
Recién terminadas las semifinales de la UEFA Champions League, hay que añadir un nuevo capítulo al casi infinito tomo de “el fútbol es imprevisible”. Los dos grandes gigantes, y probablemente hasta hace unos días, referencias para todo el planeta fútbol, han caído con estrépito en sus partidos de ida. Sin duda, los porcentajes estaban repartidos, pero en ningún caso se esperaba una debacle de esta magnitud para dos de los equipos favoritos a hacerse con el título antes de iniciarse el torneo. Así que, tomando este inmediato precedente, es complicado hacer caso a la idea de que la UEFA Europa League se presenta con dos eliminatorias que, a priori, parecían incluso más desequilibradas. Cuatro equipos con identidades absolutamente opuestas, ante las que, y a pesar de que es lógico tener una opinión edificada sobre cada una, resulta imposible tras la inmediatez del shock Champions considerar a alguna en ventaja. Una, eso sí, le pegará un mordisco a una copa que ha conseguido que en los últimos años sea mirada con admiración por el viejo continente.
1. El Chelsea y su talento despegado. Abramovich decidió el pasado verano que no era suficiente con Mata, y que a su causa entre las líneas rivales debían unirse Oscar y Hazard. Los últimos 30 metros del Chelsea pasaban a ser devastadores, pero ni Di Matteo primero, ni Benítez después, han encontrado en la plantilla -el madrileño lamentó la lesión de Romeu- un mediocentro capaz de activar con continuidad tal volumen de talento. Di Matteo se chocó contra un muro en alguna que otra ocasión, suficientes para agotar la paciencia del magnate ruso. Rafa ha encontrado soluciones con dos laterales profundos y la continuidad de Azpilicueta para mejorar un ataque organizado que no encontraba fluidez. Un poco de aquí, y un mucho de Mata, de momento han sido suficientes para ir saltando vallas y encontrarse en disposición de repetir título europeo por segundo año consecutivo. En esta eliminatoria se enfrentará con un bloque sólido y bien armado, lo que resultará una gran prueba para ver hasta dónde es capaz de llegar un talento que por momentos, parece estar despegado del resto del equipo. Seguir leyendo…