Artículo escrito en la previa de la última final de la Libertadores.Lo rescatamos aprovechando la final del Mundial de Clubes entre Estudantes y Barcelona.
Será por la pasión, la manera tan singular de vivir el fútbol o simplemente porque su sangre no les permite tratar el deporte con rectitud y sin entenderlo como una fiesta en todo su esplendor. El fútbol argentino es único por cientos de razones (a cual más peculiar) pero sobre todo, nutre buena parte de su mística en los apodos que a lo largo de su historia han servido para identificar a su estrellas. Basta con un rasgo físico, una jugada llamativa, un gol interesante, un apellido especial e incluso un parecido razonable (o imaginario) con un animal. Uno de los más exclusivos (hay jugadores que comparten seudónimo) lo ofrece Estudiantes de la Plata que más allá de su misterioso pasado ‘pincharata’, ofrece cobijo en su vestuario a una ‘Gata’, un ‘Gallo’, al ‘Chapu’, al ‘Colorado’, un ‘Samurái’, un ‘Chavo’, una ‘Caldera’ y, por supuesto, una ‘Brujita’.
Juan Sebastián Verón es el ejemplo perfecto de esta simbiosis entre fútbol y antroponomía de los apodos. El enganche estudiantil arrastra uno los motes más emblemáticos, indiscretos y particulares de Argentina que, curiosamente, tiene raíces ancestrales y naturaleza hereditaria. “Si ven una ‘Bruja’ montada en una escoba, ése es Verón, Verón, Verón está de moda”, coreaban a finales de los 60 los hinchas de un Estudiantes de la Plata enloquecido con la figura de Juan Ramón Verón, la ‘Bruja’, uno de los jugadores más destacados en la historia del club León. Ramón, padre de Sebastián, sabe lo que es levantar por sí mismo, a lo grande y con sus goles, la Copa Libertadores que ahora, 40 años después, su hijo intentará repatriar. Esta es la historia de un apodo, su familia y cuatro décadas de ‘brujas’ en La Plata.

50 años de 

Arrancó el pasado 28 de enero y medio año más tarde encontrará campeón. La 50 edición de la Copa Libertadores busca rey manchada por la ola de casos de
La 50 edición de la Copa Libertadores ya tiene finalistas, dos de esos equipos que por trabajo, progresión y ambición merecen todo tipo de titulares pero, a su vez, dos auténticas sorpresas cuando arrancó la competición. Con la interesante ventaja de la Ida, 


















