
El fútbol no es capaz de despejar los fantasmas de la crisis financiera que asola a todo el planeta. Hace apenas unos meses leí una entrevista a un ex jugador de la Liga (de cierto nivel), en la que comentaba que los jugadores no notan estos momentos grises de la economía porque sus salarios les permiten seguir cumpliendo sus deseos diariamente sin preocuparse en exceso. Lo decía con precaución pero no podía hablar en nombre de todos los profesionales del deporte rey. El mejor ejemplo de ello lo encontramos en Bélgica, un clásico mundialista en plena reestructuración, con equipos míticos en los años 70-80 y que más allá de la oscuridad que les cubre en la última década (con problemaspolitico-sociales) había encontrado su lugar en la pirámide continental. Un escalón inferior donde estos problemas económicos se multiplican y que se acaba de llevar por delante al ‘Spanish Mouscron’, del que hablamos hace unos meses.
El modesto equipo flamenco, plagado de españoles tanto en el césped como en el cuerpo técnico, ha sido incapaz de hacer frente a una deuda de 800.000 euros que ha desmantelado por completo el fútbol belga. Así, Les Frontaliers, tras meses donde su situación se había convertido en insostenible (hasta el punto de inventarse excusas absurdas para no presentarse a los partidos), ha tirado la toalla en la búsqueda de un comprador, por lo que está intervenido judicialmente y ha entrado en proceso de liquidación. Seguir leyendo…





















