El polémico gol que le valió a Francia el billete para el Mundial 2010 ante lrlanda está en boca de todos. El control con la mano de Thierry Henry se ha convertido en asunto de estado y hasta Sarkozy ha tenido que comparecer públicamente para pedir disculpas a los contrariados irlandeses. La trampa del delantero galo pasa a formar parte, de este modo, al top cinco de goles históricos que entraron gracias a que alguien les ‘echó una mano’.
1- La mano de D10s: La trampa más famoso de la historia del fútbol fue obra de Diego Armando Maradona durante el Mundial de 1986, aunque se la concedieron a Dios. El pequeño astro argentino se agigantó para ganar en el salto al gigantesco portero inglés Peter Shelton. Al menos eso es lo que vio el árbitro Alí Ben Naceur porque en realidad lo que se agigantó no fue Maradona, si no únicamente su brazo para golpear el balón con la mano e introducirlo en el fondo de la portería. A los ingleses les escuece todavía más que aquel legendario gol que anotó Maradona en el mismo partido.
2- La main de dieu: En Francia también hablan de la mano de un dios, pero fue la de Thierry Henry la que facilitó el gol de William Gallas y desató la ira de los irlandeses. Horas después todavía nadie entiende como el árbitro y el juez de línea fueron los únicos que no vieron que la acción fue ilegal. Algunos ven la mano de Platini en lugar de la de Henry, pero lo único cierto es que Irlanda tendrá que ver el Mundial desde casa y con cara de tonto.
Durante años se han venido escuchando y a su vez denunciando en los medios de comunicación gritos racistas contra jugadores de color. No es nuevo pero en las tres grandes ligas mundiales, en Italia, Inglaterra y España, últimamente están sucediéndose acontecimientos de esta índole.
Es un asunto que se debe solucionar lo antes posible poniéndole multas a esos energúmenos que gritan desde su asiento y a los propios clubes para que se conciencien que en su campo no caben ese tipo de aficionados.
Un Parma ansioso por el cerocerismo (Guidolin no cambiará nunca) y un Inter físico y potente como siempre pero con la irremedieble falta de ideas y lentitud en la transición que ya nos mostró Mourinho el pasado año, encaminaban una tarde decepcionante en Meazza. Sin embargo, allí estaba Eto’o, recien elogiado por su técnico. El camerunés ya espera al Barcelona.
La noticia que levantó la expectación esta semana en la Liga, con la posible llegada de Zlatan Ibrahimovic al Barcelona y la salida (obligada) de Samuel Eto’o rumbo al Inter, ha generado debate en El Enganche. En la sombra, tras los post, el equipo ha opinado libremente sobre la que puede ser la operación más jugosa del mercado continental. No hay consenso pero… ¿Con quién te quedarías? ¿Samu o Zlatan? ¿Eto’o o Ibrahimovic?
Algo más de un año siendo apuntado como el rebelde de un vestuario donde los egos fueron eliminados de un plumazo, le pasaron factura moral pero no deportiva. Soportó que el club donde triunfaba le abriera la puerta de salida como al descarte que no puede aportar sino conflictos internos, trabajó en silencio para evitar ser traspasado antes de lo que sus planes habían pre-establecido y, además, acalló a quienes vieron en él una diana perfecta sobre la que lanzar ataques. Máximo goleador culé, protagonista en las noches más trascendentales de la campaña del ‘triplete’ y exponente indudable del esquema de un Pep Guardiola que tuvo que arrodillarse ante su error (el de querer echarlo antes de su mejor campaña como blaugrana), Samuel Etoo estaba notando en sus carnes aquellas sensaciones que ya sintieron otros ‘cracks’ que pasaron por el justiciero Camp Nou.
Prácticamente relegado al ostracismo desde que ayudara a firmar la Champions en Roma el pasado mes de mayo, todos se volvieron en su contra. La directiva, con ese Laporta amigo que siempre le había arropado, cambió de frente, siguió la guía de Guardiola y dejó aislado al camerunés. Samu no esperaba esa reacción del mandamás culé y empezó a mostrar los desplantes que estaba sufriendo. Un mensaje al móvil donde le ofrecían la renovación fue el detonante que reflejó el combate entre jugador y presidente, algo que supo leer con veracidad Joan, que no dudó en comentar una vez tras otra que Etoo no estaba actuando bien, que no le cogía sus llamadas y que estaba olvidándose de su club. Era, como tantas y tantas veces, un paso más hacia la despedida de cracks del Camp Nou (de ello pueden hablar Rivaldo, Ronaldo, Romario y hasta Ronaldinho). Una clara apuesta por echar al problema, por despedir a Etoo.
Entre otras muchas razones Londres y Barcelona destacan por lo cosmopolita de sus habitantes y ser epicentros culturales de Europa. Sin embargo, este miércoles el ajetreo habitual de ambas ciudades quedará paralizado a partir de las 20.45 horas. Toda la atención será robada por el fútbol. Chelsea y Barcelona se enfrentarán en Stamford Bridge para ganarse un puesto en la final de la Champions League. Entre los muchos duelos que se tejen durante un partido de fútbol, adquiere especial relevancia el que tendrá por protagonistas a un ciudadano londinense nacido en Abiyán y a un barcelonés natural de Duala.
Hablo de Didier Drogba y Samuel Eto´o, los cazagoles de Chelsea y Barcelona, respectivamente. En una eliminatoria cerrada, como se preve que será la que disputen blues y azulgranas -el partido de ida sirve como mejor ejemplo- el trabajo del goleador resulta decisivo y esta noche sobre el césped de The Bridge se podrá disfrutar de dos de los mejores artilleros que militan actualmente en Europa. Su origen africano les une, pero también les separa. Y es que precisamente su procedencia es el principal origen de la rivalidad que existe entre Drogba y Eto´o. Los dos quieren ser el mejor jugador de África.
Mucho se habla, y con razón, del Barça de Messi. El argentino está en un estado de forma brutal y contagia a todos sus compañeros. Pero son muchos los buenos secundarios que tiene alrededor y por encima de ellos brilla un camerunés que suma la demoledora cifra de 23 goles en 22 partidos y que exige más protagonismo.
Samuel Eto’o celebró su segundo gol ante el Betis cual poseso. El punta fue directo a por Guardiola y de sus labios se podía intuir un “¡Te lo he dicho, te lo he dicho!”, ejemplo de la confianza y la buena relación que parece existir entre uno y otro.