Paso de gigante del Glasgow Rangers para repetir título en la Scottish Premier League. Los de Walter Smith se han llevado el Old Firm más importante de la temporada (1-0) con un solitario gol del californiano Maurice Edu en el minuto 93. Tony Mowbray se la jugó con dos centrales jovencísimos de 19 años, Thompson y Rogne. Los Gers meten ya diez puntos a los ‘católicos’ (además tienen un partido menos) y encaran la recta final de la temporada con todo encarrilado. Por cierto, gran estreno para nuestro concurso de apuestas con Betfair.
Tenía apenas diez añitos pero el fervor futbolístico ya había tocado mis débiles venas para ‘juguetear’ conmigo a su gusto. Volvía a toda pastilla del colegio, con la chaqueta por los suelos, la mochila golpeando cualquier esquina y las vecinas alborotándose a mi paso. No es que tuviera hambre, no es que mi familia me hubiera preparado un regalo o que llevara en la mano un 10 en un examen de aquellos que había que colgar en la pared. No, mi ilusión, lo que me hacía correr, lo que me motivaba a llegar cuanto antes a mi casa era mi salón, mi televisión y mi programa favorito de mis lunes adolescentes: Eurogoles.
Resulta que Eurosport, por aquél entonces, sólo lo podía sintonizar en la televisión del salón y que no era ni mucho menos aquella que usábamos para comer (para eso estaba la de la cocina). Me costaba sudores llegar a tiempo, generaba discusiones con mi madre pues (también la mía) todas quieren que su hijo se siente a comer con el resto. Pero para mí, disfrutar aquél programa representaba mucho más porque, entre otros, cada lunes al mediodía me esperaba el gran Henrik Larsson. Acumulación de goles, de estrellas y de sensaciones pero, sobre todo, de felicidad al ver al gran sueco con aquellas rastas juveniles que pronto calaron en mi intrínseco y que, entre otras cosas, me hicieron hincha feyenoorder. Seguir leyendo…
Las islas británicas tienen el encanto de ser las primeras que vieron el fútbol ya que allí nació este deporte. Inglaterra siempre ha tenido la vitola de ser el país en el que más se vive el fútbol desde sus gradas, pero su vecina Escocia tampoco se queda atrás. Sus clubes en la actualidad no son ni de cerca los más competitivos de Europa, pero el calor de las gradas sí es uno de los mejores para vivir un partido.
Pese a que en estos momentos sólo haya dos equipos que pueden competir decentemente a nivel europeo y sean los únicos candidatos para llevarse la Premier escocesa, en los años ’80 hubo otros equipos que tuvieron sus éxitos. Esto provocó que los aficionados de esos equipos, Hibernian, Aberdeen o Dundee, se hicieran fuertes en las Islas y provocaran grandes enfrentamientos para conseguir ser la mejor afición de Escocia.
El derby por excelencia y el partido que todo el aficionado escocés espera cada temporada es el conocido como Old Firm (vieja empresa). Lo disputan el Celtic y el Rangers entre tres y cuatro veces de media por temporada entre Liga y Copa.
Ambientazo en el Celtic Park pero sin sorpresas para un Arsenal que ha empezado muy potente su nueva campaña, como si quisiera intimidar cuanto antes y corregir a todos aquellos incrédulos que le dieron por muerto. Lisboa mantiene la esperanza con un Sporting peleón, sacrificado y altamente presionado ante una Fiorentina que lo tuvo muerto (los locales jugaron con uno menos la última media hora) y que sólo arañó. El Stuttgart parece terminar con el sueño del Poli Timisoara (0-2) al igual que el Olympiakos con el del Sheriff moldavo (0-2). El Copenhague venció en su campo como local al APOEL (1-0). Este miércoles será el turno del Atlético de Madrid en Atenas. Goles de la noche, abajo. Seguir leyendo…
Los ‘gigantes’ del continente pasan examen cada partido pero es en su final de campaña cuando toca mirar atrás y analizar los objetivos cumplidos. Ese momento, espléndido si el curso ha alcanzado las metas o decepcionante si la presión te ha consumido, resume todo un año. Todas las competiciones, todos los resultados y aquellos momentos que, para bien o para mal, ya son historia. Para muchos otros, los más humildes y los que tan sólo quieren las migas de ese pan que otros devoran, ese resumen de la temporada depende exclusivamente de un par de encuentros y no precisamente en el mes de mayo, sino en pleno agosto y tras semanas de preparación (y no de playa). Las fases previas de la Champions League han dejado momentos únicos para equipos que ansían protagonismo a base de mesura y trabajo silencioso. Una receta que ha servido para que Poli Timisoara, Ventspils o el simpático Sheriff Tiraspol, se hayan ‘colado’ en la última ronda de una Champions que este viernes sorteará los cruces definitivos.
Es el súmmum del fútbol, la cúspide de todos los objetivos, aquella meta a la que sólo unos pocos elegidos pueden aspirar y en la que se admiten exclusivamente leyendas porque conseguir el ‘triplete’ te convierte en algo más que un jugador. No existe punto máximo a nivel de clubes que lograr la (por reminiscencias con el rugby ) ‘triple corona’ o, lo que es lo mismo, conseguir en una misma campaña los tres títulos de mayor prestigio (Champions League, Liga y Copa del Rey). Una mezcla de regularidad eterna, profunda confianza en un estilo de juego y máximo rendimiento de la plantilla en todas y cada una de las competiciones en la que se ven inmersos. Es el sueño de todo futbolista, el reflejo histórico del éxito y tras numerosos intentos fallidos de todos los ‘gigantes’ continentales, el Barcelona acaricia una gesta que jamás tuvo tan cerca.
El primer golpe sobre la mesa para conseguirlo, y el que abrió las posibilidades reales que se había abalanzado sobre el equipo de Guardiola desde que su juego es la envidia sinfónica de medio planeta, llegó con la Copa del Rey. Una victoria abultada y sin discusiones sobre el Athletic de Bilbao que allanó el camino y relanzó las opciones porque la Liga, que cayó apenas unos días más tarde, estaba previamente encarrilada. Dos títulos que reflejan el poder a nivel nacional del Barcelona sobre el resto de ‘gigantes’ y le convierten en la referencia de nuestro fútbol pero que anhelan un tercer acto final para culminar un año glorioso. El ‘triplete’ coronaría el estilo y la filosofía del club para los anales de la historia, donde sólo cuatro equipos han logrado tan prestigioso honor. Uno de ellos, curiosamente, es el Manchester United, rival culé este miércoles en la finalísima de Roma.
La cultura asiática ha entrado progresivamente en la vieja Europa, seducida por su extenso potencial de recursos para el poder blando. El arte, la moda, la cocina, la electrónica y sus famosísimos animes televisivos, se han adentrado en la vida de cualquier occidental o americano como una brisa renovadora, como una corriente vital para el funcionamiento global. Dentro de esas artes innovadoras se encuentra el fútbol, donde la invasión asiática es aún lenta, de incierto presente pero de prometedor futuro. Se presupone que el continente asiático, con China, Japón, Corea o Irán a la cabeza, explotará sus valores con el paso del tiempo pero, hasta entonces, dos samuráis siguen su particular lucha por allanar el camino a generaciones futuras.
Este miércoles, el destino ha querido unirles en combate en uno de los escenarios más venerados y admirados del continente europeo, el Celtic Park. Uno se juega el ser o no ser en la Champions pues sólo le vale la victoria tras un comienzo negativo que necesita una hombrada. El otro, quiere certificar su pase a la siguiente ronda para intentar repetir la heroica lograda el pasado año. Shunsuke Nakamura y Park Ji-Sung.