Histórico
13 octubre 2018El Enganche

Napoli: Amadou Diawara en un centro del campo huérfano

Por Alex García.

Cuando Pantaleo Corvino, actual director deportivo de la Fiorentina, lograba realizar el fichaje de un joven guineano de 18 años proveniente de Serie C, no se imaginaba el impacto que tendría dicho jugador en el Bolonia, equipo al que representaba en ese momento.

Meses más tarde, se deshacía en elogios hacia él: ‘’Llevo más de tres décadas siguiendo al Bolonia y estoy convencido de que nunca hemos tenido un jugador con este potencial’’. Hablamos, claro está, de Amadou Diawara, uno de los pilares tapados con los que cuenta Carlo Ancelotti en el Napoli.

Este joven cuenta con una historia peculiar. Hace aproximadamente tres años, disfrutaba de su deporte favorito por las calles de Conakry, capital de Guinea y ciudad famosa por su puerto frente al océano atlántico. Su llegada a Europa fue una de esas historias en el que hay que estar en el lugar adecuado y en el momento idóneo.

Un cazatalentos de la FIFA vio que había potencial en aquel joven que jugaba en el equipo de la parroquia, pero cuando quiso llevárselo a Europa, se encontró con un problema significativo. Amadou no había sido nunca federado, por lo que las autoridades no permitían su traslado. Por suerte, todo acabó por solucionarse con un abogado que ejerció de tutor.

Aterrizaba, pues, en Italia, uno de los pivotes más prometedores del fútbol actual. Recaló en un primer momento en el San Marino de Serie C, pero muy pronto, Pantaleo Corvino vio una chispa en él, un destello que le hizo invertir 800.00€ para llevárselo al Bolonia en junio de 2015, jugando 34 partidos en esa temporada y convenciendo con creces tanto a Delio Rossi como a Roberto Donadoni, técnicos del club emiliano en dicha temporada. Dos partidos hicieron resonar su nombre en el entorno de los grandes clubes europeos. Ante la Juventus y ante el Napoli. La Vecchia Signora ofertó por él, pero su interés por Axel Witsel y la velocidad de Aurelio de Laurentiis, hicieron que el guineano recalara en el conjunto partenopeo por 15 millones de euros.

Siendo su ídolo Yaya Touré, se asemeja muchísimo más a una versión joven de Seydou Keita. En los últimos años, el fútbol africano está generando futbolistas de pizarra, lejos de ese perfil destructor y físico de un jugador africano. Y Diawara es uno de ellos, aunque no tiene nada que envidiar a ese perfil del que hablábamos.

Con su 1,83 le faltan algunos centímetros y algo de físico para alcanzar a, por ejemplo, Yaya Touré, pero puede ejercer como eje de equilibrio en un equipo que tiende al caos como este Napoli, más aún tras la salida de Jorginho.
Si por algo destaca Amadou es por su visión de juego. En la eliminatoria ante el Real Madrid de Champions League de hace dos temporadas dio todo un recital a la hora de desahogar el juego de su equipo. Tanto cuando se le requería para dar salida al juego en campo propio, donde tiene la facultad de mezclar su habitual surtido con pases de mayor distancia y profundidad dirigidos hacia la carrera al espacio de alguno de los atacantes napolitanos, como en su implicación ofensiva como conector.

Esa facilidad con la que sus balones superan líneas se traduce en un pilar de la presión planteada por Ancelotti en cada partido.
No es un especialista en la cobertura defensiva, aunque sí tiene capacidad de trabajo, anticipa con acierto y destaca por su sentido de la posición. Todavía le cuesta ganar duelos aéreos y a ras de suelo, pero tiene un físico espectacular por desarrollar. Maurizio Sarri logró sacar una buena versión de él, pero no tuvo el protagonismo esperado, veremos si Carletto opta por darle más minutos. No destaca en las facetas de disparo y velocidad, pero se defiende bastante bien, sobre todo en el segundo atributo. Pese a actuar más como un medio centro defensivo, tiene la agilidad de un interior ligero.

Diawara tiene virtudes suficientes para superar líneas con su conducción y ser clave a la hora de lanzar la presión, pero es un mediocentro que no acaba de soltarse tanto como debería, actúa por delante de la defensa y da continuidad a la jugada con solidez, ofrece una salida limpia y articula el juego. Con Sarri, le hemos visto en dos contextos -siendo, a priori, suplente de Jorginho-. Tanto en un 4-3-3 ejerciendo como pivote defensivo escoltado por dos interiores (Allan/Zielinski y Hamsik), o en un 4-2-3-1, posicionándose en un doble pivote junto a Jorginho para darle a éste más libertad. Con Ancelotti tuvo más minutos cuando el equipo se ordenaba en un 4-3-3, pero el cambio actual al 4-4-2 no le favorece absolutamente nada. Con Hamsik y Allan como fijos, tiene demasiada competencia por delante como para destacar.

Ancelotti no parece acabar de confiar en sus aptitudes pese a los problemas que está teniendo su equipo en esa zona del campo. La salida de Jorginho rumbo a Londres les dejó huérfanos de esa posición, la cual está desempeñando Hamsik pese a tener en el equipo al guineano y a Fabián Ruiz, y la figura de Diawara se ha visto dañada tras el serio correctivo que protagonizó su equipo ante la Sampdoria, donde siendo titular por primera vez en la temporada, el Napoli cayó por 3-0. Pintan bastos en la temporada del guineano pese a partir con ventaja por la lucha en esa posición, pero no podremos juzgar a Ancelotti hasta final de temporada.

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