Histórico
17 noviembre 2018El Enganche

Alemania: El coste del tiempo

AlemaniaPor Shark Gutiérrez.

Inventamos una montaña de consumo superfluo. Y hay que vivir tirando, comprando…y lo que estamos gastando es tiempo de vida. Porque cuando yo compro algo, o tú, no lo compras con plata. Lo compras con el tiempo de vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Pero con esta diferencia: la única cosa que no se puede comprar con plata es la vida. La vida se gasa…y es miserable gastar la vida para perder libertad”.

La interpretación de las palabras del expresidente uruguayo, José Mujica, son diáfanas: “no estás gastando dinero, estás ganando tiempo de vida” cuando se habla de conseguir algo en concreto. De cada uno de nosotros depende, en cierta medida, cuánto tiempo vital se quiere invertir en la búsqueda de una meta, de un objetivo concreto.

Y a decir verdad, hay un seleccionador nacional que ha gastado mucho más tiempo de vida en conseguir algo, que toda la recompensa monetaria, y de reconocimiento público, que haya podido conseguir alguna vez: Joachim Löw.

El proceso de cambio paulatino y profundo que ha sufrido la idiosincrasia del fútbol alemán desde las bases lo lideró, en cierta manera, el entrenador originario de Friburgo. Löw fue un delantero que brilló en segunda división con el equipo de su ciudad, pero al que se le perdió la pista toda vez que el Stuttgart le acogió en su seno.

Como entrenador fue algo parecido. Después del cese de Rudi Völler, Jürgen Klinsmann era la penúltima carta que jugaba la DFB para que su selección, en plena reconstrucción y, a medio camino entre la normalidad y la mediocridad, pretendía alcanzar algo grande en un Mundial que organizaron ellos. La DFB puso la carne en el asador y se invirtió mucho dinero, a pesar de perder cierta potencialidad a nivel europeo: un paso para atrás para dar dos hacia delante posteriormente.

Bajo esa premisa, Löw se sentó a la derecha de Jürgen. Si el mítico delantero rubio, de pelo alborotado y rostro clásico que indicaba la procedencia desde kilómetros, era el motivador, el comprensivo, el gestor de plantilla, “Jögi” era el que dominaba la táctica. Se pasaba horas y horas viendo vídeos y buscando fórmulas que diese con la del éxito. Lo que vino después, lo sabemos todos: España se impuso entre 2008 y 2012, mientras Alemania se quedaba a las puertas. Eso sí, siempre entre las mejores del continente y del planeta.

Llegó 2014 y, con una plantilla nuevamente compuesta entre figuras consolidades del balompié teutón y nuevas promesas que iban “tirando la puerta” en la primera división nacional, Löw tuvo su momento. España había caído en la fase de grupo y el escenario invitaba a que Brasil fuese la ganadora. Nadie esperaba a Alemania. Con un fútbol más bien pragmático, poco imaginativo y serio.

De esos que, cuando los ves, les temes más de lo que te puedes divertir. Lo que ocurrió en esas semifinales quedará para los anales de la historia de los Mundiales, así como el gol de Götze que sirvió para derrotar a la Argentina liderada por Leo Messi. Sonrisas y bailes gauchos, tras recibir el gran entorchado. No obstante, sin ellos saberlo, estaban al borde de un precipicio, cuyo fondo tocó en Rusia 2018.

En el Mundial del pasado verano se llegó a la conclusión de un rotundo fracaso. Se exigieron muchas responsabilidades, se buscaron culpables y algunos hallaron consuelo en ello, o en el hecho de que Alemania siempre se levanta de sus peores golpes, como bien demuestra a lo largo de su propia historia (Mundial Berna 1954).

Siguieron exactamente el mismo camino que España, solo que cuatro años más tarde. Todos llegaron a la nítida conclusión de que se necesitaba un cambio. Pero…¿dónde puede y debería llegar ese cambio?

Algunos creen que en el relevo generacional que ya se vio, en gran medida, en la consecuciuón de la Copa Confederaciones de 2016, debe ser el nuevo núcleo del grupo. Hay que ir relevando a los Neuer, Hummels, Boateng o Müller. Otros, sin embargo, creen que el relevo debe venir desde el banquillo, debido a que el desgaste al que se ha sometido Löw desde hace 11 años ya pasa factura en el combinado nacional.

Sin embargo, Löw tiene la confianza de la federación alemana y merece un crédito que se ha ganado con el paso de los años. Él es ideólogo que ha adaptado, constantemente, a un estilo de juego flexible y cambiante. De no necesitar el balón para atarcar, a acumular 70 u 80 % de posesiones. De tener dos 9’s clásicos, a encontrarse con delanteros de mucha movilidad y con relación directa en el juego.

De tener “solo” mediapuntas, a convertirse en auténticos directores de orquesta. Una selección maleable a su antojo que, con mejor o peor resultado, ha conseguido poner a la selección alemana entre los mejores. A conquistar títulos y lo que queda por venir.

Toda vez que Löw, el cuál no encuentra un sustituto para ocupar ese banquillo, parece que va a seguir adelante con “Die Mannschaft”…¿quiénes están dispuestos a levantar el orgullo caído y el fútbol evaporado en el Mundial de Rusia? Se han dado algunos esbozos antes, pero Löw parece claro que cuenta con un grupo que está abierto y no del todo cerrado (salvo para Özil o Wagner).

A) La portería parece tener dueño…al menos de momento. Manuel Neuer ha cumplido 32 años y, a pesar de que los porteros suelen tener una carrera más extensa en el tiempo, los años no pasan en balda. Aparte, Marc-André ter Stegen, titular en el F.C. Barcelona, parece claro que le disputará la plaza de titular. Está llamado a ser el inmediato sucesor del meta titular del Bayern Múnich.

Marcados ambos por un destacado manejo con los pies, ambos son porteros muy poco heterodoxos a la hora de parar: cualquier parte del cuerpo vale. Aunque ter Stegen parece más ágil y más felino que Neuer, la decisividad de este último sigue haciendo decantar la balanza a favor. Puede ser que el cambio de titular esté más cerca de lo que puede parecer. De momento, la jerarquía es la que es. En el caso del tercer portero, el puesto parece más abierto a guardametas como Trapp, Leno o incluso el veterano Zieler.

B) En la defensa parece que han llegado algunos para quedarse. Los muniqueses Süle y Kimmich parecen haber encontrado su puesto en la jerarquía para Löw. Tanto Boateng como Hummels (más el primero que el segundo) parecen ir dejando paso a la nueva hornada que han irrumpido de manera fulgurante en la primera división germana.

Si bien los Mustafi, Rüdiger, Tah, Kehrer (que podría contar para el lateral diestro) o Ginter parecen ser los más habituales para la zona central, el puesto de lateral zurdo parece estar más abierto. En un principio, Hector y Plattenhardt doblan la posición, pero jugadores como Halstenberg, Klostermann o Philipp Max no serían descartables a medio plazo como integrantes de la selección.

C) Se abre un abanico de posibilidades inmensas en el centro del campo. Toni Kroos parece el único fijo de unos roles y/o posiciones en constante movimiento. En primer lugar, porque Sami Khedira parece haber entrado en un ligero declive.

Goretzka, Emre Can (si cuenta con minutos en la Juventus), Demirbay (Hoffenheim), Sebastian Rudy (suplente, aunque como Kimmich, también puede ocupar los roles de lateral e interior). La irrupción de Kai Havertz, con Arne Meier o Julian Weigl en la recámara parecen completar la lista de posibles en un futuro no muy lejano y en función de su evolución. El uso de estas piezas marcará un poco el discurso que quiere Löw para la Eurocopa de 2020.

D) La mediapunta y la delantera es donde más posibilidades hay: Lars Stindl, Julian Brandt, Timo Werner, Leroy Sané ,Mark Uth, Serge Gnabry o Kevin Volland son nombres que cuentan con cierta confianza para Löw. Estos acompañarán a Reus, Draxler así como algún elemento emergente y que suscite expectación.

Lo “líquido” que resultan las posiciones de ataque, da cabida a la posibilidad de que jugadores como Richter (un mediapunta con mucho talento y desborde), Davie Selke (que parecía haberse quedado estancado) o la recuperación del goleador Füllkrug, quepan dentro de algunas cartas a barajar para el futuro más inmediato.

Con qué dibujo formará o qué estilo impondrá en la selección alemana son preguntas frecuentes y que se responden viendo la tendencia de los clubes más grandes de la Bundesliga. Habitualmente, y ya, por último, la tendencia de Löw era ordenarse a través de la pelota, pero asumir relativamente pocos riesgos con ella.

Así que, cuando la perdía, el mecanismo de ir a recuperarla rápidamente brillaba por su ausencia. Eso causaba desorden y obligar a Alemania a correr hacia atrás, certificando los defectos que se reflejan también en el Bayern de los últimos tres o cuatro años. El Bayern significa la base de la selección habitualmente, pero esto ha cambiado con los años.

Cada día hay más jugadores de “outsiders” que encajan con lo que pretende. Y las selecciones son equipos que necesitan un periodo mayor que los clubes comunes para construir una base sólida e ir perfilando detalles de cara a las grandes citas, mientras consigue resultados en los clasificatorios para las grandes empresas.

Torneos como la UEFA Nations League han encontrado a Alemania en un momento complicado de transición y no se está pudiendo ver todo el nivel y potencial que tiene. Pero el futuro es optmista y hay motivos para seguir creyendo, no solo en Löw, sino en la selección.

Al fin y al cabo, y tomando como referencia las palabras de “el Pepe”, Jögi Löw está invirtiendo en tiempo para encontrar el reconocimiento de devolver a Alemania donde debe estar: en la élite del fútbol mundial.

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