Lionel Messi apagó el debate sobre quien es el mejor jugador del mundo con un partido soberbio. El diez del Barcelona firmó un hat trick para enterrar al Valencia y sumar tres puntos que devuelven a los azulgranas a lo más alto de la clasificación. El Valencia protagonizó una buena primera parte, pero sin Albelda se hundió tras el descanso y se convirtió en un títere en manos de la genialidad de un dios.
Llegaba apoyado por los almerienses, más motivados por la visita del Barcelona que por animar a los suyos, pero salió golpeado. El Barcelona ha vuelto a ceder lejos de su estadio ante un Almería aguerrido que sólo dejó escapar la victoria en terribles fallos defensivos (2-2). Ibrahimovic y Guardiola, expulsados, fiel reflejo del momento culé.
La cuesta de febrero sigue siendo el freno del Barcelona, que sufrió bastante más de lo esperado para reucir al Málaga en el último suspiro. Un mágico pase de Xavi hacia Dani Alves, de esos que sólo los cracks son capaces de visionar en su cabeza, da tres puntos clave que le mantienen en el liderato. Antes, Pedrito con un ‘zapatazo’ y Valdo a la contra, habían dado emoción a la cita.
Febrero es el mes de las incógnitas en el Barça de Guardiola. La temporada pasada superó un bache similar a estas alturas de campeonato y acabó ganándolo todo. Entre el 14 de febrero y el 4 de marzo, el equipo azulgrana no ganó ni uno de los cinco partidos que disputó. Empató a dos en campo del Betis, cayó en casa ante el Espanyol (1-2), igualó a uno en Lyon, perdió 4-3 en el Vicente Calderón y se salvó ‘in extremis’ de caer en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey en Mallorca (1-1).
A partir de ahí, el Barça no tuvo freno, llegando a completar en marzo y abril exhibiciones como ante el Lyon (5-2), el Málaga (6-0), el Bayern (4-0) y el Sevilla (4-0). Ya en el mes de mayo llegó el glorioso desenlace con el 2-6 del Bernabéu, el ‘milagro’ de Iniestaen Stamford Bridge y las incontestables victorias en las finales de Copa del Rey y Champions.
El Barcelona continúa enfangado en una mala racha de la que no consigue escapar, aunque logra maquillarla con resultados decentes. Los culés sumaron un empate a uno en su visita al Stuttgart. Un resultado positivo porque un empate sin goles les clasificaría para la próxima ronda de la Champions League, pero suena insuficiente comparados con las expectativas que levanta el actual campeón.
La Bundesliga es el campeonato más pasional y colorido de Europa, único en cuanto a equidad, goles y alegrías ofensivas bien acompañadas de defensas de dudosa competitividad. Esa mezcla perfecta para el espectador neutral, deja de tener valor cuando lo que suena es la musiquilla de la Champions pues los ‘gigantes’ continentales están a día de hoy muy por encima del nivel medio del fútbol germano. Se aprecia en detalles pero, sobre todo, en resultados. Excepto el Bayern (al que también se podría incluir momentáneamente en esta lista si nos atenemos a los últimos tiempos), la clase alta en Alemania la componen equipos intermitentes, con jugadores bregadores, muy comprometidos pero con un estilo opuesto a lo que rigen las necesidades del fútbol de máximo nivel. El Stuttgart es un ejemplo de ello. Seguir leyendo…
Frank Rijkaard, preceptor del éxito actual del Barcelona, volvió este jueves a España para medirse al Atlético de Madrid de la mano del Galatasaray, su nuevo equipo. Tras un año sabático, el holandés tiene el reto de devolver al conjunto turco a la primera línea de su país, primero, y al mapa europeo, después. De momento, va por buen camino, pues lidera la liga turca y se mantiene con vida en la Europa League.
Con motivo de su regreso, conviene recordar su parte de culpa del esplendor del actual Barcelona. Rijkaard formó algo más que el embrión del hexacampeón, un adolescente al que no supo llevar a la edad adulta. Pero un adolescente superdotado al fin y al cabo. Recibió un club perdido y, tres años después, lo convirtió en campeón de Europa. Y lo hizo manteniendo siempre una filosofía de juego vistosa y brillante.