Para el Real Madrid, diecisiete años sin ganar un título son demasiados. El club más laureado del mundo no gana la Copa del Rey desde 1993, lo que constituye una mancha que no se puede consentir en un curriculum envidiable. Aquella temporada, Buyo, Hierro, Sanchís, Luis Enrique, Michel, Butragueño y Zamorano formaban la columna vertebral de un equipo entonces dirigido por Benito Floro.
Eran otros tiempos. En el conjunto merengue dominaba claramente la mayoría de españoles y estaba vigente la gloriosa ‘Quinta del Buitre’, a la que sólo le faltó lograr una Copa de Europa. Desde entonces, multitud de generaciones se han visto abocadas al fracaso en una competición que se ha tirado a la basura una y otra vez. La Copa parece que no existe para el Real Madrid.
Dos exiguas finales se han disputado. El recordado ‘Centenariazo’ ante el Deportivo y en 2004 ante el Zaragoza. El Madrid ha caído en tres semifinales: Valencia (1999), Espanyol (2000) y Zaragoza (2006). Además de las eliminaciones ante otros equipos de Primera en octavos o en cuartos, resuenan claramente cuatro derrotas espeluznantes, por tratarse de equipos de menor categoría: Toledo, Valladolid (entonces en Segunda), Real Unión y Alcorcón.
El Real Madrid elevó su ridículo copero a la máxima potencia. El conjunto blanco no supo lavar su imagen ante el Alcorcón en el Bernabéu. De hecho, la empeoró aún más, logrando un exiguo 1-0 en el minuto 80. Sólo un gol en dos partidos a un rival de Segunda B.
Cuando la noche estaba preparada para una remontada histórica, el tiro salió por la culata. Ya empezó mal Pellegrini con la alineación que planteó. Aunque había figuras como Kaká, Higuaín, Raúl, Pepe, Lass o un hambriento Van Nistelrooy, el chileno dio los galones en el centro del campo a Gago y a Diarra.
El Real Madrid fue triturado por un Segunda B. Aunque no por un Segunda B cualquiera. Por un Alcorcón que dio una auténtica lección digna de equipo de Champions. El conjunto amarillo se comió a su rival en una exhibición de presión y de toque, primero, de contraataque, después. Un resultado que quedará para la historia del fútbol español. Da igual como acabe la eliminatoria, el partido será recordado siempre como fiel ejemplo de cómo un equipo pequeño puede humillar a uno grande.
El Alcorcón se llevó por delante al Real Madrid. Una afrenta que deja en evidencia a un club que se gastó casi 300 millones de euros el pasado verano. No estaban Kaká, Cristiano, Xabi Alonso, Casillas o Pepe. Pero sí Albiol, Arbeloa, Metzelder, Diarra, Guti, Van der Vaart, Benzema o Raúl. Internacionales de primer nivel que alineó Pellegrini con la intención de resolver lo que parecía un trámite.