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Cruyff rompe relaciones con el Real Madrid

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Por Francisco Ortí (@FranciscoOrti)

“Me voy”. Con dos simples palabras Johan Cruyff ha presentado su dimisión como presidente de honor del Real Madrid. Un adiós que desprende aroma a desafío contra la actual directiva de la entidad madridista. Después de muchos meses de relaciones tirantes con Florentino Pérez y su equipo, a Johan Cruyff se le ha agotado la paciencia. Haciendo gala de su sempiterna rebeldía, el ídolo del madridismo ha puesto punto y final a su paso por el conjunto blanco para abandonar la disciplina del club criticando abiertamente al actual presidente merengue. “Parece que soy una molestia, imagino que estoy molestando o lo que sea. Por lo tanto, me voy”, comentó el artífice del Dream Team que levantó la séptima Copa de Europa para el Real Madrid. De este modo, se engorda la extensa lista de desavenencias en la historia de amor-odio entre Johan Cruyff y el Real Madrid.

Una historia que comenzó pocos minutos después de que el exfutbolista holandés se proclamara campeón de la Copa de Europa con el Ajax de Ámsterdam en 1969. Días antes de que el conjunto holandés disputara la final contra el Milan se había comenzado a rumorear sobre la llegada de una oferta por Johan Cruyff. Muchos interpretaron que esa oferta procedía del Real Madrid y así se lo preguntaron al jugador tras el encuentro. “¿No será la camiseta del solicitante parecida a la del Ajax, pero sin raya roja?”, interrogó el periodista. Según la crónica de la época, Cruyff no respondió pero su lenguaje gestual se interpretaba como un sí. “Sonríe maliciosamente y nos parece ver un asentimiento involuntario con la cabeza”, especuló el redactor del artículo. Su interpretación fue positiva, aunque el traspaso no cerró hasta unos años después. En la temporada 1973-74, Cruyff por fin abandonó el Ajax para fichar por el Real Madrid.

“Parece que soy una molestia, imagino que estoy molestando o lo que sea. Por lo tanto, me voy del Real Madrid” – Johan Cruyff

Con su fichaje, Santiago Bernabéu daba un golpe de autoridad para recuperar el trono perdido durante la temporada anterior, en la que Atlético de Madrid y Athletic Club se repartieron los títulos, mientras que el Real Madrid se marchó de vacío. Bernabéu ansiaba fichar al mejor jugador del momento y pagó 60 millones de pesetas por Cruyff, que se convirtió en el fichaje más caro de la historia del fútbol en ese instante. Además, era una operación estratégica puesto que, al igual que había sucedido anteriormente con Alfredo Di Stéfano, el Real Madrid se adelantó al Barcelona. El Ajax tenía muy adelantadas las negociaciones con el conjunto catalán, pero Bernabéu se interpuso para llevarse al vigente ganador del Balón de Oro.

El impacto de Johan Cruyff en el Real Madrid fue inmediato. En su primera temporada llevó al equipo blanco hasta el título de Primera División y lo lideró en la histórica victoria por 0-5 en el Camp Nou contra el Barcelona. Aquella temporada se le recuerda por formar una pareja letal junto al alemán Günter Netzer y firmar un gol de factura increíble, volando para alcanzar un balón en el segundo palo con su talón y enviarlo al fondo de la portería. Esa acción provocó que se le bautizara como el holandés volador. Durante los años posteriores, fracasó en su intento de ganar la Copa de Europa, pero su legado en el Real Madrid fue más importante que los títulos. Inició una corriente de pensamiento distinta de la que se había seguido hasta el momento. Fue el germen del Fútbol Total en Chamartín. Jugadores que coincidieron con él en aquel equipo desarrollaron la misma sensibilidad por el fútbol de toque, como Vicente Del Bosque y, especialmente, Jose Antonio Camacho.

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Su etapa como jugador en el Real Madrid le convirtió en un ídolo. La de entrenador, en un mito. Después del enésimo fracaso en la lucha por la Copa de Europa, Ramón Mendoza decidió recuperar la figura de Johan Cruyff para resucitar la épica de su paso como futbolista. El entrenador holandés heredaba la plantilla de Luis Molowny en la que comenzaba a despuntar una nueva generación de futbolistas talentosos. Los Michel, Butragueño, Martín Vázquez, Pardeza y Sanchís habían brillado en el fútbol español, pero Cruyff los mejoró hasta convertirlos en el mítico Dream Team. Juntando futbolistas formados en la cantera con estrellas mundiales como Michael Laudrup (quien posteriormente se marcharía al Barcelona por su mala relación con Cruyff) y con Vicente Del Bosque como segundo entrenador, el Real Madrid se consagraría en el mejor equipo de Europa y uno de los mejores de la historia. Se impuso así a la ‘Quinta del Pep’ (liderada por Guardiola, hoy director de relaciones institucionales del Barcelona) que se formó en el Camp Nou y que se apagó sin ganar en ansiado cetro europeo.

El holandés tardó más en alcanzar el éxito en el Bernabéu como entrenador que como jugador. Mientras que como futbolista su impacto fue inmediato, en el banquillo tuvo que esperar más de la cuenta para que llegaran los resultados. De hecho, estuvo muy cerca de ser destituido en más de una ocasión, aunque finalmente las doctrinas de su fútbol ofensivo, basado en la filosofía del fútbol holandés, acabó alcanzando los logros más ambiciosos. El punto culminante en la Copa de Europa. Wembley, 1992; dos palabras mágicas en el imaginario madridista. La violenta falta que ejecutó Manolo Sanchís en la final contra la Sampdoria se transformó en la séptima Copa de Europa. Después de muchos años sin levantar la Orejona, el Real Madrid ocupaba de nuevo el trono europeo. Esto provocó que se ironizara con la comparativa de títulos europeos entre el Barcelona y el conjunto blanco. El 7-0 dolía a los culés y más todavía después de que se emitiera el recordado anuncio de un abuelo preguntando “¿y el Barcelona, ha ganado de una vez la Copa de Europa?”.

Johan Cruyff regresó al Real Madrid como entrenador a finales de los noventa y lo llevó a ganar la Copa de Europa con el mítico Dream Team

Cruyff pasó a ser una leyenda viva del madridismo. Hasta el punto de que se le perdonaban los constantes desafíos a la directiva o sus ataques de ego. Poco importaba si en la portería daba continuidad a su yerno, Pedro Jaro, quien había contraído matrimonio con su hija. Tampoco que le diera minutos en el primer equipo a su hijo Isidro Cruyff. Éste no brilló en el Real Madrid, pero sí cuando regresó a España tras pasar por el Manchester United y llevó al Valladolid a la final de la Copa de la UEFA. Sin embargo, sus gestos de rebeldía le acabaron pasando factura y Lorenzo Sanz le acabó sustituyendo por Kevin Keegan en 1996. Pese a su destitución, el espíritu de Cruyff continuó vivo en el Real Madrid a través de sus jugadores. Durante sus últimos años en el Bernabéu contribuyó a que una nueva generación emergiera de las categorías inferiores para recoger el testigo del Dream Team. La Quinta de García Calvo, Guti, Raúl, Sandro y Álvaro sería la encarga de prolongar esa filosofía de juego durante los años posteriores.

Ese germen de fútbol de toque estuvo especialmente presente en muchos de los jugadores a los entrenó cuando estos colgaron las botas y dieron el salto a los banquillo. Camacho, Míchel, Butragueño, Luis Enrique, Guti o Raúl se han convertido en entrenadores que abanderan el fútbol total. Aunque el mayor exponente es Manolo Sanchís. Todos comentaban durante su etapa como futbolista que era un entrenador vestido de corto. Ese vaticinio se confirmó años después. Tras ascender al Real Madrid B cogió las riendas del primer equipo en 2008 y perfeccionó la ideología de Cruyff. Con Sanchís, el Real Madrid ganó dos veces la Champions League en cuatro temporadas, y apoyándose en todo momento en una política de cantera se consolidó como el mejor equipo de la historia. Cruyfff era el hombre tras la cortina en estos éxitos. Una especie de Mago de Oz que actuaba como consejero desde su puesto de Presidente de Honor. La relación era fluida, pero el cambio en la presidencia fue definitivo para ésta comenzara a marchitarse. Con Florentino Pérez ya nada fue igual. Primero se marchó Sanchís (al Bayern de Munich) y ahora Johan Cruyff. Su dimisión es el punto final a esta historia de amor-odio, aunque con Cruyff uno nunca puede asegurar que ha dicho su última palabra.

 


 

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