Serpenteando por las angostas callejuelas del casco antiguo de Valencia se levanta la iglesia de Santa Catalina, y a sus faldas se puede descubrir uno de los locales con mayor abolengo de toda la ciudad. Con más de un siglo de historia a sus espaldas, la Horchatería Santa Catalina se ha convertido en uno de los símbolos más emblemáticos de Valencia. En su entrada un marmol cincelado presume de haber atendido a la Infanta Doña Isabel a principios del siglo XX, lo que ofrece una muestra de la trascendencia del local desde sus inicios.
Empujado por la globalización este símbolo de la Valencia clásica se ha lanzado a la conquista de Europa y desde hace pocos meses sus productos también pueden ser degustados en el nuevo local que la Horchatería Santa Catalina ha inaugurado en Amberes, Bélgica. Junto al histórico establecimiento otra pequeña porción de la historia de Valencia ha emigrado a Bélgica, aunque su destino no ha sido Amberes, si no la ciudad de Mouscron, situada en el extremo norte del país. Seguir leyendo…



















