
La Selección Española cerró su camino hacia el Mundial de Sudáfrica 2010 hace tiempo. Aquellos que estaban marcados como sus principales rivales dentro de un grupo bastante accesible para toda una campeona de Europa, erraron más de lo previsto , dejando su protagonismo a aquellos que vienen progresando desde atrás a pasos agigantados. Con la decepción turca tras los últimos resultados y la ascendente pero aún prematura generación belga, la heroína del sexteto clasificatorio se personifica en un colectivo que atraviesa su mejor momento histórico y que jamás hubiera pensado en semejantes metas a estas alturas de competición: Bosnia Herzegovina.
La selección balcánica, que apenas tiene trece años de vida tras su independencia respecto de la antigua Yugoslavia, aglutina la mayor cantidad de despropósitos y polémicas infundadas que se recuerde dentro de un combinado tan joven. No hace falta retroceder mucho en el tiempo para entender el porqué de estas afirmaciones pues en menos de tres años, los Plavo-Zuti (herencia derivada del apodo de la selección serbia) han tenido tres seleccionadores diferentes como fruto de las malas administraciones desde su federación. Tras un pésimo bagaje en el inicio de la fase clasificatoria a la Eurocopa 2008, Blaz Sliskovic dimitió y se contrató a un viejo conocido, Fuad Muzurovic, que ya había dirigido años atrás al combinado bosnio. La continuidad de esa dinámica negativa le costó el cargo un año después, cuando incluso trece jugadores le dieron la espalda y renunciaron a asistir a sus convocatorias.




















