El pequeño Éric era un niño diferente a los demás. Su ascendencia martiniqueña, su carácter introvertido y un adelantado crecimiento físico le alejaban de los demás niños de la escuela durante su infancia en Lyon. Sin embargo, había un rasgo de la personalidad de Éric que le hacía más especial todavía. Mientras todos los niños soñaban con ser futbolistas y participar en grandes finales, él tenía pesadillas con perdérselas.
El pequeño Éric se ha hecho mayor, pero continúa con un físico imponente; su ascendencía martiniqueña, por supuesto, no ha desaparecido y todavía es introvertido. “No tengo amigos en el Barcelona“, confesó a principios de año. En cuanto a su particular miedo a perderse finales no sólo continúa existiendo, si no que esas pesadillas se han convertido en realidad durante una semana catastrófica para los sueños de cualquier jugador. El Barcelona ha alcanzado dos finales esta temporada y Éric Abidal se perderá las dos. No estará en Valencia para luchar por la Copa del Rey, ni en Roma para intentar ganar la Liga de Campeones.





















