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El penalti maldito de Asamoah Gyan

Asamoah Gyan y Kevin Prince Boateng

Por Francisco Ortí (@FranciscoOrti)

Once metros cambiaron su vida para siempre. La suya y la de todo un continente. El penalti de Asamoah Gyan, el que transformó en los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010 contra Uruguay, está considerado como el punto de inflexión del fútbol africano. Hasta ese momento, se consideraba que África atesoraba el futuro del deporte rey, que tarde o temprano una selección del continente negro se coronaría como la mejor del mundo. Desde que en 1990 los Leones Indomables de Camerún rompieran la primera frontera y Nigeria confirmara la evolución en el 94, se aguardaba con ansia la explosión definitiva del fútbol africano. El futuro estaba en sus manos. Pero ese ‘mañana’ jamás llegaba. Hasta que el 2 de julio de 2010 se produjo la jugada que lo cambió todo para siempre.

Ghana y Uruguay se enfrentaban en los cuartos de final del Mundial y el reloj marcaba 121 minutos de partido cuando Luis Suárez se enfundó el traje de portero para evitar un gol ghanés en el último segundo. Penalti y expulsión. Ghana tenía ante sí una oportunidad histórica y convertirse en la primera selección africana que accedía a las semifinales de una Copa del Mundo. Ese penalti era una cita con la historia. A cualquiera le hubieran temblado las piernas a la hora de patear aquella pena máxima, pero no a Asamoah Gyan. El delantero asumió la responsabilidad, consciente de la importancia del momento. Y no falló. Batió a Fernando Muslera con un disparo potente. De este modo, Ghana accedía a las semifinales de la Copa del Mundo y Asamoah Gyan se convertía en un ídolo no solo de su país, sino de todo África. Esa jugada también marcó un antes y un después en las sanciones de la FIFA, puesto que el organismo internacional castigó a Luis Suárez con cuatro meses de suspensión por haber evitado el gol con la mano sobre la línea de gol. El TAS confirmó la sanción pocas semanas después.

El penalti que Asamoah Gyan marcó contra Uruguay está considerado como el punto de inflexión del fútbol africano

Luego llegarían las míticas semifinales contra Holanda en la que los tantos de Sulley Muntari y el propio Asamoah Gyan remontaron el golazo de Gio Van Bronckhorst, y la derrota en la final contra España. Mientras que Iker Casillas salvó dos mano a mano contra Kevin Prince Boateng, el portero ghanés Richard Kingson nada pudo hacer ante el disparo de Andrés Iniesta en el minuto 116 que daba la Copa del Mundo a España. Pese a la derrota final, Ghana había roto la maldición de los cuartos de final para los países africanos, que repitieron final gracias a Argelia en el Mundial de Brasil 2014 y parten como favoritos para ganar en Rusia 2018. Y todos estos éxitos no serían posibles sin ese tanto de penalti de Asamoah Gyan, el liberador del fútbol africano.

Gyan llora tras fallar penalti en 2010Me gustaría terminar la historia aquí y asegurar que tiene un final feliz. Me gustaría decir que Asamoah Gyan disfrutó del cariño del pueblo africano eternamente y fue un héroe nacional. Me gustaría, pero sería faltar a la verdad. Y es que ese penalti mítico para el fútbol africano fue fatídico para su protagonista. Le marcó para siempre. Gyan no supo digerir la fama que le generó ese gol y poco a poco fue enterrándose en unas arenas movedizas de las que nunca logró escapar. Su vida tras aquel penalti es una de esas historias en las que la realidad supera cualquier ficción, escribiendo una biografía imposible, repleta sinsabores y con un trágico final.

Su decadencia comenzó el mismo verano de 2010. Después del Mundial de Sudáfrica 2010 Asamoah Gyan probó suerte en el mundo de la música. Se auto proclamó rey de África y participó en el single ‘African Girls’ junto al rapero Castro The Destroyer. La canción fue un éxito en Ghana y se hizo célebre su baile, bautizado como el ‘Asamoah Gyan Dance’ y que repetía en las celebraciones de los goles que marcaba. Su notoriedad en el mundo de la música provocó que fundara su propia productora musical y comprara una disco móvil para tenerla de gira alrededor de Sunderland. Por si el mundo de la música no supusiera suficiente distracción con respecto al fútbol, Gyan también se adentró en el boxeo como promotor. “Ghana ha tenido un montón de grandes boxeadores como Azumah Nelson, Ike Quartey y Joshua Clottey. Así que tenemos que empujar a los jóvenes a venir. Me gustaría animar a los más jóvenes a que suban al ring y que intenten lograr su objetivo”, declaró Gyan.

Su aparición en el mundo del boxeo causó un impacto inmediato y se le bautizó como el Don King de los cuadriláteros africanos. Sin embargo, pronto le salpicó una trama de apuestas ilegales y amaño de peleas que le obligó a abandonar su incursión en el universo pugilístico. Mientras tanto, su carrera futbolística caía en picado. Las deudas contraídas a causa de su ruinosa empresa musical y el boxeo provocaron que Asamoah Gyan tuviera que abandonar el Sunderland en busca de un escenario en el que la recompensa económica fuera más suculenta. Así, decidió recalar en el Al Ain FC de Abu Dhabi, donde le cuadruplicaban el sueldo que recibía en Inglaterra. Allí estuvo durante tres temporadas, goleando en un torneo menor, pero viendo como se marchitaba su talento lejos de la competitividad que podría haber encontrado en Europa.

Gyan probó suerte en el mundo de la música y también se adentró en el del boxeo como promotor. En ambos casos, sin éxito

Esto quedaba en evidencia cada vez que se enfundaba la camiseta de las Estrellas Negras en una gran cita. Su rendimiento siempre dejaba que desear y Ghana lo pagaba caro. En la Copa de África 2012 tocó fondo. Ghana se enfrentaba a Zambia en las semifinales y Gyan volvió a disponer de una pena máxima para llevar a su selección a la final. Sin embargo, esta vez no fue tan resolutivo. Falló y nunca pudo recuperarse de aquello y dejó la selección ghanesa. El país tampoco se lo pudo perdonar. El delantero ha reconocido en más de una ocasión que las pesadillas le persiguen después de aquel error. Solo los problemas psicológicos que pudieran haber sido generados por aquel episodio son capaces de explicar la surrealista historia que protagonizaría después Asamoah Gyan.

Durante el verano de 2014, el delantero ghanés fue acusado de cometer el asesinato de su amigo Castro y la novia de éste, Janet Bandu. Ambos se encontraban disfrutando de unas vacaciones con la familia de Gyan cuando desaparecieron. Gyan aseguró que las acusaciones eran “absurdas e infundadas”, pero, tras unas investigaciones que convivieron con rumores de canibalismo y rapto, la policía ghanesa acabó demostrando la culpabilidad del delantero. Al parecer, el futbolista reaccionó mal ante las críticas del rapero y le acabó cortando las cuerdas mientras éste practicaba sky acuático. Como consecuencia de ello, Asamoah Gyan fue detenido y encarcelado, poniendo fin a su carrera futbolística. Con ello se completa la paradoja imposible. Mientras las selecciones africanas viven su mejor momento, el hombre que el rompió las barreras del fútbol africano se encuentra entre rejas. Y todo por haber marcado un penalti.

 


 

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