Histórico
10 octubre 2018El Enganche

Roma: El último gran aullido de La Loba

Por Alex García.

La Roma siempre ha sido considerada como uno de los grandes clubes de Italia, es algo que difícilmente se puede discutir viendo el peso histórico que ha tenido desde el inicio de la Serie A. Pero hay un dato que destaca por encima del resto al analizar la trayectoria de este club, y es que tan solo poseen tres Scudettos, es decir, tres títulos ligueros frente a los catorce subcampeonatos. Cifras preocupantes y que hacen tambalearse a la historia del equipo, pero lo cierto es que la irregularidad siempre ha acompañado a la loba. Véase sino aquella recordada temporada 2013/2014 donde el equipo dirigido por Rudi García por aquel entonces logró diez triunfos consecutivos, pero no pudo mantener el pulso hasta el final con la Juventus de Conte.

Más de una década antes, los giallorossi sí lograron culminar una de sus mayores gestas recordadas, alzarse con la Serie A 2000/2001 tras una lucha encarnizada frente a la Juventus de Filippo Inzagi y Del Piero, y la Lazio de Simeone, Nedved, Verón o Crespo, quienes eran los vigentes campeón en ese momento. Lo cierto es que antes de su último scudetto, aquel protagonizado por estrellas como Ancelotti, Falcao o Di Bartolomei, el club pasaba por una crisis de casi 18 años sin tan siquiera acercarse a la primera posición. Aquel equipo histórico lograría el Scudetto dejando a la Juventus, de nuevo, a las puertas del mismo. Casualmente, en aquella temporada también destacaría un ariete, el italiano Roberto Pruzzo, mítico atacante de la época.

Muchos consideran que la plantilla de la temporada 2000/2001 es una de las mejores de su historia. Lo cierto es que al menos sí que la dirigía uno de los mejores técnicos de la misma, Fabio Capello. Pero repasemos el once inicial de aquel equipo. En la portería estaba Antonioli. Un guardameta experimentado, pero poco fiable. La línea de tres zagueros la formaban Walter Samuel, Zebina y Aldair. Cristiano Zanetti y Tommasi formaban una medular de puro músculo y sacrificio. En los costados aparecían Cafú y Vincent Candela, dos futbolistas de extrema profundidad. La ofensiva se podía calificar de bárbara. Capello jugaba con una referencia, Batistuta, y dos futbolistas más retrasados, Totti y Delvecchio. Además, la figura de Vincenzo Montella era la guinda del pastel apareciendo desde el banquillo.

El reto era máximo, sobre todo tras ser la Lazio la actual campeona en ese momento. 38 jornadas pasaron desde aquel 1 de octubre donde la Roma se impuso al Bolonia por 2 a 0 con un gol de Totti. Una temporada donde el equipo de Capello tan solo cayó derrotado en 3 ocasiones, una de ellas ante la Fiorentina, por qué no decirlo, pero en la que el conjunto giallorossi sufrió de lo lindo para llegar con ventaja a la última jornada. De los nueve últimos encuentros, empató cinco, uno de ellos siendo clave en la consecución del título, ya que la Juventus vencía por 2-1 en Turín cuando Vincenzo Montella apareció para cazar un rechace en el interior del área y darle un punto que valdría una liga en el último minuto.

Sin la gloria de la Coppa, tras ser eliminado en primera ronda ante la Atalanta, ni la gloria europea, tras caer en la eliminatoria ante el Liverpool, la Roma se jugaba en el Olímpico su tercer Scudetto. Y no ante un rival cualquiera, sino ante el Parma de Cannavaro, Thuram, Di Vaio o Savo Milosevic, mítico ariete de Osasuna. Es cierto que el conjunto de Emilia-Romaña no se jugaba nada cuantitativamente hablando, pero ser juez en la lucha por el título significaba mucho más en ese momento. El objetivo no era facilitarle las cosas a la Juventus, pero tampoco iba a irse de Roma con las manos vacías. De todos modos y pese a la dificultad del encuentro, el cuadro romano lograría un contundente 3-0 antes del último cuarto de hora, haciendo estéril el tanto de Di Vaio.

Casi 18 años más tarde, casualmente, la Roma se encuentra en un contexto totalmente diferente. Los Batistuta y Totti no han tenido reemplazos de nivel, mucho menos la zaga. Quién sabe si Eusebio Di Francesco, ahora a los mandos del equipo, pero actor secundario en el último Scudetto del equipo capitalino, puede emular a Didier Deschamps ganando el mismo título tanto como jugador como desde el banquillo. El tiempo dirá, aunque aquella Juve no es como la actual.

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