Histórico
3 octubre 2018El Enganche

Champions: Otro París, diferente Estrella Roja

Por Miguel Angel Ruiz. 

Nilton Santos era ya estrella en los años cincuenta. A pesar de que no jugó un solo minuto en el Mundial de la vergüenza, el de 1950, era el lateral izquierdo de referencia para los brasileños y un jugador importantísimo en Botafogo. El Pau Grande llegó en esos años a jugar un partido de prueba, entre otras cosas, para que los entrenadores del “Fogão” pudieran ver la evolución de uno de sus jugadores. Banda derecha, cara de distraído y con las piernas arqueadas. Podía parecer incluso cojo. Realmente lo era, pero para infortunio de Nilton Santos, la cojera le duraba el tiempo que permanecía sin balón… y era poco. Sus fintas, sus regates y su capacidad para humillar al rival que tuviese delante le valieron para ser, por exigencia del mítico defensa al que tocó marcarle esa jornada, nuevo jugador del equipo de la “Estrela Solitaria”.

Un genio en la ciudad de la Luz

La banda derecha de Brasil tomaba un nuevo hijo, para llevarlo a hombros hasta el Mundial de 1958 y, sobre todo, de 1962, donde fue héroe total de la selección brasileña. Esta historia, como tantas del genio de ‘Mané’ Garrincha, pasará siempre de boca en boca, dando fe de las bondades de un genio con el balón que se fue apagando irremediablemente a medida que se fue separando del mismo. Pocos sabrán sin embargo que el futbolista nacido en la ciudad de Magé, fue de los primeros que probó suerte al otro lado del mundo, para jugar en Europa al final de su carrera. Fue después de pasar de un equipo a otro en Brasil, defendiendo los colores de Corinthians o Flamengo, entre otros, tras dejar el Botafogo, y tras un breve paso por el fútbol colombiano en Junior de Barranquilla. El destino fue el Red Star París. Un club que, a pesar de no gozar de un gran palmarés, fue fundado en la ciudad de la luz por Jules Rimet, poco antes de que tomara la presidencia de la FIFA.

El club parisino contó con el habilidoso extremo realmente poco tiempo, en la temporada 71/72, antes de que volviera a Brasil, a agotar sus regates en el modesto Olaria. El estadio en el que el club parisino jugaba sus partidos es el Stade de Paris, más conocido como Stade Bauer, un recinto de hormigón fundado en 1909 y que en esos mismos años en los que Garrincha quiso probar suerte en Europa, solía albergar a veces partidos del vecino Paris Saint-Germain, hoy coloso del fútbol francés. Con una capacidad cinco veces mayor, y a apenas diez kilómetros del estadio donde el artista de Chile 1962 diera sus últimas pinceladas, se erige el Parc des Princes, la casa del PSG. En ese mismo césped, hoy brilla con luz propia otro dueño de la banda (en este caso suele ser la izquierda) de origen brasileño, acompañado, eso sí, por una amalgama infinita de talento en cada línea.

Neymar se enfrentará en breve al Estrella Roja de Belgrado, un equipo que une el recuerdo del equipo parisino que cobijó en su casa al PSG. Sería romántico pensar que el pez chico pudiera comerse al grande en un alarde de justicia poética en la que se viera que las estrellas rojas del fútbol se solidarizaran en recuerdo de aquellos otros tiempos en los que el gigante le pidió ayuda al pequeño, para poder seguir disfrutando del fútbol. En realidad, ya que el nombre del conjunto francés viene de una famosa naviera de la época y nada tiene que ver con el histórico club serbio, de romántico, solo nos quedará pensar que Garrincha, en esos tiempos de sombra que reinaron al final de su carrera, se vio recompensado con la luz de París, bajo los focos del pequeño gran Stade Bauer.

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche