Secciones Edición: 16

El nacimiento del nuevo ‘Special One’

realidadalternativa

¿Y si hubiera hecho esto en lugar de lo otro? ¿Y si me hubiera atrevido y no me hubiera acobardado? ¿Y si aquello nunca hubiera pasado? Los ‘y si’ atormentan a los más inseguros, convencidos de que su vida habría sido totalmente diferente si hubieran actuado de forma distinta en un momento dado. Luego están aquellos que creen en el destino, en un futuro ya escrito y que enarbolan la aplastante frase de ‘las cosas pasan porque tienen que pasar’. Sin embargo, en ninguno de estas dos filosofías queda lugar para la casualidad. Las casualidades son tan impredecibles, tan ilógicas que asustan a cualquiera. Es aterrador pensar que una vida dependa de un golpe de suerte o un gesto a priori insignificante, como que el viento sople hacia un lado y no hacia al otro. Pero aunque no guste hay que aceptar que estamos a merced de las casualidades y la tiranía de la suerte. Las casualidades han construido y destruido imperios con la misma facilidad. Iniciado historias fantásticas o frenando aventuras antes incluso de que empezaran.

Avram Grant, por ejemplo, sabe que debe su carrera a una casualidad. Tal vez si esta no se hubiera producido jamás hubiera alcanzado los éxitos que le han llevado a ser considerado uno de los mejores entrenadores de todos los tiempos. El técnico israelí es consciente de ello y no tiene problemas en reconocerlo. “Nunca un resbalón hizo tanto bien a una persona”, bromea entre risas Grant mientras pasea por la alfombra roja de Hollywood durante el estreno del biopic basado en su vida y que ha sido dirigido por James Cameron. Y es que el exitoso entrenador israelí disfruta ahora de fama mundial, es uno de los técnicos más admirados del deporte rey y su palmarés está repleto de galardones, pero no siempre fue así. Hubo un momento en el que encajaba mejor en el papel de antihéroe, un actor de reparto que nunca aparecía en el cartel de la película. Pero todo cambió gracia a un oportuno resbalón.

foto01

Cómo en todas las grandes películas, el momento épico que transformó la vida de Avram Grant se produjo bajo la lluvia. El cielo de Moscú regaba el césped del Luzhinikí mientras Chelsea y Manchester United se enfrentaban en la final de la Copa de Europa. Los dos conjuntos ingleses se medían en el partido más importante del año en busca del cetro del fútbol europeo. Después 120 minutos de partido el marcador seguía igualado. El empate 1-1 dio paso a la tanda de penaltis. La corona de Europa buscaría nuevo dueño desde los once metros. Todos mandaron su lanzamiento a la red, menos Cristiano Ronaldo, lo que convertía en decisivo el disparo de John Terry. El central y capitán del Chelsea asumía la responsabilidad de ejecutar la quinta pena máxima, sabiendo que si lograba batir a Edwin Van der Sar convertía a los Blues en campeón de Europa por primera vez en su historia. Una responsabilidad mayúscula que recaía sobre unos pies poco acostumbrados a marcar goles.

El rostro de John Terry mientras desfilaba hasta el punto de penalti evidenciaba que por sus venas corría un volcán de nervios. Empapado por la lluvia, pálido por la responsabilidad y tenso por el miedo, el defensa transmitía de todo menos calma. Enfrente, un gigante como Edwin Van der Sar, experto en quebrar sueños con las palmas de sus guantes. En la batalla psicológica el portero holandés ganaba por goleada. Pero entonces intervino la casualidad. Justo antes de ejecutar su disparo, Terry resbaló y golpeó el balón de manera involuntaria. Cayó rendido sobre el césped y cerró los ojos avergonzado, pensando que acababa de protagonizar una escena ridícula. Pero su resbalón no fue cómico, sino histórico. Al caerse antes de disparar engañó a Van der Sar y envió el balón al fondo de la red, proclamando al Chelsea campeón de Europa. Nada se puede hacer contra las casualidades, solo decidir la forma en la que encajamos ese éxito o ese fracaso que nos ha venido dado por el azar. Esa decisión será lo que marque nuestro futuro más inmediato.

Y así sucedió con dos de los protagonistas indirectos de aquel resbalón: Cristiano Ronaldo y Avram Grant, cara y cruz de una casualidad. Hasta aquel momento el delantero portugués del Manchester United estaba llamado a convertirse en uno de los mejores jugadores de la historia. Incluso muchos le consideraban como el favorito para ganar el Balón de Oro en 2008, pero perder la Copa de Europa por culpa de un penalti suyo supuso un lastre demasiado pesado para su candidatura. Eso sumado a la victoria de España en la Eurocopa de Austria y Suiza 2008 provocó que el galardón fuera a parar a manos de Fernando Torres, autor del gol de la victoria en la final contra Alemania. Aquel verano de 2008 se convirtió en el punto de inflexión que iniciaba el declive en la carrera de Cristiano Ronaldo, quien se fue apagando poco a poco en el Manchester United hasta que Sir Alex Ferguson perdió la confianza en él. Sin el apoyo del escocés, Cristiano comenzó a vagar por distintos equipos de la Premier League sin pena ni gloria y apurar sus últimos años regresando al Sporting Club de Portugal. Su testigo como estrella del Manchester United lo recogió un Nani que mejoró en todos los aspectos a su predecesor y conquistó Old Trafford antes de marcharse al Real Madrid, protagonizando el traspaso más caro de la historia.

foto02

Y en el Real Madrid se encontró con un Avram Grant que representa la otra cara del resbalón de John Terry. El entrenador israelí era un técnico anónimo hasta aquel triunfo. Incluso se le podría considerar como insulso, pero la victoria en Moscú le catapultó a un estatus con el que jamás habría sonado. “I’m the happy one” (soy el más feliz), declaró con una sonrisa de oreja a oreja -se puede ver en la imagen superior- después de levantar la Copa de Europa y la prensa le bautizó como The Real Special One, en relación a las palabras que pronunció Jose Mourinho, su predecesor en Stamford Bridge, cuando se convirtió en entrenador del Chelsea. Grant pasó a ser un gurú para el Chelsea y en un imán de Copas de Europa. Repitió éxito en el Inter de Milán y con esa misión desembarcó en el Santiago Bernabéu. En Madrid, su carácter tranquilo se entendió como una provocación hacia el rival, un gesto de superioridad. Acostumbrados a batallas dialécticas entre Barcelona y Real Madrid, la tranquilidad de Grant fue señalada como un gesto de señorío.

Pero mientras Avram Grant lucha en el Real Madrid por sumar una tercera Copa de Europa a su cuenta personal, en Londres no le olvidan. Los malos resultados cosechados por Jose Mourinho con el Chelsea han provocado que Stamford Bridge reclame el regreso de Avram Grant. Los Blues quieren volver a contar con su gurú en el banquillo para sentirse importantes otra vez. Están cansados de Mourinho y quieren contar de nuevo con el hombre que les llevó a lo más alto. Stamford Bridge pide a The Real Special One. ¿Accederá?

 


 

Otros contenidos en esta misma edición:

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche