El Betis está en casa, en la Liga BBVA, de donde nunca debió salir. Lo hizo hace dos años, descendiendo en la última jornada. No pudo regresar la temporada pasada, quedándose a las puertas, también en la última jornada, cuando lo evitó el ‘goal-average’. Lo ha hecho este año y con los honores que merece. Pepe Mel ha guiado al equipo hacia un ascenso incontestable, del que sólo se dudó en febrero, cuando protagonizaron una inexpliclabe racha de cinco derrotas seguidas. Fue justo después de la eliminación en Copa del Rey contra el Barcelona, uno de los episodios más bonitos vividos por el Betis esta temporada.
El equipo verdiblanco ha logrado el ascenso matemático esta semana tras ganar al Tenerife y pese a perder en Tarragona. Su arsenal ofensivo le ha llevado hasta la gloria. Emaná, Rubén Castro, Jorge Molina, Salva Sevilla, Jonathan Pereira o Beñat han demostrado que la categoría les queda pequeña. Son los pilares de una plantilla que destaca también en labores defensivas con jugadores como Iriney, Dorado, Casto, Miguel Lopes, Isidoro o Nacho. Ni siquiera la inestabilidad institucional, con tres presidentes diferentes, la época post-Lopera, el cambio de nombre del estadio o, lo peor de todo, la noticia del cáncer de Miki Roqué, han podido con el Betis. Seguir leyendo…





























