El Atlético de Madrid no fue capaz de marcar un gol ante un Sporting de Lisboa que jugó en inferioridad numérica desde los 30 minutos por expulsión del defensa Grimi y se quedó con nueve en el tiempo de descuento. Los rojiblancos dominaron, pero se manera inofensiva para el conjunto luso.

Suman muchos campeonatos, algunas copas nacionales e incluso se dieron el gustazo internacional en algún momento de su dilatada historia. Han conservado una esencia futbolística vinculada con la pasión de su hinchada y los colores de sus equipos, que siempre se han topado con dos ‘gigantes’ que ham impedido una mayor relevancia a sus hazañas. Atlético de Madrid y Sporting de Lisboa, rivales en los octavos de final de la Europa League desde este jueves, representan la alternativa fidedigna al dominio de los favoritos en su país e incluso en su propia ciudad (Real Madrid y Barcelona en España, Oporto y Benfica en Portugal).
La naturaleza volcánica e irregular de los de Quique Flores les mantiene vivos en Europa con respuestas eficaces en los momentos determinantes, pues ante el Galatasaray, por ejemplo, sólo un gol postrero en el ‘infierno’ de Estambul, salvó los muebles. Esa cualidad ardiente se ve claramente reflejada en su rival, un Sporting de Lisboa que lleva un año horrible en la Liga Sagres lusa pero que ha levantado la moral en estas últimas semanas donde, como el Atlético, ha mostrado su cara más imprevisible al remontar al Everton la eliminatoria europea y derrotar al Oporto sin vacilaciones.
Ni Diego Forlán ni Sergio Agüero ni José Antonio Reyes. Esta vez fue Ibrahima Balde quien rescató al Atlético de Madrid en el tiempo de descuento. El Zaragoza se adelantó con gol de Jiri Jarosik y la expulsión de Reyes pareció sentenciar la victoria a favor de los maños, pero la aparición del delantero senegalés supuso un punto para los rojiblancos.
Emociones antónimas en los primeros compromisos de los equipos españoles en este jueves de Europa League. El Athletic de Bilbao fue la cruz al caer con contundencia ante el Anderlecht en Bruselas por 4-0 y se despide así de Europa por esta temporada. Por el contrario, el Atlético de Madrid se marcha con una gran sonrisa de Estambul gracias a un postrero gol de Diego Forlán que significó la victoria por 1-2 ante el Galatasaray y el pase a octavos de final.

Entran en juego valores de todo tipo. Desde el ambiente en los graderíos hasta la seguridad alrededor de ellos pasando, por supuesto, por la cantidad de jugadores de primer nivel que estén presentes en cada país. Elegir el campeonato de mayor prestigio, aquél que más potencial tiene y el que más gusta a los aficionados no es nada fácil. La Liga, que este verano dio un golpe en la mesa fichando a los mejores jugadores del planeta, goza de un respeto común por parte de todos, que la consideran quizás por encima de la Premier, el mejor campeonato liguero del planeta.
Este argumento se nos cae en picado cuando la Europa League aparece en escena. El segundo torneo continental mezcla equipos de gran nivel que lideran o luchan domingo tras domingo por el título nacional y que muchas veces desde España reciben un trato discriminatorio. La mayoría tiende a tachar de débil y timorato aquello que desconoce y no todos pueden hablar con propiedad de la táctica del Galatasaray, de la filosofía del Brujas, de los jóvenes del Anderlecht o de la consistencia del Wolsfburgo, todos ellos rivales de los equipos españoles. Después, los resultados no llegan al nivel esperado y el golpe es mayor pero…¿Seguimos pensando que la Liga española es la mejor de Europa?
La jornada de la Europa League confirma los peores temores para los clubes españoles. El Athletic de Bilbao no dio la cara esperada hasta la segunda mitad y apenas pudo empatar ante un Anderlecht animado de arranque y que se adelantó por medio de Biglia. El joven San José logró la igualada definitiva (1-1) que obliga a marcar a los de Caparrós en la vuelta. Similar resultado aunque sensaciones opuestas dejó el Atlético de Madrid, que dejó escapar vivo al Galatasaray, que sobrevivió en la apatía rojiblanca para igualar en el último cuarto de hora a cargo de Keita. Reyes, con un golazo de falta, había encarrilado una noche europeo que terminó con decepción (1-1).