
Los dos últimos traspiés del Barcelona tienen un denominador común. Tanto Espanyol como Inter de Milán han conseguido frenar la conexión más peligrosa, la de Xavi y Messi. No es un antídoto nuevo. Ocurre que con la baja de Iniesta y a falta de la mejor versión de Ibrahimovic, el rival ya no tiene cuatro amenazas con las que obsesionarse. Contener a dos es siempre más sencillo que a cuatro.
Xavi y Messi, con la inestimable ayuda de Pedro, han impulsado al Barcelona en el último mes. Con el nuevo esquema de Guardiola en el que ambos confluyen en la zona de tres cuartos devolvieron al equipo azulgrana a su mejor versión. Ante el Arsenal en el Camp Nou y frente al Real Madrid en el Bernabéu casi se bastaron ellos sólos para dominar. Dos muestras de autoridad que recuperaron en el entorno culé el estado de euforia de la temporada pasada. Seguir leyendo…



















