Análisis e historias del fútbol internacional contadas por los mejores especialistas.

Etiqueta: Leyendas

Balones de Oro: La pantera de Mozambique (1965)

eusebioA finales del siglo XVIII fue fundada la ciudad de Lourenço Marques, actualmente conocida como Maputo. La capital del África Oriental portuguesa, lo que posteriormente sería Mozambique, marcada por una violenta historia y una notable nostalgia portuguesa, una metrópolis en la que en cada esquina resplandecen los ritmos más latinos de África. Un mágico enclave que quedó impregnado por el aroma latino pero que surgió de la más pura y profunda tierra africana, un punto geográfico que puso su nombre en el mapa futbolístico mundial gracias a una generación dorada de futbolistas que un día emprendieron viaje hacia la tierra materna de aquellos colonos lusos. Una generación iniciada con el legendario Matateu, continuada con Mario Coluna y que vivió su momento cumbre con la llegada de un chico nacido en el 42 en el distrito de Mafalala de Lourenco Marques. Su nombre Eusébio da Silva Ferreira.

Allí en la citada Mafalala, uno de los primeros barrios que surgieron alrededor de la ciudad, en el puerto de la mano de obra indígena negra que emigró de diversas partes del país para suministrar mano de obra a la ciudad blanca, nació, el “genio de Mafalala”, un chico con cuerpo y piernas de velocista, campeón junior de atletismo de 400, 200 y 100 metros lisos con la gran marca de 11 segundos. La imponente representación corpórea de la mezcla de vivir experiencias de color, pueblos y culturas de Mozambique. La “Pantera Negra”, con ritmo latino pero cuerpo y alma africana, un vendaval que convirtió al viento en compañero de viaje y al balón en equipaje. Seguir leyendo…

Comentarios (5)

El hijo del panadero de Botnang

klinsmann

Al sur de Alemania se encuentra un coqueto barrio de no más de 14.000 habitantes. Fue bautizado como Botnang y posee el bucólico encanto de los lugares de profunda tradición germánica. Uno de los rincones más emblemáticos de Botnang es la panadería de la calle Eltinger. Su fachada blanca no destaca por encima del resto. Tampoco su espigada techumbre le diferencia del resto. Ni siquiera su pan es mejor que el que se puede comprar en los pueblos de alrededor. Lo que hace tan especial a esta panadería es su dueño. Concretamente, el hijo del dueño. Conocido por todos como el hijo del panadero de Botnang.

Quien se esconde tras este sobrenombre es Jurgen Klinsmann, actual entrenador del Bayern de Munich y rival esta noche del Barcelona en los cuartos de final de la Liga de Campeones. El 4-0 que reflejó el marcador del Camp Nou en el partido de ida deja la eliminatoria casi sentenciada. Klinsmann lo sabe y por ello prefiere no hablar de remontada, si no de despedirse con honor y aguantando las críticas, como siempre lo ha hecho a lo largo de su exitosa carrera como icono futbolístico. Seguir leyendo…

Comentarios (2)

Balones de Oro: La Araña Negra (1963)

yashinDesde la prehistoria el hombre trató de reproducir en las paredes de las grutas las formas de los animales que había observado, logrando representar sus movimientos, la masa y la forma de los cuerpos; de esta forma nació la pintura, un arte en el que el hombre ha expresado su visión, su memoria, sus sentimientos, traduciendo a través de perfiles, trazos y siluetas la impresión que le transmitían objetos, paisajes, escenas, personas, pensamientos. Un arte que os estaréis preguntando que poco o nada tiene que ver con aquella “Araña Negra” que paseó su leyenda por la vieja URSS y por los campos del mundo entero.

Pero al enfrentarme con la figura de Lev tengo la sensación de que me encuentro ante un personaje mitológico, ante una etérea y sombría pero imponente figura de un animal salvaje, por ello pretendo acercaros su leyenda bajo la óptica y el prisma del dibujante que perfila en carboncillo y en un viejo papel descolorido por el tiempo las estiradas de un fantasma negro, de grandes y arácnidas manos. Sutiles pero firmes trazos que nos dejó una leyenda que creó escuela y fue un adelantado a su tiempo. Seguir leyendo…

Comentarios (6)

El checo de oro

Soy de los que defiende que muchos de los jugadores que nos deleitaron en épocas anteriores, no serían hoy más que comparsas víctimas de su físico. Hay incontables ejemplos de cómo la técnica era la virtud estelar y casi exclusiva de los mejores jugadores de épocas pasadas. La facilidad hacia la vida desenfrenada o, al menos, alejada del profesionalismo actual (donde es impensable lucir michelines y hasta criticable no entrenar a menudo) hace casi imposible la comparación entre aquellos mitos y los actuales.

Sin embargo, siempre hay quien hubiera tenido más facilidades para acoplarse en una época posterior a la que le tocó vivir y, entre todos ellos, destacaría la figura del checo de oro: Joseph Masopust. No tenía un físico especial ni mucho menos pero, consciente de ello y con una señera capacidad de sacrificio, se preparaba a conciencia cada invierno en las montañas checas. Retirado de la ciudad y con la mente liberada. El, mejor que nadie, sabía que cuidando su medio de trabajo y perfeccionando en la concentración, no le iban a faltar coronas (moneda checa) que llevarse al bolsillo en una Checoslovaquia sumida en la ausencia de la democracia liberal.

Seguir leyendo:

Comentarios (1)

El teutón de mis sábados

Tiraré de memoria y de infancia para recodar una de mis primeras tomas de contacto con el fútbol fuera de mis fronteras. Rondando los 8 o 9 añitos (no me pidáis más exactitud), mis fines de semana comenzaban levantándome a las 8 de la mañana. ¡Loco!, me decía mi madre mientras el resto de la casa aún dormía. No era mi hora Warner desde luego, pero mi ilusión estaba puesta en Telemadrid.


Allí, en aquel canal que pese a vivir en Toledo yo conseguía sintonizar desde mi casa sin muchos problemas, emitían fútbol alemán. Así, conocí a muchos de los aún hoy rondan por mi cabeza, aprendí que aquel campeonato con tantos balones colgados al área y un frío reconocible con el ‘humillo’ que desprendían los jugadores al respirar, se llamaba Bundesliga. ¡Cómo me gustaba Alemania!

De repente, como niño que era, hay que hacerse fans de algún equipo inmediatamente. Mi cabeza recuerda aún al Eintracht, y que los comentaristas hablaban de el como uno de los ‘gigantes’ en horas bajas, también me mostraban que el Kaiserslautern, era uno de los fuertes, y que tenía al defensa rubio que yo aún recordaba metiendo el gol de la final de Italia 90, aquél con muchas entradas que tenía cara de alemán por todos lados (Brehme).

Pero, cuando sábado tras sábado me encontraba con un mismo equipo sobre el césped de mi salón, me di cuenta que, posiblemente se trataba del mejor equipo de aquella Bundesliga. Ése equipo era el Bayern de Munich, que por aquel entonces vestía una elástica a rayas rojas y azules (foto), que simplemente me enamoraba. ¿Qué fácil era hacerme seguidor de un equipo verdad?

IIuminado por la belleza de ese uniforme tan apreciado para mis ojos, había que aprenderse los nombres y relacionarse directamente con alguno de aquellos mágicos jugadores. Un rubio con melenas que la pegada a romper (Alain Sutter), un defensa bajito pero audaz que ya había visto en algún sitio antes (Lothar Matthäus),… y sobre todo, un endiablado de calidad y velocidad del que decían, estaba enloqueciendo al país, Mehmet Scholl.

Aquel, en apariencia, débil jugador, se incrustaba entre los puntas y el mediocampo, era el enganche para ambas líneas y se movía con la libertad que necesitan los maestros para crear a su gusto. Pronto supe que las niñas alemanas le tenían como ídolo de masas, que era un tipo con las ideas muy claras como demostraba en ruedas de prensa nunca faltas de humor, y que, al igual que el portero rubio que siempre tenía la cara sonrojada (Kahn), había llegado del Karlsruhe, que a su vez le recordaba de una goleada que le hizo al Valencia y le dejó fuera de la UEFA.

Ese chico avispado que lograba que yo regañara cada inicio de fin de semana con mi madre, se fue haciendo importante en el panorama futbolístico al tiempo que yo crecía. Dejé de tener al Bayern como mi equipo, no me gustaba como se comportaban con aquellas cervezas que les regalaban y las tiraban por el suelo, pero seguí la trayectoria de Mehmet.

Las lesiones le oscurecían a menudo, pero tanto en el Bayern como en la Mannschaft, comenzó a ser importante, hasta el punto que hoy en día (con 36 años), apenas juega, pero siempre es el recurso (muchas veces ha salvado la papeleta) para solucionar los problemas de un equipo sin creación ni calidad. El, talentoso, veloz de movimientos y con un guión que en Alemania desconoce, ha sido siempre, distinto. Una especie inexistente.

Esta semana, el recambio ideal de Magath, ha anunciado que se retira. Lo hará en un amistoso ante el Barcelona, pero antes, tiene una asignatura pendiente, y es dejar fuera al Real Madrid en su camino a la Champions. Se marcha “Scholli”, aquél teutón, de orígen turco, que desvelaba mis sábados.

Fotos: Libres

Comentarios (22)
Un desarrollo de Pedro Puig