Cuatro jornadas antes de que finalice el Torneo Apertura, Ángel Cappa presentó su renuncia como entrenador de Huracán. El entrenador nacido en Bahía Blanca, que estuvo a punto de coronarse campeón del último Torneo Clausura, puso punto final a su utopía quemera con una frase que vuelve a ponerle en el centro de la polémica. Una vez más, pese a que otro de sus proyectos deportivos se hunde, el estratega vuelve a autoproclamarse como uno de los pocos exponentes o representantes del sentimiento y la identidad del fútbol argentino. Ángel Cappa al 100%.
“Lo más importante que dejamos con Huracán fue haber revivido el sentimiento de nuestro fúbol, la alegría de saber que nuestra identidad futbolística no está muerta, que el tiki tiki es lo mejor que le pudo pasar al fútbol argentino en los últimos veinte años”, dijo tras dirigir su último entrenamiento al frente del Globito hace apenas unas horas.
Poco tiempo después de perder en el último partido del Clausura ante Vélez la punta y el título de liga, dijo que el plantel entrenado por Ricardo Gareca “no juega al fútbol”. Ahora, cuando Huracán es el anteúltimo clasificado del Apertura y apenas ha conseguido diez unidades en quince partidos disputados, Ángel Cappa sale de escena arrojando a diestra y siniestra el agua bendita del tiki tiki (o tiki taka, de acuerdo con la nomenclatura del desaparecido Andrés Montes) sobre la numerosa grey de aficionados y periodistas, que han erigido un altar dialéctico en torno de la aparentemente sacrosanta e incorruptible figura del entrenador. Seguir leyendo…





















