Histórico
25 enero 2019El Enganche

Matthias Sammer, el último gran hombre (libre)

Matthias Sammer Por Miguel Angel Ruiz.

En un tiempo en el que la innovación en los sistemas futbolísticos busca renovar las fórmulas utilizadas por los técnicos, cabe destacar la importancia de la posición de líbero, un rol que fue puliéndose hasta llegar a una de las grandes piezas importantes del fútbol actual. Desde los años 30, la posición del líbero empieza a escribir sus primeras páginas, pero no es hasta los años 60 cuando comienza a demostrar su importancia en algunos “primera espada” del fútbol europeo. De hecho, es Alemania a comienzos de los 70 la que encuentra con Franz Beckenbauer una gran figura destinada a manejar el juego desde ese rol.

Hoy, la posición ha pasado a ser de manera general un antecedente o punto de partida en la creación de los llamados pivote o mediocentro defensivo, el eje central del juego de cualquier equipo y es en los cercanos años 90 donde la posición comienza a estar en desuso, con brillantes excepciones, como la de Matthias Sammer.

Dresde, ciudad alemana capital del Länder de Sajonia. En este rincón de Europa tiene base un histórico del fútbol germano, el Dynamo Dresden, club heredero (de manera sentimental más que literal) del desaparecido club polideportivo Dresdner SC, una entidad famosa por participar en 1898 en la creación de la Federación Alemana de Fútbol. En esa misma ciudad, nacería Matthias Sammer en 1967, para ingresar unos años después en el equipo juvenil del Dynamo.

Mediapunta, con gran capacidad física y potencia y un criterio con el balón excelente, el joven Sammer fue quemando etapas con el equipo de la Oberliga. Su debut en el primer equipo sería en agosto de 1985, temporada en la que fue entrando de manera habitual en los planes del equipo germano como hombre adelantado del mediocampo, enganchando con la delantera. Sin embargo, su capacidad para hacer circular con criterio el balón y su visión de juego no pasaron desapercibidas para quienes lo entrenaban y empezaron a situarlo como pivote. La selección de la DDR pronto se fijó en él y supo aprovechar sus virtudes en la nueva posición. Más alejado de la delantera, pero con mayor influencia en el juego del equipo, Matthias Sammer comenzó a jugar como eje en mediocampo, en la que destacó aún más.

La temporada 88/89, con veinte años, fue la de consagración para el jugador, consiguiendo el título de liga con el Dynamo Dresden y repetir de nuevo la temporada siguiente. Con la caída del muro de Berlín, firmó por el Stuttgart y más tarde (y ya con un título de Bundesliga en el bolsillo) decidió probar suerte en el fútbol italiano con el Inter de Milán, donde esperaban que su experiencia como pivote les sirviera para relevar a otro gran exponente en esa posición, Lotthar Matthaus.

Sería, sin embargo, en su vuelta a Alemania donde Sammer firmaría su mejor fútbol. Desde su llegada al Borussia Dortmund en 1993, el jugador no dejó de crecer en importancia dentro del club y, a partir de 1994, de la selección. En 1996, Alemania, ya unificada, consiguió ganar el que sería su primer título desde el Mundial de Italia en 1990 y la tercera Eurocopa desde la de 1980. Su peso en la Mannschaft y la victoria en el campeonato hicieron olvidar que Matthaus, ídolo de la consecución del Mundial 1990, no acudiera a la cita por las desavenencias creadas entre él, Klinsman y el propio Sammer, ambos ya con mucho peso en la selección nacional.

En el Borussia Dortmund no se dudaba de la calidad del jugador de Dresde y persistieron en un cambio de posición para encontrar la zona de mayor influencia para el conjunto negro y amarillo. Empezó a destacar realmente como líbero a las órdenes de Ottmar Hitzfeld. Su fichaje supuso combinar las ideas del entrenador con la capacidad de Sammer, con el que el equipo de Renania del Norte-Westfalia lograría coronarse como una potencia a nivel mundial. Con ambos liderando el proyecto, lograrían ganar dos títulos de Bundesliga, dos Supercopas de Alemania y una Champions League (la de 1997 ante la Juventus de Turín) la única en el palmarés del Dortmund.

El aporte de Sammer como hombre libre terminó de definir al futbolista como uno de los grandes exponentes de la posición, además de ser una de las grandes figuras del fútbol alemán de siempre, a la altura, por condiciones, de la figura del siempre eterno Franz Beckenbauer. Un digno referente de una posición a veces olvidada, que abrió el camino a que en Europa pudiera verse un fútbol más ordenado y combinativo y que dejaba libertad a quienes por delante confiaban en esa figura del líbero para ver, entender y ordenar, desde atrás, el devenir del equipo. Un último paso para entender mejor la importancia de jugadores posteriores como Márquez, Pjanic o Sergio Busquets, diferentes posiciones con una misión semejante. Con Sammer se fue el último gran hombre libre europeo.

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