Sudáfrica 2010, como cada Mundial, nos ha dejado ya grandes jugadores que han conseguido revalorizarse o responder a las esperanzas que en ellos habían depositado sus selecciones. Las precauciones con las que se han afrontado la mayoría de los partidos, evitaron que las estrellas encontraran un hábitat adecuado a su naturaleza pero, por el contrario, en esa dinámica las críticas son mucho más productivas. Ahora mismo Inglaterra se debate entre asumir el descalabro o la continuidad de un proyecto decepcionante, Francia acabó en caos un periplo que jamás tuvo lógica constructiva e Italia no pudo sobreponerse al extinto talento que otrora le aupaba entre los gigantes. Estos son algunos de los que tendrán que responder por sus pecados:
Franck Ribery: En un combinado gestado a base de absurdas decisiones astrológicas y custodiado bajo la irrisoria lupa de Raymond Domenech, la paz nunca fue un objetivo aceptado en el vestuario. Una lucha de egos que empezó con fiestas sexuales, que prosiguió con la ausencia de algunos de los hombres fuertes de las nuevas generaciones (Benzema o Nasri) y que explotó en cuanto los resultados evidenciaron las previsiones. Cuanto se logra un solo punto hay que ajusticiar a todo el colectivo pero, sobre todo, hay que pedir explicaciones a quienes supuestamente lideran el proyecto. El extremo del Bayern estuvo escondido, ausente, incapaz de imponer su ritmo y su sentido al juego de una selección donde todos estaban enfrentados. Un año horrible y un golpe a sus altísimas pretensiones profesionales. Seguir leyendo…
Brasil ha perdido el brillo de anteriores mundiales, pero no su eficacia cara a puerta. En un partido gris la Canarinha goleó a una inofensiva Costa de Marfíl gracias a su pegada en los dos últimos metros. Luis Fabiano mandó a la red los dos primeros balones que tocó, y Elano redondeó la goleada tras aprovechar una gran jugada individual de Kaká. El partido se ensució en los minutos finales entre las patadas marfileñas y el juego subterráneo. Elano se marchó lesionado, Drogba recortó distancias, y Kaká se fue expulsado con doble amarilla. De este modo, Brasil confirma su clasificación para octavos de final.
Una vez cerrada la campaña 2010-2011 en Inglaterra con el ‘doblete’ del Chelsea, es momento de repasar quienes fueron sus protagonistas (como hicimos con la Bundesliga). Los goles de la pareja de killer formada por Drogba y Rooney, las mejores marcas personales de Lampard, la sobriedad de Van Der Sar bajo palos una vez más o las grandes arrancadas de velocidad de Bale y Valencia, algunas caras positivas de un curso que terminó. Este es el 11 ideal de la Premier League.
Al Chelsea le bastó su versión más gris para imponerse a un inofensivo Porstmouth. Los blues fueron muy superiores en la primera mitad, pero el larguero -hasta en cuatro ocasiones- y David James impidieron que se moviera el marcador. Tras la reanudación, los de Avram Grant despertaron y asustaron al Chelsea, llegando a desperdiciar un penalti por mediación de Prince Boateng, villano del partido por su fallo y provocar la lesión de Ballack. La reacción del Pompie, sin embargo, no encontró premio, sino todo lo contrario. Una falta sutilmente lanzada por Didier Drogba instaló la FA Cup en las vitrinas de Stamford Bridge y firmar el doblete de liga y copa.
Agarrotado, pasivo y olvidando los signos de hiperactividad propia que emana el Manchester United en cada uno de sus partidos en Old Trafford. El post-Rooney, primer partido sin la estrella tras su desafortunada lesión, paralizó al actual campeón inglés, incapaz de mostrar el carácter y la agresividad que siempre le acompaña. Y como en frente estaba el Chelsea, un equipo descansado, experto y con las ideas muy claras (Ancelotti sabía que tenía que mirar la pelota y dejó para ello en el banquillo a Drogba con tal de meter un hombre más en la medular), el castigo al United se fraguó a base de posesión.
Tras media hora de dominio Blue, una arrancada de Malouda contó con el beneplácito de la zaga local hasta que, en boca de gol, Joe Cole empujó de tacón a la red. Fue el golpe que rompió el choque y el que los londinenses tenían bien preparado. Con el United a la carga, asumiendo riesgos y recordando que en juego estaba el liderato (y media Premier), Ferguson logró enchufar a los suyos que gozaron de varias clarísimas oportunidades. Seguir leyendo…
Angola se convertirá durante el mes de enero en el epicentro del orgullo futbolístico africano. La Copa de África expondrá al mundo el talento del continente negro. Los ojeadores de los grandes clubes se arremolinarán en los estadios en busca de perlas con futuro. Los aficionados se pegarán a los televisores para disfrutar del exotismo de un espectáculo diferente.
Será la auténtica fiesta del fútbol africano, pero en toda fiesta hay alguien arrinconado que no se está divirtiendo. No conoce a nadie y se arrepiente de haber asistido al evento. En la Copa de África, ese papel lo interpretan los clubes de fútbol europeos. Y es que Angola es durante estos días un agujero negro que ha absorbido 125 jugadores, debilitando las cinco principales ligas del viejo continente. Seguir leyendo…
Carrasso: Si el Girondins de Burdeos logra algo grande en esta Champions League, probablemente los focos giren buscando a Gourcuff, Chamack o a su vanguardista técnico, un Laurent Blanc que sigue impulsando y creciendo de la mano de los aquitanos. Sin embargo, una de sus mejores inversiones llegó este verano en silencio y ya se ha ganado portadas en medio mundo. Cedric Carrasso, que en su día tuvo que salir de Marsella ante la aparición fulgurante de Mandanda, lidera ahora la meta del campeón galo con autoridad y con noches como la del martes en Múnich puede hacerse incluso con la titularidad en la Francia de Domenech.
Mangala: Tiene sólo 17 años pero ya está en las agendas de medio mundo con múltiples razones. El comodín defensivo del Standard, que puede actuar como central, lateral o mediocentro, fue uno de los hombres clave en la victoria del cuadro belga sobre el Olympiakos, que acerca a los flamencos al sueño de octavos. El galo, que ya anotó ante el Arsenal, estuvo inexpugnable y su sobriedad contrasta con su DNI, ese que pronto pondrá rumbo a un equipo de mayor calibre. Seguir leyendo…
El más prestigioso de los torneos coperos, el ejemplo que todos quieren seguir y esa mística inigualable que sólo el fútbol inglés es capaz de exprimir aún en estos días de comerciantes y millonarios que quieren ‘juguetear’ con ella, se reunió como cada año en Wembley. Tras numerosas eliminatorias, el sueño que iniciaron más de 700 equipos llegaba a su fin en el escenario más querido por el fútbol inglés, cruzando los caminos de dos equipos completamente dispares y extremos en su concepción organizativa. Un Chelsea que preparaba el adiós de Hiddink al tiempo que apuraba el último cartucho posible para acceder a títulos y un Everton que había dejado en el camino a los ‘cocos’ (Liverpool y United) para intentar completar su milagro en la campaña que corona (si es que había dudas) al ya galardonado como mejor técnico del año en las Islas, David Moyes.
Los Blues llegaban con su once de gala (salvo molestias que dejaban fuera a Carvalho), dispuestos a cerrar el paso de su idolatrado técnico con un título que homenajeara su estupendo trabajo durante los últimos meses. Los Toffees, más prudentes pues no se colaban en una finalísima desde 1995, seguían arrastrando lesiones de hombres importantes como les ha sucedido a lo largo de toda la campaña (y pese a todo han sido quintos) con lo que no estaban a disposición Arteta, Yakubu o Jagielka. Seguir leyendo…