09
Sep

No había dudas ni miedos al respecto, pero siempre se agradece poder gritarlo de manera oficial. España estará en el Mundial de Sudáfrica este verano y será una de las favoritas a proclamarse campeona del mundo. Sólo Brasil osa a discutir la supremacía española a nivel de selecciones. La Roja selló su billete para la máxima competición futbolística después de vencer sin apenas esforzarse a Estonia (3-0). Los de Vicente del Bosque tuvieron piedad del humilde rival y bajaron el ritmo después de que Cesc Fábregas abriera el marcador en la primera mitad.
El encuentro comenzó con sorpresa. Estonia saltó al terreno de juego con la tranquilidad del que no tiene nada que perder. Los estonios disfrutaron como niños durante los primeros minutos. Demostraron osadía y se atrevieron con todo. Incluso intentaron batir a Iker Casillas con un inverosímil remate de espuela. La efervescencia estonia se consumió en un cuarto de hora. Fue el tiempo que tardó en imponerse la lógica. España pegó un golpe sobre la mesa y se adueñó del balón con la clase que le caracteriza.
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09
Sep

Mu isamaa, mu õnn ja rõõm, kui kaunis oled sa! Tranquilos que no me he vuelto loco, ni mis dedos han alcanzado tales dimensiones que me impiden teclear con normalidad. La incoherente sucesión de caracteres con la que arranca el artículo corresponde a las dos primeras estrofas del himno nacional estonio. Como los traductores español-estonio/ estonio-español no están muy desarrollados en internet seré yo quien facilite la traducción para no dejaros con la duda: Mi patria, mi orgullo y alegría, ¡como es bella y luminosa!
Os preguntaréis que me motiva a hablar del himno nacional de Estonia. La razón es que es el protagonista de una las características más singulares de la selección de fútbol de Estonia, que este miércoles se enfrentará a España en Mérida en partido clasificatorio para el Mundial de Sudáfrica 2010. Mientras que exhibir el himno español en un terreno de juego supone asumir el riesgo de que la grada se anime a acompañarlo con música de viento, en Estonia están enamorados de él y acostumbran a invitar un intérprete para que lo cante en directo antes de cada partido del combinado nacional.
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09
Sep
El noreste de Europa reúne una amalgama de pueblos y étnias que cohabitan en paz desde su independencia de la extinta URSS. Todas ellas tienen sus particulares costumbres, pequeños rasgos diferenciales y un pasado humilde que les allanó el camino hacia la estabilidad actual. Tres de estos países subsisten desde entonces en torno a la ribera del Báltico y aunque políticamente todos son conocidos como países bálticos, lingüísticamente Estonia (a diferencia de sus ‘hermanos’ Lituania y Letonia), fraterniza con los países escandinavos, pues su lengua es un clon del finlandés. Ese apunte ha sido clave para su fútbol, mucho más vinculado al estilo de suecos, noruegos o finlandeses. Un estilo físico, modesto y a veces arcaico, que busca ante España el campanazo de su historia, plagada de decepciones y que subsiste a base de pequeños éxitos.
Una escala esta de los éxitos que, desde la humildad, han alcanzado sólo unos pocos afortunados a nivel personal. No son conocidos por sus títulos continentales, tampoco han logrado reconocimientos de prestigio continental pero alimentan las ambiciones de su país y son héroes sobre los que apoyarse de cara al futuro. Sólo ellos han logrado ser importantes en el extranjero, algo casi indispensable en un país donde el fútbol no es prioridad. El ex portero Mark Poom, el más querido por la afición, Martin Reim y el aún goleador activo Andres Oper, son el trío de ases de una historia futbolística donde la modestia habla por sí sola. Seguir leyendo…