Histórico
28 enero 2019El Enganche

Luka Jovic, el águila que reina en Frankfurt

Por Shark Gutiérrez. 

Las águilas siempre desempeñaron un papel importante en la configuración del estado alemán. Ya sea bicéfala (o no), forma parte de esa simbología que imponía respeto a los demás con observar, a lo lejos, cómo ejércitos la llevaban ondeando en diferentes tipos de representaciones a lo largo de la historia. Es, de alguna manera, un símbolo imperialista germánico, mucho antes de que el NASDAP la usase para desvirtualizarla a lo largo de la historia.

Quizá esta fuera la intencionalidad de los que fundaron la sección de fútbol del Eintracht Frankfurt en 1899. Y a base de mucho esfuerzo y sacrificio, consiguieron que esa águila, de color roja y blanca (aunque con un fondo prusiano de blanco y negro), fuese lo suficientemente representativa para albergar a jugadores de gran importancia en el mundo del fútbol germánico como Grabowski, Hölzenbein, Müller o Berthold (campeones del mundo todos ellos con la selección nacional).

El oteo de las banderas a día de hoy, no obstante, lo hace con más fuerza. Después de que Niko Kovač reconstruyera los pedazos de un equipo incapaz, como el de Armin Veh, éste terminó derivando en un conjunto con mucho peso individual de algunas figuras, pero con una idea concreta y formada de juego. A ese contexto llegó, la temporada pasada, Luka Jović. No era la primera aventura internacional del futbolista; el Benfica portugués es propietario de los derechos de un nacido en Bosnia, pero de nacionalidad serbia, tras pagar 6,6 millones de euros. En enero de 2016, con 19 años. Sin sitio en el cuadro lisboeta tras 18 meses, el Eintracht pide su cesión a cambio de 500 mil € y una opción de compra de unos 10 millones. A día de hoy, y según Transfermarkt, Jovic tendría un valor de mercado estimado en unos 40.

No es para menos: la eclosión de Jovic con Kovač, pese a ser suplente, fue indiscutible e incontestable. Solo la titularidad de Kevin Prince Boateng evitó que formase parte del XI titular, pero sus estadísticas fueron demoledoras para un “número 12-13” en las rotaciones: 9 goles en 27 partidos oficiales, jugando unos 37’ de media. Unas cifras considerables, teniendo en cuenta la situación. Pese a no ser convocado para la selección absoluta serbia en el Mundial, el 2018 de Jovic no hizo más que continuar una escalada ascendente en cuanto a rendimiento, pese al mal comienzo del Eintracht en las competiciones. Hasta que Hütter dio con la tecla y acertó con el dibujo táctico, el XI titular y el uso de los jugadores, pasó en torno a un mes.

Con el tiempo, el Eintracht Frankfurt comenzó a encontrar, en sus tres delanteros, la vía más directa hacia las victorias. Clasificación como primero de grupo invicto e integrado por Marsella y Lazio, al mismo tiempo que mantienen el pulso en Bundesliga por los puestos Champions y Europa League. Muy por encima de lo esperado, pero una lógica evolución en resultados; goles que acreditan el funcionamiento actual.

En el funcionamiento del Eintracht Frankfurt, Jović tiene un papel decisivo a la par que cristalino: es el goleador principal del trio atacante que conforma junto a Rebić y Haller. Mientras el galo ha suplido, con bastante éxito, el rol que tenía Prince Boateng, el internacional serbio acompaña al subcampeón del mundo en la delantera. Pero Luka no es solo un goleador al uso o clásico tal cómo se entiende por regla general (un delantero centro de área, de rematar al primer toque, sin mucha técnica individual, pero con un físico imponente que suele condicionar y marcar diferencias dentro del área).

El serbio encaja más como un delantero móvil, sin fijar marcas al hombre, aunque sí con movimientos fijos en sus desmarques que, con frecuencia, saca de zona a los centrales. Sus movimientos sin balón son inteligentes: explosivos desmarques de fuera hacia dentro para acabar en una posición ventajosa para la jugada (ya sea en el área o fuera de ella), como para ofrecer un apoyo o penúltimo pase de la jugada elaborada que, en el caso del Eintracht, suele ser por los costados a través de Kostic/Da Costa. En zonas próximas al área, Jovic siempre suele moverse con la intención de sacar las marcas zonales rivales, algo que consigue dar tiempo a Rebic (especialmente) y a Haller perfilarse en mejores posiciones. Tiene calidad técnica suficiente como para retener el balón y esperar el momento justo para asistir, aunque esto pertenezca más a la jugada arquetípica protagonizada por Haller y que acaba con finalización de la pareja de atacantes balcánica. Ir al espacio, recibir y encarar es algo para lo que también está capactado, pues se trata de un jugador sumamente ágil en sus movimientos (ya sea sin balón como con él).

No obstante, estamos hablando de un goleador, de un “killer” del área al que no se le puede dejar ni medio metro porque genera jugadas de peligro, bien por autosuficiencia (que no es lo habitual), como por asistencia de sus compañeros. Tiene instinto goleador, anticipa generalmente bien a los defensas y no deja de pelear con los centrales todo el encuentro. Es un delantero muy incómodo de marcar. Quizás, su mayor debe, es que para ser delantero no es, como comentábamos antes, independiente o autosuficiente como otros. En situaciones de “yo contra el mundo”, Luka casi nunca tiene las de ganar, a pesar de que se envalentona y lo intenta, no es la mejor decisión que puede tomar.

Es un delantero que vive de las asistencias y, al menos en el Eintracht Frankfurt, ha destacado por ir a buscar (que no esperar) el movimiento de ruptura corto, explosivo, directo y que le permite zafarse de las marcas de defensa y centro del campo. Una jugada muy común en Frankfurt bien podría ser la siguiente: De Guzmán recibe cerca de la divisoria, pasa a Haller (que está de espaldas a portería y relativamente lejos del área) y el galo abre, de primeras, a la incorporación de Kostic, quién rompe al espacio y gana por velocidad a su marca: Kostic recibe y la pone en el área y ahí, Jović, encuentra el “timming” perfecto para el remate y el gol. Una jugada elaborada que no pierde ritmo ni verticalidad, donde al menos dos de sus delanteros y uno de sus extremos interviene en la misma.

Con una ratio de gol de 0.75 entre todas las competiciones, Luka atrae todas las miradas. En primer lugar, la del Benfica que no le terminó de dar una oportunidad cuando le fichó, la del Eintracht Frankfurt para que siga creciendo como futbolista (tiene solo 21 años) y la del resto de Europa que mira, hacia Frankfurt, con deseo. Al fin y al cabo, no todos los días se puede cambia un águila imperial por una águila harpía…especialmente si ésta está en el césped.

 

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