Histórico
11 diciembre 2018Jose David López

Final MLS 2018 (FIN): Vivir la Final del cambio

Uno sabe que está viviendo algo histórico. Resulta difícil de explicar, pero tras muchos años observando partidos de MLS (de aquellos que te generan simpáticas ojeras y arrugas en la cara cuando sumas horas perdidas de sueño), conociendo la historia del fútbol estadounidense más vintage (desde aquella madrugadas míticas del Mundial USA 1994 que propiciaron la llegada profesional del soccer como Liga organizada) y detallando en los últimos tiempos cada avance del torneo gracias a la evolución real que supone el mismo aprendizaje del caminar de los años… uno sabía que, esta semana en Atlanta, el fútbol estadounidense como marca, como imagen, como competitividad, iba a dar un golpe definitivo para mandar el mensaje del cambio a todo el mundo. Era el mejor escenario (imponente y espectacular cada detalle del Mercedes Benz Stadium), era el mejor equipo que nunca ha tenido este torneo (Atlanta United es la mezcla de un staff técnico de primer nivel conjugado con una seie de medidas de negocio que engancharon a la ciudad, que vende más entradas de soccer que de NFL-NBA) y era, sobre todo, el día perfecto tras más de dos décadas de crecimiento sin señales de orgullo que mostrar al mundo. Esto, acaba de cambiar drásticamente.

Los periodistas que hemos cubierto profesionalmente esta final (ya sabéis que más allá de décadas siguiendo este soccer porque creo en que, un día, va a ser top mundial, para mi era la primera gran cita en este campeonato visto desde dentro), acudimos al estadio tras un día donde la lluvia era la protagonista. Una pena, la verdad, porque sí deslució bastante la previa, ya que esperaba con ganas poder rodearme de los hinchas de esta ciudad donde la cultura del soccer ha golpeado tan fuerte. Y no hubo manera. Cuando iba a entrar, sí pude ver varios coches y camionetas con música donde comían carnes y tomaban cervezas, pero con la lluvia, estaban esconcidos y nadie se acercaba porque, de verdad, yo por ejemplo, llegué empapadísimo al estadio. Los nervios de la cercanía de la Final fueron mayores porque apenas pudimos alimentar las horas con otros entretenimientos, aunque mi mañana empezó desayunando en el Starbucks del hotel. En teoría, nada debía de generar inquietud pero, justo al pedir mi ‘Café Latte’, se puso a mi lado un señor que rápidamente alertó a mis sensores de ‘reconocimiento facial’. Era nada menos que Alan Pardew (entrenador inglés que ha dirigido a numerosos equipos en Premier como Newcastle, West Ham, Crystal Palace…).

Me senté con mi amigo de CBS Sports, Roger González, y me dijo que quizás estaba siendo uno de los técnicos sondeados por Atlanta United para suplir a Martino (que ya había anunciado hace semanas que no iba a seguir). Los rumores apuntaban a Guille Schelotto (cuyo pasado exitoso en Columbus, le abre puertas en MLS) y hasta a Sampaoli (mi amigo Julio Chiapetta, de Clarín, que vivió con nosotros esta final, insistía en esta teoría). Nos acercamos minutos después mientras se tomaba su café aislado del resto, le preguntamos por su presencia aquí y no negó que viniera a charlar con el club. Es más, no quis hacerse una foto. ¿Pistas?

Varios articulos y varias intervenciones en radio, llenaron la mañana y la sobremesa (además de dormir un poco porque mi Jet Lag está siendo de aupa estos días, ya que recuerdo que venía de haber estado en Argentina hace también días), hasta que pusimos rumbo al estadio. Nos ponían un Shuttle a la prensa para acudir al estadio dos horas antes del partido pero mi ansiedad me hacía querer estar antes allí (las puertas se abrían tres horas antes).

 

Mi mejor sueño había sido tomarme algo con los hinchas que celebraban la previa en los alrededores, con un sol radiante y con posibilidad de grabarlos para demostrar la locura futbolística actual de esta ciudad, pero con lluvia de nivel altísimo para lo que estamos acostumbrados en Madrid, por ejemplo, hubo que llegar como se pudo hasta el interior del estadio. Verlo iluminado, con afición, con la preparación previa en forma de show y, además, disfrutarlo desde la mejor sala de periodistas que jamás he visto en mi vida (con todo tipo de comida preparada en el momento, con camareros, con temperatura perfecta pese al frío del exterior, que no se aprecia porque está todo herméticamente cerrado…), no tiene precio ni justicia de explicar salvo que se viva en primera persona. Mis vistas eran de lujo. Y desde allí, en una previa dedicadísima llena de detalles, llamó mi atención que el mismísimo dueño-presidente (el millonario Arthur Blank) participa golpeando el ‘Golden Spike’.


¿Qué es esto? La llamada ‘Espiga de Oro’ es un símbolo de fuerza, unidad y justicia que los hinchas llevan al estadio y a cada evento. Blank subió a la zona donde se coloca el líder de la hinchada más fanática y allí, con el foco de la pantalla led de 30 metros de altura y de un diámetro como el estadio, empezó a golpear el mazo para clavar esa espiga en el suelo. Ese símbolo que siguen a fe todos los hinchas de Atlanta United, significaba el comienzo deinitivo de la que iba a ser su noche grande pero… ¿imagináis al mismísimo Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, acudiendo a la zona de hinchas para hacer un show de este calibre ante el alboroto del estadio? (otra cultura, otro negocio, otro show).

Antes de que arrancara el fútbol, el momento siempre fraternal de cada deporte estadounidense, iba a ser especial. Una niña de apenas 7 años, llamada Malea Emma Tjandrawidjaja (de origen indonesio), cantó el The Star-Spangled Banner con la misma pasión que lo había hecho la última vez en un partido de los Galaxy (una actuación que dejó impresionado a Zlatan Ibrahimovic). Fue bestial y dejó atónico a los 73.019 asistentes (estaba lleno pero parece que puede llegar hasta los 77.500 adaptándolo), que a su vez, significaba el record de espectadores en un partido de la historia del soccer en Estados Unidos. Una prueba más de la locura de esta ciudad con el soccer, que ha vendido este año más de 1,3 millones de entradas para este estadio.

El partido iniciaba con la idea de que Martino prefería asegurar su línea defensiva con cinco hombres para intentar sorprender liberando a sus carrileros en busca de acciones que dieran vida a sus potenciales estrellas (Almirón y Josef Martinez) y con un Portland sin balón, sin apariciones de Valeri y con excesiva cautela. Ahí estuvo su primer error, confiarlo todo a su fortaleza defensiva. En cuando surgió un mínimo error de pase y marca, el venezolano Josef arrancó, regateó y llevó la pelota a la red para empezar a ser el MVP de la noche. Sus números (35 goles) son los mejores de cara a gol en la historia de la MLS. Y son una demostración que cómo Martino, el Mercedes Benz y Atlanta, se han convertido en el perfecto trampolín para hacer renacer carreras. O, en el caso de Almirón, la estrella saliente, de darles el empaque suficiente para que lleguen a Europa en el siguiente paso, sirviendo como vía intermedia. Escobar, otro de los argentinos que se trajo el ‘Tata’ y que fue de lo mejor de la temporada, puso el segundo gol nada más iniciar la segunda mitad. Sin rápida intrevención de Savarese, técnico de Portland, los visitantes fueron testigos inocentes de la primera gran victoria del soccer que rompe fronteras. Mi sorpresa final estuvo en poder acceder al vestuario con los futbolistas aun celebrando, charlar con ellos y conocer de primera mano las sensaciones que allí se viven. El mensaje de la MLS en esto es claro, se prefiere acercar el fútbol al periodista y no alejarlo como ocurre en Europa. Los records, los fanáticos, los futbolistas, el técnico, el estadio único, el singular enganche de la gente de Atlanta y la mezcla de todo ello como proyecto profesional a la altura de los mejores del planeta, es una respuesta y un aviso de USA para el planeta fútbol. “Ya estamos aquí”.

Y vivirlo en primera persona, ha representado un recuerdo único para mi en lo profesional y un alivio a tantos esfuerzos desde hace tantos años pues como imaginé y aposté, USA va a ser super-potencia futbolística tarde o temprano. Ahora, la cercanía empieza a ser real, muy real. ¡Gracias a todos los que hicieron posible mi presencia allí¡ ¡Espero volver pronto! ¡Sigan la MLS, no les defraudará!

Lee también los dos articulos iniciales de este ‘Diario de Final MLS desde Atlanta’:

1: La organización, la base del éxito:

2: Mercedes Benz , un estadio lunático:

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