Sporting-Barcelona (0-1)
Deportivo-Real Madrid (1-3)
Es uno de los capitanes del equipo, un supuesto ejemplo para el resto y un icono de esos que siempre quedarán en la memoria de todo hincha madridista. Allí, en la retina de quienes vibraron con sus pases milimétricos, de sus asistencias oportunas o de una magia que por momentos desatascaba partidos tremendamente cerrados, siempre habrá un hueco memorable para Guti. Desgraciadamente, y no sólo por su acto de rebeldía en Málaga, ese hueco jamás ocultará sus constantes desafíos con técnicos y jefes a los que tuvo como mentores, justo lo que él no es capaz de hacer con los que le ven como una estrella. Sus justificaciones, aunque agradecidas, repasan su verdad, nada compartida por el resto.
El de Torrejón conoce como pocos la institución pues llegó con 9 añitos a la antigua Ciudad Deportiva, aquella donde salieron estrellas mediáticas, cracks mundiales y algunos que, como en su caso, tenían muchísima más profesionalidad. Sin embargo, como todos aquellos magos incorregibles, el carácter exaltado del 14 blanco nunca se frenó, jamás encontró un tirón de orejas a la medida de su ego, de su maltrecha mentalidad de líder que siempre (como ya dijo Calderón), quedará para el recuerdo como la eterna-promesa. Seguir leyendo…

El fútbol parece haber condenado a base de nóminas de infarto y marketing excesivo a quienes ligaron su trayectoria futbolística a la mística de un solo club. Son escasos aquellos que han defendido unos colores con pasión y devoción durante toda su vida, arrancando aplausos durante años y ganándose con orgullo un lugar en la historia personal de la institución.
Se me vienen a la cabeza nombres como Giggs, Scholes, Maldini, Totti y, por supuesto Raúl. Sin embargo, sin salir del Bernabeu, también nos encontramos a Guti, eterno y polémico a partes iguales.
El mediapunta, que resultó clave con su gol ante el Espanyol este pasado sábado, habló por primera vez en actitud seria y decidida sobre su futuro. Guti tiene contrato vitalicio con la entidad, que decidió premiar hace ahora un año su fidelidad al blanco pero, sin embargo, su periplo jamás ha sido comprendido por toda la hinchada. Pese a que sea complicado tacharlo así, nadie ignora que Guti es el jugador más incomprendido de la plantilla merengue y su continuidad, pese a parecer segura, ha estado en más de una ocasión a punto de quebrarse.
Ayer os dejábamos nuestro gol de la jornada, el de Arango. Pero el del venezolano no ha sido el único digno de elogio. Goles como el de Guti, Henry, Messi, Forlán o los dos de Kanouté podían haber estado. Y es que la jornada 25 de esta Liga no sólo ha sido importante en materia de resultados significativos, sino también en cuanto a goles.
Espanyol-Real Madrid 0-1 (Guti)
Atlético de Madrid-Barcelona 0-1 (Henry) Seguir leyendo…

Si los Verlaine y compañía todavía vivieran seguramente contarían entre su selecto grupo de amistades con José María Gutiérrez Hernández “Guti” (Torrejón de Ardoz, 31 de octubre de 1976), quien este martes 2 de diciembre cumple 13 años como jugador del primer equipo del Real Madrid.
Tal día como hoy, pero en el 1995, Jorge Valdano dio la alternativa a un joven enclenque, de afeminada melena y del que se hablaban maravillas gracias a sus extraordinarias improvisaciones con el filial blanco. Era el inicio de una larga trayectoria en la que el “14″ ha cosechado unos números de crack. 500 partidos, 72 goles y 15 títulos lee avalan, y, sin embargo, su figura ha sido puesta constantemente en entredicho.
Al igual que los malditos, Guti ha demostrado una gran facilidad para coleccionar acérrimos seguidores y feroces detractores. Se le ha bautizado como genio e insultado llamándole promesa inacabada. Durante toda su carrera le ha perseguido un maniqueísmo informativo que le elevaba a los altares de los elegidos del balón unos días y en otros lo tachaba de ser el peor de los males.
Lo cierto, es que el propio jugador es quien ha facilitado esta divergencia gracias a su fútbol fecundado por musas. Cuando le acompaña la inspiración es capaz de romper un partido con un pase imposible o una genialidad impensable, pero si esta le abandona aparece su fuerte carácter y, en este caso, rompe el partido en perjuicio de su equipo cometiendo acciones absurdas y antideportivas.
Tras trece años vestido de blanco merengue ha dejado obras de arte inmortales como un onírico taconazo hacia Zidane ante el Sevilla, o su traviesa exhibición ante el Valladolid en el 2008. Por el contrario, la Roja queda como su asignatura pendiente y en Villarreal siempre será recordado como el tipo que les llamó paletos.
A sus 32 años, Guti afronta la etapa final de su carrera, pero cuando el fútbol se germina en la mente el físico tiene poco que decir. Salvo que el carácter autodestructivo de los malditos le consuma, queda genio incomprendido para rato.