipitó la marcha de Javier Clemente como seleccionador, urgía entonces dar un golpe de timón desde la Federación española con la intención de buscar la figura idónea que aportara estabilidad al equipo y gozara del consenso de todos.
Sin duda era una decisión complicada pero Villar y los suyos eligieron acertadamente al decantarse por José Antonio Camacho como nuevo seleccionador nacional. Su figura reunía todos los requisitos necesarios para el cargo: como jugador toda una leyenda del Real Madrid y de la selecciona nacional española, uno de los mejores laterales zurdos de la historia del fútbol español y un entrenador con una solvente experiencia acumulada como técnico, que le convertía en el entrenador ideal para retomar el rumbo de la nave española. Seguir leyendo…



















