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Cómo cada mañana Claudio Lotito acudió a su despacho y ojeó el correo pendiente. El empresario italiano está acostumbrado a recibir todo tipo de mensajes desde que ascendió al palco lacial, pero lo que le esperaba sobre su mesa aquel sábado le asustó. Un paquete con un proyectil de gran tamaño y una carta con amenazas de muerte. El mensaje estaba claro. La Lazio, club del que es presidente, debería perder el domingo ante el Inter de Milán. Su sorpresa fue mayor al descubrir el remite. Su propia afición era quien le obligaba a perder para salvar la vida, así evitarían que la Roma -acérrimo rival de la Lazio- se proclamara campeón del Scudetto.
La intimidación de la afición de la Lazio no atacó únicamente a quien se autodescribe como “el peor presidente de la historia del club” ni se limitó infectar el partido desde la sombra. “Pierdan contra el Inter y vénganse a festejar con nosotros -escribieron a Zárate a través de su página web -Es la oportunidad de salvar la temporada“, Los tiffosi laciales, sin escrúpulo alguno, desplagaron pancartas sobre la grada del Olímpico de Roma reclamando a sus jugadores que perdieran el encuentro si sentían los colores del club. Durante los noventa minutos la afición local mostró sus deseos de que su equipo le regalara los tres puntos al Inter para birlarle el Scudetto a la Roma, a pesar de que la Lazio todavía no ha logrado matemáticamente la salvación. “El público estuvo volcado con nosotros y esa sí fue una situación muy extraña“, confesó sorprendido Massimo Moratti, presidente interista. Seguir leyendo…
Decía este martes Etoo que el Chelsea era favorito pero que él prometía un gol en Bridge. Ambas cosas iban a evidenciarse pero sólo una, la de su gol en Londres, iba a sobreponerse. José Mourinho, reconocido po la que fue su hinchada con una sonora acogida, se vengó de aquellos que hace unos años le dejaron fuera del equipo que aún siente como el suyo y que hoy, con mucho orden defensivo, pero atrevido como pocas veces en ataque (alineó tres delanteros y un enganche), plantó cara, aguantó en los últimos minutos de la primera mitad y golpeó con una contra de Etoo en la fase definitiva entre bostezos Blues. Partidazo mayúsculo de Sneijder y Cambiasso, algo casi siempre habitual este año. Ancelotti sabe que desde el propio luso hasta él, todo técnico que no ha triunfado en Champions, ha visto la puerta de salida en la capital inglesa.

Hay una cita, sobre todo muy instalada en la sociedad estadounidense, que defiende que cada persona tiene una oportunidad para ganarse el respeto, la admiración o el odio de sus semejantes. Son aquellos quince minutos de gloria que te lanzan a la fama o te encierran entre rejas y que un personaje peculiar y excéntrico como Andy Warhol, dejó para la posteridad. Incluso él, que sí gozó de esa ocasión de mostrar sus inquietudes, encuentra hoy en día críticos que no le consideran un ‘artista’, sino un perfecto ejemplo de explotación de tendencias.
En idioma futbolístico, esos quince minutos esperanzadores tienen un destino concreto en la figura de quien durante años y largas etapas de soledad, esperó con ansiedad la noche del foco protagonista. Los porteros suplentes forman ese consorcio de jugadores extravagantes, bohemios y singulares que decidieron honrar al deporte rey con su presencia eterna en los banquillos de un planeta donde no parecen bien recibidos. Cuentan chistes para distraerse, ríen ante el frío que pasan sus compañeros al calentar y siempre levantan titulares cuando, por fin, el destino les da una milagrosa oportunidad. Si a esta coyuntura le añadimos varios escalones más (los que van desde el banquillo a las gradas), encontraremos la figura del arrinconado tercer portero, un absoluto desconocido que sólo en ocasiones sobrenaturales goza de su momento de gloria. Este martes, en Stamford Bridge, Ross Turnbull tendrá 90 minutos de deleite bajo la música de la Champions. Seguir leyendo…
Pier Paolo Pasolini fue un artista italiano al que siempre acompañó la polémica, un genio que destacó en el campo literario y en el cinematográfico. Sus aportaciones al mundo del arte, la cultura y el pensamiento fueron muy valiosas. Así, el genial artista italiano nos regaló una no menos genial mirada vital sobre el deporte del balón. Pasollini nos mostró una visión del fútbol con un lenguaje fundamentalmente prosístico y un fútbol con un lenguaje fundamentalmente poético.
Para desarrollar su idea la ejemplificó y personalizó en legendarios futbolistas italianos de su época: “Bulgarelli juega un fútbol en prosa: él es un “prosista realista”. Riva juega un fútbol en poesía: él es un poeta “realista”. Corso juega un fútbol en poesía, pero no es un “poeta realista”: es un poeta un poco maudit, extravagante. Rivera juega un fútbol en prosa: pero la suya es una prosa poética, de “elzevir”. También Mazzola es un elzeviriano, que podría escribir en el “Corriere della Sera”: pero es más poeta que Rivera: de vez en cuando él interrumpe la prosa, e inventa en seguida dos versos fulgurantes”. Certera y magnífica expresión literaria del estilo, el rol, y la personalidad del futbolista, su desempeño en el terreno de juego, aquel medio que utiliza como expresión y en el que ‘escribe’ de una forma u otra. Allá donde comenzó a escribir en verso y declamar un sensacional trequartista, mezzala o mezzapunta italiano de los noventa, un poeta del fútbol conocido como el “Divino Codino” y llamado Roberto Baggio. Seguir leyendo…

Inter-Chelsea: Mourinho pone todo el morbo
Si el Chelsea es quien es hoy en día y logró encaramarse a lo más alto del fútbol continental, es por el estupendo trabajo de un singular técnico. No lo lograron algunos pese a los millonarios gastos de Abramovich pero sí lo consiguió José Mourinho. Su carácter, su fuerza, su carisma y su crítica constante a todos aquellos que le buscan las cosquillas, le hacen ser especial y en Londres tocó el cielo. El luso buscaba la misma senda en el Inter pero a pesar de trabajar para ello, el Calcio no es igual y su fútbol no demuestra la imagen sobria y potente de años anteriores como Blue. Sin embargo, el destino ha querido cruzar ambos caminos y el morbo está servido.
El Chelsea es uno de los candidatos serios, quizás el segundo tras el Barcelona en las apuestas y su prestigio va en aumento tras rozar el título los dos últimos años. Drogba, Lampard, Terry o Cech, junto a la experiencia de un Ancelotti que, como ‘rossoneri’ querrá dejar fuera al Inter, trabajan con ese sólo fin pues el objetivo número uno de la entidad es levantar esta Champions. El Inter representa el optimismo y la eficacia en la Serie A pero en Europa la presión es máxima tras demasiados años sin peso ni capacidad para romper el dominio anglo-español. Etoo, Milito, Sneijder y Julio César, así como la concentración y dedicación plena que pondrá Mourinho en el cruce, hacen que los italianos ganen enteros en una eliminatoria espectacular. Seguir leyendo…